Tras el carrete de las bodas

David y Diana liberaron decenas de farolillos después de la ceremonia. /
David y Diana liberaron decenas de farolillos después de la ceremonia.

Tres fotógrafos vitorianos exponen sus trabajos en una muestra colectiva en el Hotel Jardines de Uleta

JUDITH ROMERO

No existe boda sin ellas y, a pesar de ello, son tan variadas como los propios novios. Ese es el mensaje que quiere transmitir Luz, cámara, pasión, la primera exposición organizada por la página web Fotógrafos de Boda España. Esta muestra itinerante llegó a Vitoria el día 2, reúne un total de 50 fotografías y permanecerá hasta el domingo en el Hotel Jardines de Uleta.

«Es una oportunidad para que los novios sepan que no tienen que conformarse con los posados aburridos de sus padres», afirma Jesús Gordaliza, uno de los tres profesionales de la capital alavesa que participan en la exhibición. En la última década se han popularizado nuevas costumbres como los reportajes de preboda o postboda, y la especialidad de Gordaliza es el trash your dress (destroza tu vestido). Consiste en una sesión en la que los recién casados se retratan saltando en el mar, sin temor a rebozarse en la arena. «Los vitorianos se desplazan hasta playas de Bizkaia, Cantabria o Gipuzkoa para vivir esta experiencia», señala el madrileño, residente en Vitoria desde hace 23 años.

«Cualquiera puede recurrir a su cuñado o al palo selfie para inmortalizar su boda, pero no logrará captar la naturalidad del instante», apunta Joseba Bazterretxea. Otra de las fotos de Luz, cámara, pasión procede de una de las sesiones que realiza con su compañera María Arceredillo bajo el nombre ONA Weddings. Su filosofía es buscar instantáneas originales (O), naturales (N) y con alma (A). «Cada vez menos parejas se casan, pero a las que lo hacen les apetece y quieren pasárselo bien», valoran. Esa es la razón por la que, durante los días anteriores al enlace, conocen a fondo la personalidad de sus clientes. «Les pedimos que nos presenten a sus amigos».

Cerca del fotoperiodismo

«Se buscan detalles y situaciones sin posados y cercanas al fotoperiodismo», explica Javier Agote, el tercer fotógrafo asentado en Álava que figura en la muestra. Abandonó su Eibar natal en 1980 para dedicarse a la fotografía industrial y publicitaria, y durante la última década ha incorporado las bodas a su repertorio.

Agote ha sido testigo de cómo el número de estudios especializados en bodas se ha multiplicado en los últimos tiempos. Yaunque la legislación ya no se lo permite, recuerda con cariño las tomas aéreas que obtuvo utilizando drones en el exterior de las iglesias. «Buscamos emoción y espectacularidad, pero es complicado lograr que una novia vasca llore en una foto», bromea.

Salburua, el parque de la Florida y el Casco Viejo de Vitoria son las tres localizaciones más populares entre los novios del territorio, pero Agote también ha empleado el hayedo de Otzarreta, el nacedero del Urederra y la bajada de los blusas como escenarios. Si el presupuesto lo permite, hay incluso quien se lleva al fotógrafo consigo de luna de miel. «Como todas las nuevas tendencias en el mundo de las bodas, las destination wedding (boda de destino) provienen de Estados Unidos», indica Bazterretxea.

Otro de los momentos comunes a todos los enlaces se produce cuando la pareja se ve con el traje de novios por primera vez. Estos fotógrafos coinciden en que cada vez más parejas se interesan en captar este first look (primera mirada) la mañana del día de la boda. Y pese a la creciente tendencia de adelantar y atrasar los reportajes, Agote aconseja reservar un espacio de tiempo para completar una sesión en el gran día. «El brillo de los ojos de los novios en el día de su boda es irrepetible».

 

Fotos

Vídeos