Los recortes a una ONG dejan sin ayuda del Banco de Alimentos a 450 familias

Oviedo recuerda que la situación de estas familias es «crítica». /
Oviedo recuerda que la situación de estas familias es «crítica».

La Asociación Alavesa de Trabajo Social (AGLE) se ve obligada a dejar de intermediar en el reparto de comida tras perder una subvención de la Unión Europea

JUDITH ROMERO

Cerca de 450 familias vitorianas que durante 2016 contaron con los recursos del Banco de Alimentos para hacer frente a su día a día están en grave riesgo de perder esta «fundamental» ayuda este año. La Asociación Alavesa de Trabajo Social (AGLE, por su nombre en euskera), entidad sin ánimo de lucro que en los últimos doce meses asumió el reparto de comida a unas 600 familias, ha perdido la capacidad económica para atender a este volumen de personas. A su pesar, un recorte en la subvención que reciben por parte de la Unión Europea les obliga a dejar de intermediar entre el Banco de Alimentos y este gran grupo de familias desfavorecidas de la ciudad. Sólo podrá seguir atendiendo a unas 150.

«Tenemos una necesidad acreditada, hemos pasado por un registro similar al que se completa para acceder a la RGI», se queja Darío Alejandro Oviedo, usuario del servicio desde hace dos años. Oviedo es una de las personas a las que AGLE convocó en los Desamparados este lunes para comunicarles que no podrían seguir haciendo frente a la gestión de sus casos por el recorte.

Entre los afectados se encuentran familias numerosas, monoparentales, inmigrantes y mayores que viven solos. Desde el Servicio de Apoyo y Distribución de Alimentos (SADA) de AGLE realizan labores de intermediación con el Banco de Alimentos desde 2005, y aunque hasta 2016 habían atendido a 150 familias, en el último año esta cifra creció hasta alcanzar las 600.

«Contábamos con 18.000 euros aportados por la Unión Europea para valorar estas situaciones de urgencia, pero no podemos continuar debido a una falta de recursos», indica Lorena Salazar, trabajadora social de AGLE y coordinadora de su servicio de distribución de alimentos. La entidad tenía la intención de seguir destinando esa partida a garantizar el acceso a alimentos a estos nuevos usuarios, pero no podrá hacerlo ya que «en diciembre el Banco de Alimentos de Álava nos comunicó que la ayuda de la UE había sido puntual y no iba a seguir».

«Es una situación dolorosa porque tenemos provisiones suficientes para atender a estas personas, pero no podemos hacerlo por cuestiones burocráticas», afirma Daniel Fernández, presidente del Banco en Álava. Desde la Comisión Europea les exigen que un trabajador social colegiado sea quien valore las necesidades de las familias perceptoras de la ayuda, de manera que el Banco de Alimentos no puede dar acceso directamente a los necesitados. Por ello, en la actualidad se apoya en 71 asociaciones que atienden a 7.500 personas en el territorio para poder facilitarles comida.

«Se trata de un mecanismo de control para evitar fraudes», señala Fernández. A lo largo de 2016, AGLE contó con un presupuesto cercano a 40.000 euros al sumar la partida de la UE a las ayudas que reciben del Consistorio vitoriano. «Esto nos permitía disponer de dos trabajadores sociales que gestionaran los casos», explica Salazar. Sin embargo, ahora se ven obligados a recomendarles que busquen otras asociaciones.

Hoy, protestas

«En diciembre nos pusimos en contacto con el Gobierno y el Ayuntamiento pero nos han dicho que no hay presupuesto», lamenta. Desde AGLE continuarán haciendo valoraciones, pero sólo a las personas que ya cuenten con el respaldo de otra entidad para el reparto. No obstante, Fernández considera «improbable» que encuentren una nueva pronto. «Las asociaciones ya realizan un sobreesfuerzo con sus recursos y su voluntariado, por lo que será muy difícil que asuman este volumen de familias», reflexiona.

Hoy mismo, 150 familias recibirán suministros por última vez en el local de reparto ubicado entre las calles Brasil y Juan de Garay. Los afectados por el recorte aprovecharán para protestar en las inmediaciones del recinto a partir de las 9.00. «Comemos de las donaciones del Banco, no hay suficientes asociaciones en Vitoria y necesitamos una solución», demanda Oviedo.