«Gracias, ya no necesito pedir»

Osarienem Ekiomwando, en la Avenida de Gasteiz. /
Osarienem Ekiomwando, en la Avenida de Gasteiz.

Tras obtener los papeles, Osarienem Ekiomwando ‘Carlos’ deja la mendicidad que practicó los últimos tres años en la puerta de un ‘súper’ de la Avenida de Gasteiz y buscará trabajo

JUDITH ROMERO

Estas navidades han dejado una buena noticia para la clientela del supermercado Eroski situado en los números 9 y 11 de Avenida de Gasteiz. Carlos, el inmigrante que durante más de tres años ha saludado a los vitorianos que accedían al establecimiento desde su puerta, deja al fin la mendicidad.

«Ya no necesito pedir, buscaré un trabajo porque me han dado los papeles», celebra este nigeriano de 32 años en una nota de agradecimiento que colgó en la fachada del súper el 26 de diciembre. Tras tres años empadronado en la capital alavesa, en febrero cobrará por primera vez la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). Desconoce la cuantía que recibirá, pero planea aprovechar la estabilidad económica para centrarse en la búsqueda de empleo.

«La ayuda no es para siempre y quiero darles lo mejor a mis hijos, así que estoy dispuesto a trabajar en lo que haga falta», asegura el joven. En el barrio lo conocen como Carlos, pero el verdadero nombre de este padre de familia es Osarienem Ekiomwando. Dejó Nigeria en verano de 2010 para trasladarse a Madrid, donde trabajó en una plantación de tomate. «Lo hacíamos todo, desde plantarlo hasta venderlo», recuerda.

Cuando aquella fuente de ingresos se agotó, optó por trasladarse a Sevilla, donde la situación se volvió aún más complicada. «Era difícil encontrar un trabajo allí y me dediqué a vender pañuelos en los semáforos», señala. Finalmente, recaló en Vitoria siguiendo el ejemplo de Verom, su mujer. «Cuando llegamos no conocíamos a nadie aquí. Y desde octubre de 2013 he estado en la puerta de este súper», indica.

No tardó en convertirse en alguien muy querido por empleados y clientes. «Es muy agradable, en Navidad se disfraza de Olentzero, ayudaba a las señoras con la compra... Siempre te recibía con una sonrisa», explica Blanca, responsable de la sección de panadería. «Nos alegramos por él, pero vamos a echarle mucho de menos», añade.

Devolver el favor

A pesar de que vive en Coronación, Osariemem Ekiomwando eligió el supermercado de Avenida de Gasteiz porque nadie más pedía en su puerta. «Solía caminar delante de la entrada, quedarse quieto es peor para el frío», sonríe.

Si tiene que pasar horas en la calle, lo hace pensando en su familia. «Antes hacía encargos de albañilería, era mozo en almacenes... Nunca me ha dado miedo trabajar duro, coger la bicicleta e ir a donde sea», promete. Agradecido a la gente de Vitoria que le ha ayudado con dinero y comida durante todo este tiempo, les dejó un mensaje escrito a mano en el escaparate del supermercado. «Si puedo ayudar en algo, llamadme y lo haré para devolver lo que me habéis dado», se compromete Carlos al final de su carta.

Ahora muestra con orgullo el currículum que reparte por los alrededores de la capital alavesa, en el que destaca habilidades como sus conocimientos de inglés. «Allí nos lo enseñan a todos en el colegio», dice en referencia a su país. Acostumbrado a vivir en una ciudad de un millón y medio de habitantes, Vitoria le parece pequeña pero acogedora, y sus habitantes, «muy generosos. Gracias por vuestra ayuda durante estos años, nos ha servido para criar a nuestros hijos», se despide dispuesto a embarcarse en una nueva vida.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos