El Correo

La guerra se alejó de Álava hace 79 años

Red de trincheras en el monte Jarindo, entonces sin un solo árbol.
Red de trincheras en el monte Jarindo, entonces sin un solo árbol.
  • El inicio de la ofensiva franquista sobre los montes Albertia, Jarindo y Maroto el 31 de marzo fue uno de los últimos episodios bélicos en territorio alavés

Salvo los monumentos a los combatientes del Ejército vasco y las Milicias Populares, en el monte Albertia, encima de Legutiano, quedan escasas huellas de la ferocidad de los combates del 31 de marzo y 1 de abril de 1937. En diciembre de 1936, este monte fue clave en la batalla de Villarreal, con muchas pérdidas para las tropas leales. Apenas quedan unas trincheras dibujadas entre hojas y agujeros incomprensibles, suavizados por el tiempo, en las cimas, que son restos de los bombardeos.

Las fuerzas nacionalistas y republicanas llevaban desde el 31 de noviembre en el Albertia y desde allí los soldados del 2º Batallón Meabe (socialistas) podían ver cómo despegaban los más de 40 aviones alemanes e italianos que van a bombardear sin misericordia sus posiciones. A las 7 de la mañana se empezaron a oír los primeros estallidos de la artillería. Los llamaban bombardeos de saturación. Por tierra y por aire. Toneladas y toneladas de explosivos caían sobre los milicianos que aguantan las primeras horas como pueden literalmente enterrados. Las defensas están firmemente asentadas pero desde ellas no se puede hacer nada. No hay aviación que contraataque y la artillería propia está machacada y no puede responder.

Lo mismo ocurre a la misma hora en Elorrio y Durango, también bombardeadas ese día con un resultado terrible de 336 muertos. Los aviones italianos Savoia 81 y Fiat CR32 venían de Soria y Logroño.

La legión Cóndor había instalado en el Hotel Frontón de Vitoria su cuartel general. En las pistas recién inauguradas del aeródromo Martínez de Aragón y en las del viejo campo de Lakua se juntaron hasta 150 aparatos alemanes, italianos y españoles. Era la principal baza de la ofensiva.

Lucha en el Albertia

En el Albertia había una sección de cañones rusos. Sobre las 2 de la tarde, según algunas fuentes directas y mucho antes, según los historiadores franquistas, el Meabe se retira con cierto orden de la cima del Albertia. El temor a ser copados –rodeados– porque a su izquierda ha flaqueado otro batallón es más fuerte que la voluntad de resistir. El frente en esas cimas se hunde. El batallón Abellaneda (PNV), que mantenía dos compañías y una sección de ametralladoras en el Maroto, y una compañía y media más una sección de ametralladoras en el Jarindo, también se retira. Un batallón socialista, el Mateos, acude a reforzar la posición. Sufren 155 bajas, entre ellos 60 muertos y desaparecidos.

A las oleadas de cañones (unos 130) y aviones se une, en el lado rebelde, una tropa fogueada, organizada en torno a la División Navarra, cuyos hombres habían tenido a Guipúzcoa como campo de operaciones el año anterior. Esta división comprendía 18.000 hombres, divididos en cuatro brigadas, dirigidas por los coroneles García Valiño y Alonso Vega, entre otros. Las brigadas navarras tenían el apoyo de la División Flechas Negras, que se componía de 8.000 españoles con oficiales italianos, al mando del coronel Sandro Piazzoni Por otro lado, contaban también con la presencia de unidades terrestres totalmente italianas, tales como la División 23 de Marzo, en actuación conjunta con la Flechas Negras. Con estas tropas, Mola pensaba que en tres semanas llegarían a Bilbao. Se equivocaron. Tardaron tres meses.

Según el parte de guerra del Regimiento Flandes, durante la conquista del Albertia y el Maroto y "a consecuencia del arrojo del ataque y la sostenida defensa enemiga" se registran las siguentes bajas:

- Gapitan D Esteban Martínez de Luna, muerto

-Capitán D. Alberto Saracibar Bazan, muerto

-Teniente Anselmo Casado, muerto

-Alférez José Luis Martinez Arnau, muerto

-Alférez José Egurrola Valencia, muerto

-Teniente Jesus Cabezas Díaz, herido

-Alférez Alfonso Bogoñá, herido

-Alférez José Betolaza Uriarte, herido

-Alférez Hbº Manuel Fraile Caballero, herido

-Un Sargento, Cinco Cabos, Un Corneta, diez y siete soldados, muertos

-Cuatro Sargentos, Ocho cabos, Un Corneta, Cuarenta y ocho soldados, heridos

El día 1 de mismo mes se tomó el Gorbea. También cae la aldea de Unzella, en Aramaio, San Adrián, Cruceta, San Cristóbal, la cota 694 y la carretera Legutiano-Mondragón. Sin embargo, en el Murugain, resisten ese día con un gran valor las acometidas de las brigadas navarras el batallón Gipuzkoa, el Mateos, Loyola, Rebelión de la Sal y 2 ametralladoras del Ariztimuño.

El 2 de abril se ocupa la sierra de Aranguio. Al Norte de Villarreal, en el centro del frente, hubo una lucha violenta en los alrededores de Ochandiano. Las luchas particularmente violentas en torno a esta localidad continuaron hasta el 4 de abril. Olaeta cae ese día. El frente es bombardeado diariamente por una masa de entre 40 y 50 aviones . Ante la posibilidad de quedar aislados y caer vivos ante el enemigo, los soldados republicanos y gudaris se retiraron desordenadamente, dejando 600 muertos. Además las fuerzas sublevadas hicieron 400 prisioneros.

El día 5 cae el Mochotegui, cerca de Ubidea, un monte estratégico para mantener la presión artillera sobre Villarreal. El día 7, las tropas de Mola toman Ubidea y Barazar y la guerra pasa la muga hacia Bizkaia. Se hace especialmente dura en el monte Sabigain, a la izquierda el puerto Urkiola.

Pero la resistencia es más dura de lo que se piensa. Mola decide detener las operaciones aprovechando la llegada del mal tiempo y reorganizar sus tropas. Los alemanes, con mucha prisa, se quejan de esa medida.

Excavaciones en el Murugain

Segundo Olazagoitia, Gerardo Ruiz de la Cuesta, Patxi Gordo o Víctor Bolinaga, son cuatro de los más de 200 muertos que registraron las tropas del Ejército vasco defendiendo las posiciones del monte Murugain, Unzella y las colindantes a Aramaio en la primavera de 1937. De esa gente anónima nunca se ha hablado en los libros de historia. Ni tampoco de los nombres de los soldados y requetés de las Brigadas de Navarra que atacaron y conquistaron con sangre aquella colina. Lucharon hermanos contra hermanos, como testifican algunos durísimos testimonios.

Vaya por delante la memoria de todos estos hombres olvidados del Murugain y el recuerdo del relato de los excombatientes del batallón Dragones –formado por socialistas mayoritariamente guipuzcoanos y algún vitoriano– como Santiago del Valle «Txingolo», José María Arriaran «Txispas» y Guillermo Lasagabaster «Mala Letxe», recogido en un trabajo de Juan Ramón Garai y Nekane Arrazola, de la asociación Intxorta 1937. Ellos sobrevivieron y pudieron contar el horror de la guerra.

El monte Murugain, en el extremo norte de Álava, en la confluencia de los municipios guipuzcoanos de Arrasate y Aretxabaleta y el alavés de Aramaio, guardaba una curiosa coincidencia con casi tres mil años de diferencia. Los soldados vascos cavaron las trincheras en 1936 aprovechando los restos de la anterior fortificación existente, es decir la muralla levantada por los hombres de la Edad del Hierro.

Es una de las afirmaciones que realiza en un amplio estudio el arqueólogo Etor Telleria, director de la excavación en la que además de su empresa Ondare Babesa, han colaborado el Ayuntamiento de Aramaio y un grupo de 25 voluntarios vecinos de los municipios del entorno. El trabajo fue financiado por el Instituto Alavés de Arqueología y es la primera vez en el País Vasco que se excavan y se analizan materiales relacionados con la vida en una trinchera de la Guerra Civil con método arqueológico.Una excavación patrocinada

Actualmente se preparan paneles informativos sobre los hallazgos tanto en Aramaio como en la cumbre. En ellos se explicará la historia del monte y sus dos usos diferentes. El grupo investigador de Etor Tellería reconoce que una de las cosas que más le ha sorprendido ha sido la impresionante red de trincheras que se construyó en la zona durante la contienda civil. «Es muy desconocida. Estamos elaborando un mapa de toda la zona con los montes Jarindo, Maroto, Albertia, entre otros. Aunque en estos momentos está todo colmatado, es un patrimonio histórico que se extiende por muchos montes en la muga entre Álava y los otros dos territorios».

El paisaje de estos montes ha cambiado. Muchos estaban completamente pelados hace 76 años. En todos ellos pelearon y murieron muchos hombres por ideales distintos. La arqueología, en este caso, ha removido el recuerdo, la memoria de los olvidados del Murugain.

Roto el frente desde el Murugain hasta el Gorbea, las tropas leales resisten hasta junio de 1937. Hay combates en San Pedro, cerca de Amurrio a finales de mayo. Artziniega, Sojo y Santa Coloma, el 27 de junio, caen en manos de los franquistas. Ese día la guerra en el sentido de frente militar se aleja de Álava y sigue hacia Cantabria y Asturias, que caen en octubre. La otra guerra, la de la represión de los vencedores, continuará muchos años más.

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