El misterio de los dos retablos de Bachicabo

La iglesia de San Martín de Bachicabo, en Valdegovía, Álava, muestra por primera vez sus dos retablos tras una escrupulosa intervención de restauración

IERA AGOTE
El misterio de los dos retablos de Bachicabo

El hallazgo fue toda una sorpresa. Ocurrió en 2006, cuando los encargados de la restauración del patrimonio de la Diputación alavesa se desplazaron a Bachicabo, un pequeño pueblo del municipio de Valdegovía, en Álava, para restaurar el cuadro 'San Martín partiendo la capa' que se encuentra en el Retablo Mayor de la iglesia de San Martín. Descubrieron algo que no se esperaban y que ahora, tras cinco años, ha podido ver la luz en su máximo esplendor. Los restauradores forales no se imaginaban que al desmontar aquella obra encontrarían una escena pintada a mano y con aires de notable antigüedad sobre el muro del abside. Tiraron del hilo y lo que se encontraron fue todo un retablo marcado en la piedra. Nada menos que 35 metros cuadrados de un retablo que los técnicos llaman 'fingido' por estar pintado en piedra y no cincelado en madera, como es lo habitual.

Este retablo fingido, que ahora puede visitarse en Bachicabo como parte del atractivo turístico de la desconocida comarca de Valdegovía, se estima que fue realizado entre 1555 y 1556 por Juan de Armona, pintor ayalés establecido en Orduña, Bizkaia, y uno de los maestros en el arte de pincelar iglesias en aquellos días. En la pintura se aprecia una catequesis ilustrada con filacterias, con los nombres de los evangelistas e inscripciones en latín. Los evangelistas San Juan y San Marcos en el primer cuerpo y San Lucas y San Mateo en el segundo, así como la escena de la huida a Egipto son algunas de las pinceladas que se pueden apreciar en el mural.

La historia quiso que aquel retablo fingido decorara la iglesia alavesa poco más de un siglo. Hacia 1677, cuando se pudo financiar un retablo mayor de talla, la pintura mural quedó tapada por la nueva estructura, un retablo ya más tradicional. La traza de ésta composición fue obra de Martin de Arana y es mixta, ya que tenía la idea de albergar dos tallas y varios lienzos que años antes habían sido donados por el Capitán Sebastián Hurtado de Corcuera. El cuadro principal del retablo mayor es precisamente el que desentrañó el misterio de Bachicabo, 'San Martín partiendo la capa', flanqueado en sus lados por 'San Miguel luchando contra el demonio' y una Virgen de la leche.

Hagan ustedes una elipsis de cuatro siglos y pico y nos encontramos ya con los técnicos de la Diputación de Álava investigando la forma de dar lustre al hallazgo de los restauradores. En 2010, la entidad foral y el Obispado decidieron restaurar todo el retablo mayor, para lo que hubo que desmontar toda la mazonería y sus lienzos. Estaba aquejado de muchos males. Entre otros, había perdido sujeción en el soporte leñoso por el atque de insectos xilófagos y había acumulado un grueso estrato de suciedad superficial, sin contar la típica oxidación de barnices en las piezas policromadas.

Una vez terminada la restauración, se decidió intervenir esta vez sobre el retablo fingido. Para ello se empleó un tratamiento de conservación para la pintura, consolidando y cerrando fisuras y huecos con morteros tradicionales de cal y arena. Se eliminó la suciedad y se realizó una reintegración cromática en aquellas zonas en que se ha considerado necesario para poder realizar una lectura más clara de la pinceladura.

La cuestión entonces fue cómo permitir al visitante observar ambos. Para ello, los servicios forales idearon la fórmula de adelantar el retablo de madera sobre una nueva estructura del mismo material, colocada aproximadamente a una distancia de tres metros y medio de la cara interior del ábside, de manera que, a su espalda, se pueda apreciar el original de Armona. Dos retablos en una iglesia, qué buen motivo para una escapada a Valdegovía.

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