El alcalde de Vitoria anuncia que «no se va a derribar ni retirar la cruz de Olárizu»

Gorka Urtaran asegura que, tras un «análisis sosegado» con los servicios jurídicos, «no se va a permitir ni se va a conceder licencia» para que el monumento pueda ser retirado de su emplazamiento

José Ángel Martínez Viguri
JOSÉ ÁNGEL MARTÍNEZ VIGURI

«Con respecto a la polémica que se ha suscitado estas últimas semanas en torno a la posibilidad de retirar o de derribar la cruz de Olárizu, se ha hecho un análisis sosegado en el Ayuntamiento con los servicios jurídicos y podemos dejar muy claro ya que la cruz no se va derribar ni se va a retirar». Con estas palabras, el alcalde ha anunciado este miércoles que el Consistorio vitoriano «no va a permitir ni se va a conceder licencia para que se pueda retirar o se pueda derribar esta cruz», ha subrayado. «La Ley de Memoria Histórica no ampara la retirada de esta cruz que no sólo es un símbolo religioso, sino que fundamentalmente es un símbolo de nuestra historia», ha apostillado Gorka Urtaran.

El alcalde de Vitoria ha anunciado esta decisión durante el descubrimiento del Memoriagune que se ha colocado en la trasera de la Casa de la Dehesa de Olárizu. Allí luce una placa que documentará la historia y la razón de ser de la cruz que remata el monte. Aunque coincide con las intenciones del concejo de Mendiola de derribarla, la colocación del panel se remonta a enero de 2017, cuando el Consistorio aprobó una moción sobre Memoria Histórica y decidió intervenir en elementos franquistas en la ciudad. Varias actuaciones ya se han llevado a cabo y esta se ha dejado para hacerla coincidir con la romería del lunes 10.

El alcalde Urtaran descubre la placa de Olárizu junto con Luis Ángel de Apraiz y la diputada foral Pilar García de Salazar.
El alcalde Urtaran descubre la placa de Olárizu junto con Luis Ángel de Apraiz y la diputada foral Pilar García de Salazar. / Iosu Onandia

La placa historiografiada, que se puede contemplar al inicio del camino que lleva a la cima, pretende dar a conocer «el verdadero significado» de la cruz y «su posterior utilización política por parte de la dictadura». Así, el texto, en euskera, castellano, inglés y francés, expone que la «cruz fue erigida para conmemorar la Santa Misión que tuvo lugar en Vitoria-Gasteiz entre el 4 y el 18 de noviembre de 1951. Fue sufragada por suscripción popular y concebida como un monumento exclusivamente religioso». Y aclara que, mientras se procedía a su colocación en Olárizu, «las autoridades de la dictadura franquista obligaron a transformarla en un símbolo político, al incluir en su base los nombres de los sacerdotes alaveses asesinados por el bando republicano».

Historia perdida

A modo de introducción, en el panel municipal también se recuerda que «el franquismo fue una dictadura que vulneró sistemáticamente los Derechos Humanos». «Entre 1936 y 1978, cientos de personas de Vitoria-Gasteiz de distintas ideologías contrarias a la dictadura fueron perseguidas políticamente y sufrieron la represión por oponerse a ese régimen. Durante esas décadas, la jerarquía católica apoyó la dictadura franquista impuesta por las armas tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 contra la Segunda República», relata.

En este sentido, Urtaran ha apuntado que «queremos dejar muy claro con este acto la verdadera historia de la cruz de Olárizu. Una cruz que surgió, se construyó y se erigió por iniciativa ciudadana, de familias de Vitoria-Gasteiz que querían conmemorar y recordar un evento religioso de primera magnitud que se celebró en nuestra ciudad. En este sentido, tiene que quedar muy claro que se trata de una cruz erigida por iniciativa popular», ha manifestado.

«Posteriormente, el gobernador civil, una vez que supo de esta iniciativa, quiso utilizarla de forma partidista para poner en valor a los curas que supuestamente murieron 'por Dios y por España'. Pero, evidentemente, esa no era la iniciativa ni lo que motivó la construcción de esta cruz y hoy queremos dejar muy claro que esta cruz no es un símbolo franquista. Esta cruz es un símbolo de Vitoria-Gasteiz, de nuestra historia, de nuestras costumbres, de nuestra idiosincrasia y de una iniciativa ciudadana, popular, familiar, que surgió de muchas familias para recordar un evento religioso. Solo eso», ha enfatizado Urtaran.

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