«Conviene leer a los niños desde los cuatro meses de vida»

gustín recomienda usar libros de cartón con los pequeños./
gustín recomienda usar libros de cartón con los pequeños.

La educadora vitoriana, Lucía Agustín, señala que es aconsejable practicar la lectura «en todos los idiomas: inglés, euskera, castellano...»

JUDITH ROMERO

Lucía Agustín (Vitoria, 1983) cuenta con más de diez años de experiencia en el ámbito de la educación y es profesora en las escuelas infantiles NClic, presentes en la capital alavesa desde hace 4 años. Especializada en la enseñanza a pequeños de entre 0 y 3 años, hoy imparte la conferencia Cómo leer sin saber leer en la librería Elkar a partir de las 18.00.

- Existen muchas posturas al respecto, ¿pero desde cuándo diría que hay que empezar a leer a los niños?

- Se puede empezar desde el mismo momento en que se termine la baja por maternidad. En las escuelas NClic leemos a los pequeños desde que tienen cuatro meses de edad ya que la estimulación temprana se relaciona con un mejor desarrollo psicomotor y uso del lenguaje. Nos dirigimos a ellos y les leemos cuentos en todos los idiomas: inglés, euskera y castellano...

- ¿Confunden los idiomas al aprenderlos simultáneamente a tan corta edad?

- Cada profesora utiliza siempre una misma lengua para dirigirse a ellos y que identifiquen el idioma con esa persona. El método funciona de manera similar a cuando, por ejemplo, en una familia aita sabe euskera y ama castellano. Se trata de que aprendan el lenguaje por inmersión.

-¿Qué método utilizan para iniciar a la lectura a niños que apenas tienen meses?

- Empleamos el método de estimulación temprana de Glenn Doman. El cerebro necesita establecer conexiones para adquirir capacidades y para sacarle el máximo partido hay que aprovechar la etapa entre los 0 y los 4 años, cuando su cerebro aún no se ha formado del todo. Para ello mostramos a los niños unas láminas grandes en las que hay escrita alguna palabra tres veces al día.

- ¿Cuánto deben durar estas sesiones?

- Hay que tener en cuenta que a esas edades su capacidad de atención no es muy alta, por lo que se les debe enseñar los tarjetones durante un tiempo muy limitado. Esta técnica puede hacerse en casa, pero recomiendo informarse con el libro de cabecera Cómo multiplicar la inteligencia de su bebé, de Glenn Doman.

- Una vez que son capaces de entender estas palabras, ¿qué recomienda para crear en ellos el hábito de la lectura?

- Sobre todo no imponerlo. Por mucho que te digan que un autor es buenísimo no puedes pretender que a tu hijo le interese su libro y así sólo conseguimos el rechazo que queremos evitar. Es importante dedicar tiempo a conocer sus gustos, y acompañarles a la biblioteca o a comprar libros es muy positivo.

- ¿Qué libros conviene escoger entonces?

- En clase solemos recordar que, si van a leerlos niños muy pequeños, deben ser resistentes. Tendrá más recorrido un libro con hojas de cartón que de papel y es preferible que si tiene ilustraciones estas sean simples y aparezcan sobre un fondo blanco. A los niños menores de tres años lo que más les gusta es lo simple y lo repetitivo.

- ¿Aunque hayamos leído el mismo cuento hasta la saciedad?

- Especialmente. Hay veces en las que, con las prisas, tendemos a acortar algunas frases del libro que les estamos leyendo, pero es fundamental no cambiar ninguna de sus palaras. A los niños les encantan las actividades rutinarias: se saben su cuento favorito palabra por palabra y así es como quieren oírlo. Hay que conseguir que los niños identifiquen los libros como un juguete especial, una especie de tesoro.

- ¿Cómo se logra que un niño lea de manera autónoma?

- Además de haciendo que nos vean leer, es recomendable que tengan cuentos al alcance de su mano en casa y algún espacio cómodo donde hacerlo. No debe importarnos que los toquen o los estropeen, pero deben entender que son un objeto especial. Una forma de lograrlo puede ser reservar algunos libros en otro lugar para leerlos con papá y mamá.

- ¿Cuándo deberían leer juntos?

- Lo ideal es encontrar un momento en el que se sientan cómodos para hacerlo durante el día, pero la hora de ir a la cama también puede ayudarnos a construir un momento mágico. Que un niño te diga mamá, te quiero hasta la Luna y más antes de irse a dormir es algo que se consigue leyendo clásicos como Adivina cuánto te quiero, de Sam MacBratney.