Busca las diferencias: ¿Carnavales de Vitoria o Carnavales de Chiclana?

Los parecidos razonables y las ideas reutilizadas, cuando no los plagios evidentes, son moneda de curso común en los certámenes de diseño de pueblos y ciudades

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Mismo autor, mismo concepto... para Vitoria y para Chiclana./
Mismo autor, mismo concepto... para Vitoria y para Chiclana.

Los vitorianos estarán confundidos. ¿Es éste nuestro cartel de Carnavales o es el de Chiclana de la Frontera, en Cádiz? Da igual, porque son tan idénticos (uno forma la cara carnavalesca con botes de pintura y, el otro, con botones y utensilios de costura) que si sirven para dos ciudades tan alejadas en los geográfico y en lo cultural significa que valen también para cualquier otra. El autor, un vitoriano dedicado a otros menesteres profesionales y que se dedica al diseño gráfico solo por afición, según ha desvelado alguna vez Francisco Javier Irigaray, suele donar su recaudación a una ONG. También firmó el de La Blanca de 2012 y otros polémicos, como uno de carnavales Badajoz donde convirtió su tradicional sardina en un plátano.

Es evidente que en Vitoria, que al parecer mantendrá el premio de 1.500 euros para Irigaray (en Chiclana se llevó 400), no estamos ante ningún plagio. Se trata de un mismo autor que presenta dos obras basadas en el mismo concepto ante dos instituciones diferentes, que con votación popular y una parte de selección técnica acaban dándole como ganador. Pero en el mundo del diseño gráfico hay otros muchos casos de parecidos extraordinariamente razonables. Estos son algunos.

El mismo espagueti para las Fallas de Valencia 2010 y las fiestas de Sant Sebastiá de Palma de Mallorca. El Ayuntamiento balear admitió el plagio, al parecer llevado a cabo por una estudiante de diseño, y trató de satisfacer al demandante (el creador del cartel original, el de las Fallas), pero no pudo retirar toda la cartelería desplegada por la ciudad.

El carnaval de Cádiz es único, pero su cartel parece que no. Tan bien le van los carnavales a la capital andaluza que un diseñador municipal de Arona (Tenerife) prácticamente calcó la idea para adaptarla al encargo que le había efectuado el concejal de Festejos. "No es exactamente igual, pero sí totalmente parecido", tuvo que admitir sonrojado el edil.

Almeria y Dos Hermanas, a fin de cuentas, pertenecen a la misma Comunidad Autónoma. Lo que en la capital más oriental sirve para anunciar las fiestas y la feria en honor a la patrona, en la localidad sevillana vale para el festival de las academias de Flamenco. El creador del cartel original, un valenciano, ideó a la mujer andaluza de la imagen para las fiestas almerienses de 2008, y poco menos que tuvo que atragantársele el café cuando descubrió la adaptación libre (con abanico y tipografía propia) que habían llevado a cabo en Dos Hermanas.

Una diseñadora obtuvo con el cartel de la derecha el premio que se había dispuesto en Martos para elegir el anuncio de la feria de San Juan. Al final, destapado el supuesto plagio respecto a la feria de Badajoz 2008 (también de San Juan) se decidió dejar desierto el certamen de la localidad jienense. Eso sí, de los errores aprendieron, pues en las bases del certamen, la asociación de vecinos convocante no dejaba expresado con rotundidad que no se aceptarián obras que no fuesen inéditas y originales.

Más de carnaval. En esta ocasión, la sardina, que tanto vale para Madrid como para Lleida como para la mitad de las localidades españolas. Fue primero el de la capital catalana, en 2011, y después el madrileño, un año después. Destapadas las similitudes, el Ayuntamiento madrileño reaccionó con rapidez. "No hay plagio, porque el cartel de Lleida fue finalista y no quedó seleccionado". El autor del trabajo dijo poseer los derechos del dibujo, de manera que defendió que su actuación fue correcta.

Otro caso que fue bastante sonado, también de carnavales, tuvo lugar en Irún. El Ayuntamiento recibió un correo electrónico notificando que uno de los carteles finalistas del concurso de Carnaval, en concreto el que responde al lema 'Mozorroak' (derecha), se podía tratar de un plagio de un cartel de Modesto García, ganador del segundo premio en el Concurso de Carteles del Ayuntamiento de Madrid de 2010 (izquierda). Una vez analizadas ambas obras, y en aplicación de las bases del concurso, el jurado decidió descalificar el trabajo por tratarse de «un plagio evidente de la obra de Modesto García», según narró en su día el Diario Vasco.

En el mundo del plagio, la copia o la casualidad, que de todo hay, también se encuentran historias curiosas. Por ejemplo, la de este cartel de San Fermín 2011, o mejor dicho, la de su adaptación a las Santas Reliquias de Villanueva de Gállego 2012. Es curiosa porque sus autores originales descubrieron, de un día para otro, que habían ganado un concurso de carteles en esa localidad zaragozana al que no se habían presentado. Los autores pusieron el hecho en contacto con el ayuntamiento de Villanueva, noticia que, a tres días de iniciar los festejos patronales, el Consistorio recibió con sorpresa, según el primer edil. La autora del cartel copiado fue una vecina de la localidad, que optaba al premio simbólico de 100 euros.