En busca del objeto perdido

Una joven mira las estanterías de uno de los almacenes de Aguirrelanda./
Una joven mira las estanterías de uno de los almacenes de Aguirrelanda.

Aguirrelanda guarda en sus dependencias carteras, llaves, tablets y joyas, además de piezas curiosas como una fresadora

IZANIA OLLO

"¿Dónde están las llaves, matarile? ¿Quién irá a buscarlas?", es parte del estribillo de una conocida canción infantil que parece casi algo premonitorio. En la oficina de objetos perdidos de la Policía Local, las cajas con llaveros están a rebosar. "A veces damos por hecho que no vamos a recuperar aquello que hemos perdido", reconoce Kepa Solla, oficial de gestión. Una vez concluidas las fiestas de La Blanca, el volumen de trabajo es mucho mayor en las dependencias de Aguirrelanda.

Entre las llaves que se encuentran en esta oficina hay también algunas de seguridad. "Se guardan durante un mes y, si nadie viene a por ellas, van a la chatarra". Las carteras, con dinero o sin él, también se cuentan por decenas. A lo largo de La Blanca se recibieron unas ochenta. "En Vitoria, la calidad cívica es muy alta, no es extraño que lleguen carteras". De hecho, el último día de fiestas, un ciudadano entregó un cheque por un valor de 1.381,72 euros que había encontrado en la vía pública.

Tener que renovar la documentación extraviada es uno de los problemas más engorrosos con los que hay que lidiar, ya que se debe esperar unos días para ver si aparece. "Ahora quedan pocos DNI", explica Esther Fernández, que se encarga de atender a quienes acuden para recoger alguna pertenencia.

Además de los objetos más habituales en este tipo de oficinas, en el almacén vitoriano también hay una figura de San Antonio de escayola, una radio para el coche y hasta una máquina fresadora metida en su maletín de madera y con distintos cabezales. "Un cura perdió la teca que usaba para llevar la comunión a los enfermos y se la devolvimos al arzobispado", recuerda.

Si nadie recoge el objeto pasados dos años, la persona que lo ha entregado a la Policía Local puede hacerse cargo de él. En el caso de las gafas, estén o no graduadas, se donan a una ONG para que las distribuya en países como Mauritania o Perú. Cruz Roja se encarga de liberar los teléfonos móviles o smartphones aunque pocos de estos últimos acaban en estas dependencias, ya que suelen ser robados que llegan a Aguirrelanda para dárselos a quienes los necesitan.

En el caso de la ropa, por ejemplo, pasados tres meses, y si nadie la reclama, se entrega a Cáritas. Además, el centro comercial Gorbeia dona cada seis meses todo lo que encuentran extraviado en sus instalaciones.

Blanqueo de bicicletas

Las bicicletas se consideran vehículos propios por lo que no se sigue el mismo procedimiento que con otros objetos perdidos. Se llevan al depósito municipal y pasado un año, se subastan o se destinan a chatarra. El motivo es simple: evitar el blanqueo de bicicletas.

"Por lo general, la gente viene con buena fe, no trata de llevarse algo que no es suyo", explican desde la Policía Local. Cuando se entrega un objeto se da un recibo a quien lo ha encontrado y con él se tiene derecho a reclamarlo si pasados dos años su dueño no se ha hecho cargo de él. Aunque no siempre es así. "Los bolsos los destruimos, alguien podría reconocerlos por la calle y ocasionar algún problema".

Si finalmente el propietario recupera aquello que ha perdido, se le facilita el número de teléfono de quien lo ha llevado a Aguirrelanda por si quiere agradecérselo. "Toda persona que se encuentra algo continúa tiene derecho a reclamarlo pasado el tiempo reglamentario. La propina que obtendría si el dueño lo ha recuperado sería una quinta parte del valor del objeto".