Álava retira 16 nidos de avispa asiática frente a los 52 hallados hace un año

Los trabajos de retirada de nidos de avispa asiática se han multiplicado desde 2012./Igor Aizpuru
Los trabajos de retirada de nidos de avispa asiática se han multiplicado desde 2012. / Igor Aizpuru

La campaña foral para el trampeo de reinas o los cambios de temperatura que soporta este verano podrían encontrarse detrás de este descenso

MARÍA REGO

Desde que la avispa asiática comenzó a aletear sobre Álava hace casi un lustro, en septiembre de 2012, no ha dejado de conquistar terreno hasta asumirse entre los propios profesionales del medio ambiente que la única batalla válida contra ella pasa por limitar los perjuicios que causa pues erradicarla resulta ya imposible. Sin embargo, este verano, la estadística ha dado un giro y por primera vez desde que se constató la presencia de esta especie invasora se ha reducido el número de nidos retirados en la provincia. En concreto, a lo largo de este año se han eliminado 16 de estas ‘casas’ frente a las 52 que se habían hallado en el mismo periodo de 2016. Un dato positivo que en la Diputación alavesa, encargada de la lucha contra este devorador animal, acogen con cautela.

«Indudablemente, son muy buenas noticias, pero aún es precipitado sacar conclusiones definitivas», reflexiona Amaia Barredo, directora foral de Medio Ambiente, con las últimas cifras sobre su mesa. La ‘vespa velutina’ se deja ver cuando comienza a subir el termómetro y los dos próximos meses, septiembre y octubre, destacan como «el periodo en que aparecen más nidos», argumenta. Quedan, por tanto, muchos números que hacer todavía en torno a esta especie hasta final de curso aunque los primeros apuntan hacia cierto respiro en la expansión de un animal que ataca incluso a otros insectos y colmenas. Basta con echar un vistazo a los balances de ejercicios anteriores para comprobar su capacidad reproductora. Si en 2013, un año después de que se detectara su presencia, en concreto, en el monumento a los ahogados que se levanta en Landa, se retiraron 8 nidos en el territorio, en 2014 fueron 24, en 2015 se multiplicaron hasta 170 y en 2016 se llegó a 355.

A la espera de que el paso de los meses rubrique esa tendencia al alza o, por primera vez, arroje una cifra inferior al año anterior se plantean diferentes teorías en torno al menor número de nidos eliminados hasta ahora en Álava. La directora foral de Medio Ambiente explica que «podrían estar afectando los cambios de temperatura que estamos sufriendo este verano» -olas de calor que se alternan con un mercurio desplomado- aunque en su departamento no descartan que el descenso «esté directamente relacionado con el éxito de la campaña de trampeo de avispas reinas» que llevó a cabo la Diputación durante la pasada primavera. La iniciativa que se desarrolló entre marzo y mayo se saldó con 6.227 representantes de la parte superior de la jerárquica organización de este animal cazados, más que los previstos cuando se colocaron los cebos.

Segunda fase

Las reinas de ‘vespa velutina’ cayeron en las alrededor de 400 trampas que se repartieron por la provincia y se calcula que por cada insecto atrapado se evitó la posterior creación de un nido. A esta experiencia piloto, eso sí, le queda una segunda fase que se ejecutará precisamente a partir de septiembre para atrapar a todas las avispas asiáticas -incluidas obreras- que sea posible. Sus ‘casas’ crecen entre la naturaleza en las ramas de los árboles, donde se hace más complicado localizarlas, pero aparecen también en el casco urbano en lugares tan variados como aleros, huecos de persianas, balcones e incluso a ras de suelo.

El ‘modus operandi’ de este animal, que se distingue por su abdomen y tórax de color negro, salvo un último anillo amarillo, no sólo se conoce hoy en Álava. Desde que llegara en barco a Europa, a través de Burdeos, se ha extendido por el mapa y vuela ya por Galicia o la zona mediterránea de Cataluña y en Francia ha saltado hasta la isla de Córcega.