20.000 euros para encargar otro estudio sobre la acústica del Iradier Arena

El Ayuntamiento anuncia un nuevo análisis, que se suman a los efectuados la pasada legislatura, para tratar de mejorar el recinto tras la cascada de críticas por su pésima acústica

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Un momento del torneo medieval que acogió el pasado sábado el Iradier Arena. / R. Gutiérrez/
Un momento del torneo medieval que acogió el pasado sábado el Iradier Arena. / R. Gutiérrez

El Iradier Arena es una fuente de polémica desde que abrió sus puertas hace cinco años. Y la mayoría de las quejas tienen un denominador común. Su mala acústica, que dificulta el sonido de los espectáculos allí programados, salvo las corridas de toros durante las fiestas de La Blanca. Ya ocurrió en 2007 con el concierto de Fito y los Fitipaldis y también durante las jornadas en las que fue sede del Baskonia mientras se procedía a la reforma del Buesa, pero esta absoluta falta de capacidades sónicas se vivió con más fuerza si cabe el pasado mes de septiembre, con la actuación del cómico Leo Harlem. Gran parte del público asistente mostró su malestar por la imposibilidad de oír y disfrutar de los ingeniosos monólogos del cómico. Hasta el mismo empresario responsable del espectáculo aseguró entonces que el equipo de sonido que ellos llevaron "era correctísimo, pero ese lugar no tiene una acústica óptima. Hay mucho eco, se notaba un rebote del sonido", dijo.

Ante esta tesitura, el Gabinete Maroto ha anunciado esta mañana durante la comisión de Euskera, Cultura y Deporte su intención de encargar un estudio, que tendrá un coste de 20.000 euros, a la empresa AAC Acústica para analizar la acústica que actualmente ofrece el multiusos y proponer, en caso de que así se requiriera, las pertinentes mejoras para garantizar la calidad del sonido. Máxime teniendo en cuenta que en las próximas fechas hay previstas otras dos actuaciones. La primera, sin ir más lejos, el sábado 14 de octubre, cuando tocará Marea, mientras que el 30 de noviembre será el turno de Manolo García.

El Iradier Arena, un recinto por el que desde junio de 2011 a septiembre de este año han pasado nada menos que 263.000 personas, fue promovido por el Gobierno municipal del popular Alfonso Alonso en el marco de la reorganización urbanística de la manzana de la plaza de toros. Los populares aseguraron que el coso -que le salió gratis a Vitoria a cambio de que FCC pudiera vender pisos y oficinas de la zona- serviría para albergar toda clase de espectáculos culturales y deportivos. En la práctica, eso está por demostrar. De momento, el multiusos ha acogido corridas de toros, un concierto de Fito y los Fitipaldis en 2007 que ya tuvo problemas de sonido, el Salón de Hostelería de 2008, la inauguración de la Gasteiz Cup de ese mismo año, o un recital de Melendi. Las dudas sobre la acústica del equipamiento situado junto al puente de Las Trianas siempre han estado ahí, hasta tal punto que los organizadores del Festival de Jazz han preferido continuar en el pabellón de Mendizorroza antes que ir a la plaza, pese a su mayor aforo.

Durante la pasada legislatura las cosas no cambiaron demasiado. Los socialistas llegaron a la Alcaldía y encargaron un estudio para saber qué inversión debía realizar el Ayuntamiento para convertir el recinto «en un verdadero multiusos». Hay quien todavía recuerda al por entonces alcalde, Patxi Lazcoz, lamentando que el equipamiento carecía «de calidad razonable» para albergar espectáculos musicales a principios de 2009. Más adelante se habló de invertir unos 700.000 euros, de acuerdo a las conclusiones de aquel análisis encargado por Lazcoz al técnico y exdirector de Cultura Enrike Ruiz de Gordoa, asesor de Lazcoz en materia cultural. El alcalde socialista llegó a anunciar incluso que el japonés a quien se encargó el estudio acústico del fallido auditorio de Euskaltzaindia, Yasuhisa Toyota, también iba a analizar la deficiente sonoridad del recinto y a proponer mejoras. De sus conclusiones no se supo nada.

Los meses pasaron, hubo cambio de gobierno, el Baskonia aprovechó el recinto de forma temporal a finales de 2011 mientras levantaba el nuevo Buesa Arena -con críticas por las corrientes de aire, por cierto, además de por la imposible acústica que impedía incluso reconocer los nombres de quienes eran presentados por megafonía- y en febrero de este año el Gabinete Maroto prometió invertir 190.000 euros en renovar la instalación. Ahora habrá que rascarse el bolsillo municipal con otros 20.000 euros para saber, por fin, qué hay que hacer para que el Iradier suene bien.