Alambicada

Michelle Jenner en una escena de la serie 'El Continental'./TVE
Michelle Jenner en una escena de la serie 'El Continental'. / TVE

TVE destapó anoche la décima edición del FesTVal con 'El Continental', su gran apuesta de ficción, una esteta historia del hampa capitalina de los años 20 envuelta en 'Peaky Blinders'

Jorge Barbó
JORGE BARBÓ

La receta canónica dice que hay que maltear la cebada, que se lleva a germinar para, más tarde, bañarla en un tanque. De allí se obtiene una especie de brebaje de aspecto turbio que, una vez fermentado, pasa al proceso de destilación. Resumiendo muy mucho, es este un follón de serpentines, alambiques y distintas presiones del que se obtiene un 70 grados primario que conviene dejar reposar y envejecer en barrica de roble para obtener un buen destilado. Y bien visto, el proceso de elaboración del whisky no es tan distinto al de una serie de televisión. De los primeros esbozos del guión, al cásting, al rodaje y al montaje final, en el que, si todo sale según lo previsto, la bebida ganará calidad. El FesTVal destapó anoche la botella de su décima edición con el estreno de 'El Continental', la gran apuesta de ficción de Televisión Española para esta temporada. El primer sorbo dejó un regusto agridulce. Se nota que la pública quería elaborar un fino whisky escocés, aunque, en realidad, por momentos, se sacó el güisqui cheli para el personal.

Desde que TVE comenzara a distribuir el material promocional de 'El Continental', las comparaciones con 'Peaky Blinders', la estupenda ficción de la BBC británica que retomó el tema mafioso -por favor, un segundo de silencio por Tony Soprano- con un retrato fiel de los bajos fondos de Birmingham de los años 20, se hicieron más que inevitables. El influjo estético es, desde luego, incuestionable. Como también lo parecen ser, en menor medida, otros productos de empaque como 'Boardwalk Empire' o, incluso, la fabulosa distopía disfrazada de western de HBO, 'Westworld'. Se nota que sus creadores, la factoría Gossip -responsable de 'Perdóname Señor'-, están al tanto de lo que se pide y pimpla en las buenas barras de la ficción internacional.

El primer episodio sirve para presentar a los personajes y empezar a abonar las tramas de una historia basada en un par de bandas mafiosas que operan en un Madrid de los años 20 que parece más el Manhattan de 'Gangs of New York' que la castiza capital del reino. Por un lado, el clan de Ricardo León (Álex García), que quiere convertirse en el joven rey del hampa con la elaboración de destilados y la producción de morfina en sus ratos libres. Y en el otro lado del ring, su tío, encarnado por Roberto Álamo, que hace las veces de patriarca de la banda rival, como Vito Corleone cañí que almuerza con güisqui, chorizo y queso manchego. En medio de estos enemigos de gatillo fácil, 'El Continental', el club que centra todas las historias, regentado por el padre de Andrea (Michelle Jenner), de la que se encapricha el mafioso guaperas y chulesco.

Trago largo

Del primer trago que Televisión Española sirvió anoche como anticipo en el Principal se puede asegurar, sin duda, que los creadores se han esforzado por sacar adelante un producto distinto que, sin embargo, no termina de cuajar. Será por el excesivo metraje (90 minutazos dura el primer capítulo) y habrá que aguardar a futuras entregas, pero lo cierto es que el asunto, hace aguas por momentos, y hasta cuesta seguir la historia y eso, en un producto concebido para una televisión generalista, es un problema.

Es de agradecer el resultón cásting de la ficción. Además de los protagonistas, los inevitables guapérrimos oficiales de la ficción patria, destacan secundarios como Raúl Arévalo y Manolo Solo, compañero de EL CORREO durante el rodaje de 'El silencio de la ciudad blanca'. Junto con el reparto, otro de los puntos fuertes de la propuesta es la cuidada estética de 'El Continental', cuyos interiores se alejan del croma de baratillo de otras ficciones de época de la ficción nacional, con escenarios reales en los que grandes vidrieras, fábricas abandonadas y salones suntuosos le dan empaque a este extraño producto.

Al vestuario -por cierto, algunas de las prendas están cedidas por el equipo de 'Peaky Blinders'- tampoco le saltan las costuras a pesar de esos peinados a lo jugador de fútbol quinqui-tronista que gasta el protagonista que viene a ser una de las licencias de la ficción junto a la música. Pretende ser original incluyendo solos de guitarra y temas que no corresponden con la época en la que se desarrolla la trama. Es un recurso éste muy de moda últimamente -sin ir más lejos, lo usa (y abusa) Netflix en 'Las chicas del cable'- pero que, mal utilizado, puede generar un efecto indeseado: en ocasiones, llega a sacar al espectador de la historia. Un buen trago, pide seguir bebiendo. Uno malo deja resaca. Y este es el caso.

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