Alberto Zerain, una huella infinita

En la mañana de ayer Zerain fue homenajeado junto a un monolito creado para su recuerdo./C.M
En la mañana de ayer Zerain fue homenajeado junto a un monolito creado para su recuerdo. / C.M

Familiares y amigos participan este fin de semana en diferentes actos en memoria del alpinista que murió en el Nanga Parbat

Iñigo Miñón
IÑIGO MIÑÓN

El pasado 24 de junio, hace hoy un año, el 'racetraker' de Alberto Zerain (Vitoria, 1961), ese dispositivo de señalización vía satélite (GPS) que indica en tiempo real la posición de quien lo lleva, emitió su última señal. Alrededor de las diez de la noche, a 6.112 metros de altitud. El último vestigio de la expedición al Nanga Parbat (8.125) que el alpinista alavés acometía junto a su compañero Mariano Galván (Argentina, 1980). La conocida como 'montaña de la muerte', que acoge en su seno a 80 alpinistas fallecidos en sus laderas desde el primer intento por escalarla, en 1895. Ellos la desafiaron por la temible arista Mazeno, una de las rutas más difíciles y largas de todas las que alcanzan la cumbre de un 'ochomil'. Allí, sepultados por un alud en el corazón del Karakorum (Pakistán), descansan desde entonces, y para siempre, los sueños de dos vidas entregadas a la montaña.

Vivos para la eternidad en la memoria del deporte vasco, que este fin de semana, en el aniversario de aquel fatal desenlace, vuelve a rendir homenaje a 'Zeras'. Con más orgullo que llanto, con más honor que tristeza, como el día de su multitudinaria despedida en Vitoria, ante la mirada de la Virgen Blanca. La Flysch Trail de Zumaia, que se celebra hoy con más de 700 participantes, recuerda al alpinista alavés. Tributo con bertsolaris y aurresku de honor para dar salida a la prueba (8.00 horas).

La continuación del homenaje que comenzó el viernes en la localidad guipuzcoana, donde Sebastián Álvaro ('Al filo de lo imposible') ofreció la charla 'Alberto Zerain, beti gogoan' junto a amigos del montañero vitoriano. Con su íntimo Joxe Ramón Agirre 'Marron', con quien compartió su primera cordada al Everest, en 1993. Con Jonathan García, con quien disfrutó la última, al Annapurna, apenas tres meses antes del accidente acaecido en el Nanga Parbat, el que iba a ser el undécimo 'ochomil' de una trayectoria marcada por la pasión más auténtica. Ayer, los actos continuaron con otro recuerdo en un monolito que igualmente homenajea al alavés.

Dantzaris y bertsolaris

Con familiares, compañeros y amigos de 'Zeras'. Estaban citados los Juanjo San Sebastián, Juanito Oiarzabal, Aitor las Hayas, Iñaki Agirre, Javier Antúnez... Montañeros de ayer y de hoy unidos por la amistad y la admiración hacia un compañero. Muchos también le 'acompañaron' en el paseo por la majestuosa zona del Flysch que la organización (Flysch Kirol Elkartea y Fundación Joxe Mari Kortaren Bidetik) realizó ayer acompañada de música, dantzaris, bertsolaris... Es el enésimo recuerdo que la naturaleza guarda para un montañero eterno.

Como el mural en su honor que adorna el estadio de Mendizorroza, en memoria a su pasión por el equipo alavesista; como el manzano autóctono que preside el jardín de la sidrería Iturrieta de Aramaiona desde que el pasado mes de enero los productores alaveses de sidra se sumaran a los homenajes; como su condición de hijo predilecto de Vitoria... Son las señales, imborrables, de un referente deportivo y humano. Y del orgullo de su mujer -Patricia-, hijos -Andoni y Jon-, madre -Josefina Berasategi-, hermanas y familiares; con su padre, Marcelo, y sus hermanos Toñín y Oskar, fallecidos, siempre a su lado en esa huella infinita.

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