«No hemos dejado de buscar a Borja»

Sergio Lázaro y su madre, Ana María Herrero, mantienen viva la búsqueda. /
Sergio Lázaro y su madre, Ana María Herrero, mantienen viva la búsqueda.

La familia de Borja Lázaro recuerda al joven vitoriano tres años después de su desaparición

JUDITH ROMERO

A Borja Lázaro le apasionaba la fotografía y, cuando estaba lejos de casa, compartía sus instantáneas e impresiones en su blog. Así fue hasta la madrugada del 7 al 8 de enero del 2014, momento en que sus familiares le perdieron la pista cuando se encontraba de viaje en el Cabo de Vela, en el departamento colombiano de La Guajira.

Tres años después, su hermano Sergio y su madre, Ana María Herrero, mantienen vivo el recuerdo de Borja con la esperanza de volverlo a ver. Como cada año tras el día de Reyes, hoy invitan a los vitorianos a concentrarse en la plaza de los Celedones de Oro a las 18.30 para recordar a este ingeniero informático en el aniversario de su desaparición, cuando tenía 34 años. Pero sus allegados no han disfrutado de su compañía desde que el 6 de octubre de 2013 emprendiera un largo viaje por América Latina.

"Queremos recordar que no hemos dejado de buscarlo, que la gente no olvide que Borja está desaparecido", explica su hermano, Sergio Lázaro. El homenaje contará con la música del trío alavés Similar Interests, que protagonizará un concierto en el pub irlandés O"Connors a las 19.30.

Curioso y aventurero, Borja llegó a la desértica península de La Guajira para denunciar la situación de sus comunidades más vulnerables gracias al objetivo de su cámara. Había pasado las fiestas navideñas en Bogotá con unos amigos, y cuando apenas llevaba dos días en la región costera fue visto por última vez en la posada Pujuru después de realizar un reportaje en una ranchería.

Aficionado a viajar al estilo mochilero, había visitado Nepal, México y gran parte de Europa. "Le gustaba salir sin un itinerario fijo, alargaba su estancia si se sentía cómodo en un lugar", recuerda su hermano con nostalgia. Pero Borja nunca dejó de mantener el contacto con sus familiares y amigos, a los que informaba de sus movimientos semanalmente. "En aquella ocasión nos dijo que podría estar dos semanas sin hablar con nosotros, lo que hizo que pasara un tiempo hasta que saltaron las alarmas", señala.

Sin nuevas pistas

La Guajira es una región aislada y sin grandes infraestructuras, uno de los departamentos más pobres e inseguros de Colombia. Su cercanía con la frontera venezolana la convierte en un lugar propicio para el contrabando, pero sus playas paradisíacas y sus temperaturas cálidas hacen de ella un atractivo destino turístico. Hasta 350 agentes y soldados peinaron la zona durante semanas, pero no encontraron rastro del joven alavés. "Hay quien cree que esto no le va a pasar a él, y puedo hablar en primera persona porque nunca pensé que Borja fuera a estar desaparecido", confiesa su hermano, quien recalca por encima de todo los esfuerzos realizados por su madre.

Juntos han llevado su caso al Parlamento Europeo, a los foros sobre personas desaparecidas organizados por el periodista Paco Lobatón en Baeza, a las Jornadas Técnicas de Arrigorriaga y Galdakao e incluso al Palacio de la Zarzuela. "Nuestro objetivo era que se intercediera con el Gobierno de Colombia, pero no ha habido avances en esta materia", lamenta Sergio. De igual forma, su contacto con la Ertzaintza para conocer los avances en la búsqueda de Borja se apaga. "El caso sigue abierto, pero no existe una búsqueda activa ni hablamos con tanta frecuencia porque no se ha encontrado ninguna pista nueva".

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