2.000 reinas de avispa asiática caen en las trampas colocadas en Álava

En la naturaleza, los nidos de avispas asiáticas suelen localizarse entre las ramas de los árboles./
En la naturaleza, los nidos de avispas asiáticas suelen localizarse entre las ramas de los árboles.

La Diputación, con la ayuda de apicultores, cierra este mes una campaña especial para reducir la presencia de esta especie invasora

MARÍA REGO

El monumento que recuerda a los ahogados en Landa fue el primer punto de Álava donde se vio a la avispa asiática. Casi un lustro después, la presencia de esta especie invasora se ha multiplicado en el territorio 355 nidos fueron retirados el pasado año frente a los dos que se detectaron en 2012 y la única alternativa que queda hoy es «convivir con ella», reconoce Joseba Carreras, jefe de la sección de Espacios Naturales y Biodiversidad en la Diputación alavesa. Eso no significa que no se trabaje para reducir el número de ejemplares al mínimo posible y, de hecho, la institución foral está a punto de cerrar una campaña especial para la caza de reinas de 'vespa velutina'. El programa desarrollado desde finales de febrero con la colaboración de apicultores ha permitido atrapar a alrededor de 2.000 en las trampas repartidas con este fin por la provincia.

La colocación de unos 400 cebos pensados especialmente para la parte más alta de la jerárquica organización que sigue este animal es una de las soluciones recogidas en el protocolo de actuación aprobado el pasado año contra esta especie invasora. «Se trata de una acción preventiva, más que reactiva, que busca frenar la expansión», resume el diputado Josean Galera desde el departamento de Medio Ambiente y Urbanismo. La idea es aprovechar el momento en el que las reinas fundadoras se despiertan de su letargo invernal, cuando las temperaturas comienzan a subir, y centran todos sus esfuerzos en poner huevos. «Dedican mucha energía a ello y están solas, no hay obreras, así que son más vulnerables», explica Carreras sobre la idoneidad de esta época para el trampeo. La experiencia piloto se dará por concluida a mediados de mes ya que, finalmente, se decidió estirar el plazo de cierre inicial el lunes 1 «por el cambio de tiempo» de los últimos días.

En barco desde Asia para 'conquistar' el Viejo Continente

Cuando la 'vespa velutina' desembarcó en 2003 en Europa, procedente de Asia, fue bautizada como asesina por su capacidad depredadora para la biodiversidad y la producción apícola local aunque su peligrosidad para el ser humano resultara menor que la avispa común.

Francia, y en concreto, Burdeos, fue el primer rincón del Viejo Continente en sufrir la invasión de este animal que se distingue por su abdomen y tórax de color negro, salvo un último anillo amarillo. En España vuela ya por Galicia o la zona mediterránea de Cataluña y en el país galo ha saltado hasta la isla de Córcega.

Con sirope, cerveza y vino

En la estrategia por dar caza a las reinas de 'vespa velutina', eso sí, no vale todo y las trampas deben cumplir algunos requisitos para impedir la entrada de otros animales y, al mismo tiempo, facilitar su salida si caen dentro. Las únicas que deben quedar atrapadas en estos recipientes son las avispas asiáticas y para conseguir 'arrastrarlas' hasta ellos existen atrayentes comerciales elaborados a partir de plantas y azúcares pero también caseros con fórmulas a base de sirope de arándanos, cerveza y vino blanco o de jugo de panales viejos con agua y muy poca miel para evitar llamar a las abejas. El goloso líquido se suele reponer cada una o dos semanas ya que con el paso del tiempo pierde efecto. Ahora, cuando la campaña finalice, habrá que «analizar resultados y tomar decisiones de cara al próximo año», por ejemplo, a la hora de seleccionar los lugares donde se haya comprobado que la 'cosecha' ha sido mejor.

A cada reina eliminada mediante esta fórmula, calcula Carreras, habrá «un nido menos» aunque en los próximos meses continuarán las acciones habituales para la retirada de estos 'hogares' hasta primavera permanecen vacíos que aparecen en lugares tan variados como aleros, huecos de persianas, balcones e incluso a ras de suelo y que en la naturaleza son más complicados de localizar al construirse entre las ramas de los árboles. «Es una labor en la que todos nos tenemos que implicar», advierte el jefe de la sección de Espacios Naturales y Biodiversidad consciente del valor de un aviso ciudadano al 112 sobre la presencia de esta especie invasora.