Álvaro Arbina: «La literatura no sería nada sin la capacidad de abstraerse»

Arbina ha trabajado durante dos años en su nuevo libro./
Arbina ha trabajado durante dos años en su nuevo libro.

El escritor vitoriano presenta su segunda novela ‘La Sinfonía del tiempo’ hoy (a las 19.00 horas) en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa

R. ALBERTUS

Se puede leer como una cadena de intrigas familiares. Como un retrato de la Belle Époque. O como la historia de un científico. Ayer salió a la venta ‘La sinfonía del tiempo’ (Ediciones B), segunda novela del vitoriano Álvaro Arbina. Los misterios cosen la historia. «Al final todo encaja. Para mí un buen final se mide por el tiempo que te quedas parado sin hacer nada tras leerlo».

- Queda atrás ‘La mujer del reloj’.

- Esta es una novela diferente. No se devora. La he trabajado para que se deguste: tiene un ritmo más sosegado para que la intriga no surja como un golpe.

- Desde la revolución industrial, a las universidades de Oxford pasando por las guerras carlistas. ¿Cómo ha trabajado la ambientación?

- La documentación de esta novela ha requerido de un trabajo muy extenso porque abarca sesenta años de historia. Leo mucho testimonio de la época y literatura de la época para adquirir la psicología de la gente que vivía entonces.

- Hay una atmósfera de cambio y descontento.

- Es curioso lo cercano que está esa época. Una época que se llamó la ‘Belle Époque’, en la que hubo una revolución a nivel social, científico, industrial... y al final todo derivó en un desastre. Eso da que pensar. Sygmund Freud lo llamó la ‘desgana de cultura’ al hastío de la placidez burguesa y ese sentirse en el cúlmen del progreso mirando a nuestros ancestros que eran más salvajes. No es por ser apocalíptico pero la historia se da un aire. Hay ciclos y momentos de auge y declive. Es parte de la naturaleza humana y la novela reflexiona también sobre esto.

- El relato arranca con Elsa Craig, hija de una familia vizcaína contra la que se rebela de alguna manera, ¿qué le interesaba del personaje?

- Es una joven escritora que está embarazada y busca a su esposo y hasta ahí puedo contar... Me interesaba porque es la punta del iceberg de la novela, pero sobre todo por lo que hay debajo: su temor a la soledad.

- Una mujer que estudia en la primera universidad femenina de Oxford. ¿Perfilar a Elsa le ha costado?

- Era un gran reto. El mundo de la literatura no sería nada si un escritor no fuera capaz de abstraerse y construir mundos muy opuestos. Puedes escribir sobre el nacimiento de un niño sin haber dado a luz nunca. Esa es la magia de la literatura. Puedes llegar a transportar al lector y evadirlo.

- No es fácil concentrarse.

- La escritura es un momento en el que te paras de la vorágine del día a día donde la atención está tan fraccionada y hay miles de estímulos. El libro para sobrevivir tiene que explotar esa virtud de oasis.

- ¿Recomendaría apagar el móvil antes de cogerla?

- No, no puede ser eso. Pero me gustaría que la gente salga de la novela y diga ‘tengo un montón de whatsapps’. Quiero que el lector se sumerja y se deje llevar.

- ¿Cuál es la sinfonía de nuestro tiempo?

- ¿Qué suena? Suena incertidumbre. En mi caso estoy apostando por la escritura porque cuando publiqué la primera novela estaba trabajando como arquitecto y decidí apostar por la escritura. Creo que se extrapola a mucha gente que se está yendo fuera. La situación no era nada alentadora y me he buscado otra aventura.

- ¿No desembocará en otra gran guerra, no?

- Espero que no (risas). Soy optimista.

- Inventa un palacio de Altzuri en la costa vizcaína.

- Está cerca de San Juan de Gaztelugatze.

- Ese es un escenario que aparece con otro nombre, pero se reconoce.

- Sí, la costa vasca tiene algo de enigmático. La novela intenta captar un escenario que era alucinante con la llegada de las fundiciones, los acantilados salvajes, las minas...

 

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