De Andrés pide a Eliseo Gil que reconozca que los grafitos de Iruña-Veleia son falsos

El diputado general de Álava solicita al exdirector de yacimiento alavés que "asuma su responsabilidad" porque "ya está bien de continuar con esta farsa"

EFEVITORIA
De Andrés, en una entrevista. /Rafa Gutiérrez/
De Andrés, en una entrevista. /Rafa Gutiérrez

El diputado general de Álava, Javier De Andrés, ha pedido este martes al exdirector del yacimiento arqueológico alavés de Iruña-Veleia, Eliseo Gil, que "asuma su responsabilidad" y "reconozca" que los grafitos hallados en este emplazamiento por su equipo fueron falsificados.

La semana pasada Gil criticó la "falta de rigor" de un informe del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), que concluyó que 35 de los 39 piezas analizadas son falsificaciones, al tiempo que denunció la rotura de la cadena de custodia.

De Andrés ha afirmado, a este respecto, que esa cadena de custodia no se rompió cuando los grafitos fueron examinados por la Universidad del País Vasco ni por el laboratorio del IPCE, sino "cuando él (Gil) tenía la responsabilidad de garantizar que los elementos que aparecieran en el yacimiento fueran originales y no falsificaciones".

"Burda falsificación"

"Es intolerable que se haya actuado de esta manera, que se haya producido una falsificación tan burda, que se pretenda sostener en el tiempo esa mentira con el coste económico y de crédito que representa para el trabajo arqueológico de Álava", ha expuesto.

El diputado alavés ha pedido al exdirector de Iruña-Veleia que "asuma su responsabilidad" y reconozca que las inscripciones no son de la época romana porque "ya está bien de continuar con esta farsa".

Eliseo Gil y la excodirectora del proyecto arqueológico, Idoia Filloy, están acusados por la Diputación de Álava de atentado contra el patrimonio y estafa. El citado informe del IPCE ha sido solicitado por el juzgado de Vitoria encargado de la causa.

Los hallazgos que se cuestionan, localizados entre 2005 y 2006 bajo la gestión de la empresa Lurmen, son unos grafitos escritos en cerámicas de los siglos III, IV y V que en su día se calificaron como históricos porque, entre otras cosas, adelantaban al siglo III la aparición del euskera y la entrada del Cristianismo.