La rocambolesca huida de Aramaio del guerrillero cura Santa Cruz

El cura Santa Cruz, con barba enel centro, y su 'guardia negra', en una imagen atribuida al polaco Kornarzewski. /
El cura Santa Cruz, con barba enel centro, y su 'guardia negra', en una imagen atribuida al polaco Kornarzewski.

El 12 de agosto de 1872 el famoso guerrillero carlista se descolgó del balcón del Consistorio de Aramaio y estuvo once horas sumergido en un río para escapar

FRANCISCO GÓNGORA

No hay vecino de Aramaio que no haya mirado alguna vez el balcón del Ayuntamiento desde el que se descolgó y escapó el famoso cura guerrillero carlista Manuel Ignacio Santa Cruz Loidi (Elduayen, Gipuzkoa, 23 de mayo de 1842 - Pasto, Colombia, 10 de agosto de 1926). Es uno de los personajes centrales en la literatura de finales del siglo XIX. Pio Baroja, Valle Inclán o Benito Pérez Galdós se dedicaron a agrandar su enorme leyenda tanto de hombre valiente y sagaz como de despiadado psicópata. Su bandera negra con los lemas Victoria o muerte o Guerra sin cuartel sobre una calavera y dos tibias se hicieron míticas. Aterrorizaba a los liberales.

Hay suficiente documentación en la red y en las bibliotecas como para que el que quiera conocerle se sumerja en la fascinante biografía de un personaje que acabó su vida como un misionero en Colombia haciendo el bien. En esta historia perdida nos referiremos sin embargo a su accidentado paso por Álava, cuando fue capturado y logró escaparse de sus vigilantes en Aramaio. Una huida de película, como era todo el personaje.

Fue su segunda fuga y ocurrió así. El 6 de agosto, el cura guerrillero al frente de dos docenas de voluntarios preparó el ataque a un convoy liberal compuesto por 21 soldados y 4 miqueletes mandados por un alférez del Batallón de Cazadores de Segorbe que transportaba armas desde Bergara a Mondragón. Efectuado el ataque con éxito se obtuvieron 41 fusiles y 3 cajas de pertrechos. El cura se retiró y en un descanso de la tropa a un joven voluntario se le disparó un arma lesionándole la mano. El cura, abandonando el grupo, condujo al mozo a un sitio seguro donde el herido pudiese ser convenientemente atendido y, a su regreso, fue capturado por una avanzadilla liberal al mando del teniente Julio Ortega. Fue conducido a Ibarra de Aramaio donde lo encerraron en la casa consistorial. Esto ocurrió el 10 de agosto de 1872. Tras dos días de cautiverio en el que se confesó con otro cura convencido de que lo iban a fusilar, se escapó descolgándose por un balcón del edificio.

Así lo cuenta Xabier Azurmendi en el libro El Cura Santa Cruz. «No le asustaba la altura del balcón, unos cinco o seis metros, pero estaba ya tan débil que hasta tenía miedo de que no podría subir sobre la baranda. Al fin, mientras el centinela miraba a la puerta, haciendo un esfuerzo, se montó en la barandilla, agarróse de la chaqueta y en el momento en que ésta se deshacía por consecuencia del peso, haciendo un ruido característico, se veía en el suelo, aunque herido en los pies».

Manuel Santa Cruz tras el salto se metió en el cauce del río Aramaio que pasa junto al Ayuntamiento. Aguas arriba logró permanecer sumergido entre las doce de la noche y las once de la mañana del día siguiente cuando pasó por allí un campesino que se apellidaba Unzueta.

Yo no sé si eres carlista o liberal; eso me importa poco; lo que me importa es que me salves; que seas mi Ángel de la Guarda, le dijo.

«Enseguida me conoció y supo de qué se trataba y me aconsejó:

No se mueva de ahí, porque si no está perdido; ya está puesta a precio su cabeza, está todo lleno de guardias; todos los puntos están cogidos. Quédese ahí hasta que venga yo».

«Allí me quedé esperando lo que dispusiese aquel buen hombre.

Se fué a su casa, y para guardar mejor el secreto, cogió para mi alimento dos huevos crudos, no quiso que lo supiera ni su esposa; con esta ración y una elástica, vino, me dió lo que trajo y me dijo que siguiera allí, hasta el anochecer [...]». (Juan de Olazabal y Ramery, «El Cura Santa Cruz Guerrillero»).

A una cueva

Posteriormente, fue conducido a una cueva cercana en el monte Ipizte, que hoy día es un verdadero santuario para los carlistas, a unos 4 kilómetros en línea recta desde Ibarra. «Allí un muchacho, que venía tocando la flauta como si fuera cuidando el rebaño, me traía la comida y se volvía. En esa cueva estuve tres días, y me fui derecho a Francia: en 24 horas hice 20 leguas hasta la frontera, sin entrar ni parar en ninguna parte», contaría después.

Durante muchos años llegaron cartas del Cura Santa Cruz que acabó exiliándose y marchando de misionero a Colombia a Aramaio, en las que siempre agradeció al pueblo la ayuda prestada. Especialmente la de Unzueta, al que llamaba el hombre más bueno del mundo y prometía que cuando fuera al cielo saludaría a todos los vecinos de Aramaio.

Al parecer Unzueta, que era un criado, le pidió consejo a su señor sobre lo que debía hacer y este le aconsejó, aún siendo liberal, que le ayudase porque si no las consecuencias iban a ser peores en el futuro. A Santa Cruz se le tenía pánico.

¿Quién era Santa Cruz?

Era párroco de Hernialde, una pequeña localidad situada a 27 kilómetros al sur de San Sebastián. Tras la revolución de 1868 que derrocó a Isabel II realizó propaganda activa en favor del carlismo. Detenido en octubre de 1870, consiguió huir a Francia (6 de octubre). En abril de 1872, al inicio de la Tercera Guerra Carlista, atravesó la frontera y se puso a la cabeza de una pequeña partida. Detenido en agosto, consiguió huir de sus captores y refugiarse en Francia para pasar otra vez la frontera en diciembre y ponerse al frente de sus hombres.

Actuó en la provincia de Guipúzcoa convirtiéndose en uno de los líderes guerrilleros más conocidos, por su valentía, pero también por su crueldad contra los liberales. Entró en conflicto con los mandos militares carlistas debido a su independencia y crueldad y se le obligó a dejar la lucha y pasar a Francia en julio de 1873 para volver en diciembre por poco tiempo, exiliándose después en Lille y Londres. Ingresó en la Compañía de Jesús y realizó una labor misionera en Jamaica y Colombia, donde murió.

Textos sacados del blog Noticias Carlistas. La partida del Cura Santa Cruz. Conversación con Josemari Vélez de Mendizabal y Wikipedia.