Álava contabiliza 258 vertederos incontrolados peligrosos
Más de un millar de antiguos depósitos en Euskadi suponen un riesgo para el medio ambiente y la salud pública
Jon Casanova
Jueves, 4 de diciembre 2025, 00:17
Álava concentra 258 vertederos incontrolados dentro de los 1.562 depósitos inactivos identificados en Euskadi. Así lo afirma Ekologistak Martxan según los datos recopilados a ... partir del catálogo de suelos potencialmente contaminados del Gobierno vasco. La organización ecologista ha desarrollado una herramienta abierta que permite consultar la ubicación y el nivel de peligrosidad de cada emplazamiento.
«Peligrosos son todos», afirma el activista Javier Vázquez sobre estos depósitos que no pueden considerarse inofensivos bajo ningún criterio. «No puede haber el abandono que tenemos en todos los vertederos», lamenta. Recuerda que desde el 2008 todos deberían estar clausurados, lo que exige caracterizar los residuos, aplicar medidas correctoras y mantener una vigilancia mínima de 30 años. «Mientras eso no ocurra seguirán produciendo lixiviados» que pueden filtrarse a los ríos y generar afecciones directas a la salud pública, incumpliendo las normativas europeas sobre agua y residuos.
El mapa elaborado por Ekologistak Martxan revela que en Álava existen varios puntos críticos donde confluyen riesgos para poblaciones cercanas, cursos de agua o el medio ambiente. Entre los vertederos con mayor índice de peligrosidad destacan el de Colsa, en Amurrio (calificado con un 56% de peligrosidad en la herramienta del colectivo), el más elevado del territorio, ubicado junto al río Nervión. Le siguen el de Bergüenda, en Lantarón (55%); Aianox, en Ayala y situado junto a los ríos Nervión e Izoria (51%) y la Escombrera de Pobes, en Ribera Alta (51%). En todos ellos, la suma de factores como el impacto químico, la proximidad a viviendas o la posible afección al agua elevan significativamente el riesgo.
«Vamos muy tarde», insiste el activista. Señala que la responsabilidad recae inicialmente en los propietarios de los terrenos o antiguos vertederos, pero no exculpa a las administraciones quienes, considera Vázquez, deben «apercibir, sancionar y, de ser necesario, intervenir de forma subsidiaria para evitar daños mayores».
Vázquez subraya que la herramienta creada –un mapa en código abierto con acceso directo a las fichas oficiales– busca «poder contrastar los datos» y corregir carencias que todavía persisten. «Los datos que hay son los registros de la administración, ahora hay que revisarlos porque hay contradicciones y falta información», apunta. Por ello, piden a instituciones y ciudadanía que aporten datos para actualizar la situación real de cada emplazamiento.
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