ABRA se queda sola al perder el nombre de Rioja Alavesa

Comportones llenos de uva durante la última vendimia en la comarca. /J. Rodríguez
Comportones llenos de uva durante la última vendimia en la comarca. / J. Rodríguez

La decisión de la asociación de pasar a llamarse Bodegas de Euskadi sorprende a la comarca y molesta a instituciones, políticos y empresarios

Juan Carlos Berdonces
JUAN CARLOS BERDONCES

La decisión de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) de cambiar su nombre y pasar a denominarse Bodegas de Euskadi ha causado un revuelo muy notable en una comarca que vive ahora unas fechas importantes por la masiva afluencia de turistas a visitar su rico patrimonio cultural y sus bodegas. «Rioja Alavesa es cada vez más conocida» , aseguraba ayer un grupo de madrileños en la Plaza Mayor de Laguardia, sin entrar eso sí en la polémica por la nueva nomenclatura del colectivo. Pero precisamente por eso, por ser una 'marca' de referencia, sorprende el cambio entre quienes sí están en el día a día.

¿Qué hay detrás de esta decisión propuesta por la junta directiva de la asociación? Es la gran pregunta, que abre un abanico de posibles respuestas o, al menos, interpretaciones. «Es una evolución natural», del colectivo que agrupa a 110 bodegas dicen sus responsables, para que «Rioja Alavesa y su sector vitivinícola ganen más peso e identidad». Sin embargo, esta argumentación no convence a viticultores de la comarca, empresarios del sector ni instituciones. Ni por las formas, ni por el fondo.

Que acudieran 20 miembros a la asamblea extraordinaria donde se decidió el cambio de nombre y estatutos -para ampliar su ámbito y abrir la puerta a los productores de txakoli de Álava, Bizkaia y Getaria- y que fueran 11 los votos a favor, el 10% de la afiliación, «no responde al sentir general», aseguran socios consultados por este periódico. «Además, Rioja Alavesa es Rioja Alavesa, no hay por qué mezclar cosas», dice de manera explícita Fernando Remírez de Ganuza, uno de los bodegueros importantes de la comarca -pocos pueden presumir de tener un vino con 100 puntos Parker- y asociado del colectivo.

La búsqueda de una «mayor identidad» que persigue la Asociación de Bodegas de Euskadi (ABE) con el cambio tampoco ha sido bien recibida por el Gobierno vasco ni la Diputación. «Es incomprensible prescindir de la marca Rioja Alavesa después de tanto tiempo posicionándola. Tiene entidad suficiente y atributos asociados a la calidad y al prestigio», defiende el Departamento de Desarrollo Económico que lidera Arantxa Tapia. Es una postura alineada con la de Ramiro González -y con el PNV-, que ve «difícil de entender» el paso de ABRA a ABE.

En diferentes círculos políticos también está costando digerir la decisión, que «desnaturaliza» a la asociación, según el PP, o que «hace daño», a juicio del PSE. Ayer, la secretaria general de los socialistas en Álava y candidata a diputada general, Cristina González, señaló que ese cambio «hay que pararlo por el bien de Rioja Alavesa, de Álava y del País Vasco. A quien le sobre o le estorbe el nombre -de la comarca-, que empiece por renunciar a los recursos públicos. Si una asociación no está dispuesta a defender a Rioja Alavesa esto tiene arreglo creando otra».

La dirigente socialista, socia de gobierno de Ramiro González en la Diputación y responsable foral de Turismo, lamenta que la comarca se vea envuelta en una polémica «por ocurrencias identitarias de un grupo minoritario» que, «renegando de Álava, quiere crear confusión, entorpeciendo su identificación en el mercado de sus excelentes vinos, difuminando el prestigio de la Denominación y la identificación que Rioja Alavesa tiene en el mundo».

«Si enfada a todos, contentos»

Eso sí, quienes han propuesto el cambio descartan por completo que haya detrás esa motivación política. «Ha enfadado a todos, entonces quizá haya que estar contentos con la decisión tomada», dice la vicepresidenta de ABE, Itxaso Compañón.

Sin embargo, el vino de Rioja Alavesa ha sido un asunto recurrente en campañas electorales precedentes. Los partidos lo 'utilizaban' para tratar de marcar distancias con el conjunto de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja y dar mayor valor a la comarca. «¿Y ahora salen con esto de Bodegas de Euskadi?», se preguntan en diferentes organizaciones vitivinícolas de la comunidad vecina. «¿Lo importante para ABRA no era incidir en su origen alavés?», añaden.

Las 110 firmas de la asociación elaboran una media de unos 25 millones de litros de vino al año, que supone un 4% de la comercialización de la DOC y en torno al 11% de Rioja Alavesa. Hace tres años, 40 de esas bodegas impulsaron la creación de la denominación 'Viñedos de Álava-Arabako Mahastiak' para trabajar al margen de Rioja. «Quizá ABE sea la transición hacia ese objetivo rupturista», afirman fuentes del sector.

No hay que olvidar que ese proceso para una nueva denominación quedó en suspenso en agosto de 2017 después de que se alcanzara en el seno del Consejo Regulador un compromiso de mayor identificación para los vinos de zona, municipio y parcela, el gran caballo de batalla para el sector alavés. Pero el plazo de dos años de 'paz' acaba en cuatro meses y la asociación ha criticado en varias ocasiones aquel acuerdo para una mejor diferenciación por encontrarlo «insuficiente».

«Rioja Alavesa es parte de Rioja, que es lo que nos da fuerza. En eso hay que incidir cuando salimos a vender nuestros vinos al mundo», apunta Remírez de Ganuza, que espera que en la reunión informativa del 2 de mayo -convocada por la junta directiva de ABE tras las críticas de numerosas bodegas asociadas por el polémico cambio de nombre- se conozcan más opiniones «y aclaremos si es una decisión económica o política». Otro empresario discrepante es Román Knörr, expresidente de las patronales vasca (Confebask) y alavesa (SEA) así como de la Cámara de Comercio y ahora presidente de Carbónicas Alavesas, distribuidora de vinos de la comarca como los de Riscal, Faustino o la firma Viñedos y Bodegas de La Marquesa-Valserrano en Villabuena. «Considero un error mayúsculo el cambio a Bodegas de Euskadi».