El Supremo exime a los dueños de locales de pagar por bajar ascensores a cota cero

Un portal reformado para mejorar su accesibilidad con un ascensor a cota cero./
Un portal reformado para mejorar su accesibilidad con un ascensor a cota cero.

Concluye que si el edificio ya tenía elevador y los estatutos de la comunidad excluyen a los propietarios de las lonjas de abonar su mantenimiento, tampoco deberían sufragar la obra

IOSU CUETO

El propietario de una lonja situada bajo un bloque de viviendas es requerido por un portal a contribuir en la factura de bajar a cota cero un ascensor que ya existía. Él cerró hace tiempo su tienda, está en paro y sabe que jamás ha pagado por los gastos de mantenimiento de ese elevador ni de ningún otro del edificio, porque no lo utiliza y, lo más importante, tampoco está obligado a ello por los estatutos de la comunidad, que le excluyen de forma expresa de participar en ese gasto. Pero los residentes le recuerdan que otros comerciantes u hosteleros del bloque ya han puesto su parte conforme a su cuota de participación en la comunidad, y le advierten de que si el caso acaba en los tribunales los vecinos llevan las de ganar. Al final, el afectado cede y afronta un cargo que destroza su economía doméstica: 7.000 euros.

Este es un caso real sucedido en Vitoria, ejemplo de las «dramáticas» situaciones que, según el Síndico-Defensor Vecinal, Martin Gartziandia, pueden llegar a provocar las obras de instalación de ascensores. Él conoce «una treintena» de conflictos similares, pero sabe que hay «muchos más» que no llegan a su oficina. Efectivamente, la Asociación de Propietarios Urbanos de Álava cree que hay «cientos» de disputas parecidas. «Hay una señora a la que le piden más de 30.000 euros», relatan

Pero una reciente sentencia del Tribunal Supremo cambiará las reglas del juego en algunos de estos casos. En esencia, el fallo establece que si el edificio ya contaba desde el inicio con un elevador y los estatutos de la comunidad eximían a los propietarios de los locales o sótanos del pago de los gastos de mantenimiento de este dispositivo porque ni siquiera hacían uso del mismo, no sólo están exentos de esos gastos corrientes, sino también de contribuir a la hipotética reforma para bajar el ascensor a cota cero.

La sentencia, firmada el pasado 17 de noviembre, supone un «giro» respecto a anteriores fallos judiciales que obligaban a pagar a los propietarios de lonjas al comparar estas obras de mejora de la accesibilidad del elevador con aquellos supuestos en los que la instalación del ascensor se realizaba por primera vez. En estos últimos casos, la ley es clara y establece que todos los propietarios deben contribuir en función de su cuota de participación en la comunidad, pues se trata de una mejora general del inmueble en el que se encuentran. «Es como si cambias el tejado o renuevas la fachada, debes participar. Pero al bajar el ascensor a cota cero había muchas dudas que chocaban con la jurisprudencia», explica el Defensor del Vecino.

De ahí que Gartziandia firmara el 9 de septiembre del año pasado una resolución que coincide con la interpretación que ahora realiza el Tribunal Supremo. En ese caso, el funcionario local recibió la petición de ayuda de la propietaria de una lonja que veía cómo los vecinos de un portal cercano le reclamaban «3.000 euros» después de haber bajado el ascensor hasta el suelo y haber arreglado el portal, «que estaba en malas condiciones». En ese momento, aunque el Síndico precisó que la decisión final sobre si la afectada debía pagar o no «correspondía a los jueces», Gartziandia fue tajante en su interpretación.

«No generalizar»

Y en ella distinguió dos casos. El primero, el de un edificio sin ascensor que pretendía instalar uno, donde aunque los estatutos de la comunidad eximían del pago de los gastos de conservación del portal -porque lógicamente no podían aludir a un ascensor que no existía-, los propietarios de los locales «también tendrían que abonar el coste». Por el contrario, el segundo supuesto se refería a un bloque que cuenta «desde su inicio» con ascensor, y cuyos estatutos eximían a dueños de las lonjas a sufragar su mantenimiento. Dicha exención alcanzaba tanto a los gastos ordinarios como a los extraordinarios, es decir, «también a la sustitución del ascensor o su bajada a cota cero».

Ahora, Gartziandia aplaude la sentencia del TS, pero recomienda «no generalizar» porque son los estatutos de cada comunidad de copropietarios los que establecen las obligaciones de cada parte. «Hay mucha gente que ya ha pagado, pero otra puede librarse a partir de ahora», anuncia.