Las Juntas Generales desvelan su pasado histórico y artístico en un libro

El volumen repasa las diferentes sedes que ha ocupado la institución

EFEVITORIA
El edificio de las Juntas alavesas, a principios de siglo. /ATHA Guereñu, fondo Baraibar/
El edificio de las Juntas alavesas, a principios de siglo. /ATHA Guereñu, fondo Baraibar

Las Juntas Generales de Álava desentrañan el pasado histórico, artístico y humano de los edificios que acogen sus oficinas, las salas de comisiones y los plenos en un libro que sigue el rastro de sus antiguos propietarios y en el que se revelan aspectos desconocidos sobre los elementos artísticos.

El libro, titulado "Sede de las Juntas Generales de Álava ", ha sido escrito por Camino Urdiain, responsable del Servicio de Documentación y Sistemas de Información de las Juntas Generales de Álava , después de años de investigación.

El presidente de las Juntas Generales de Álava, Juan Antonio Zárate, ha presentado esta mañana la publicación, de cien páginas, y ha confiado en que sirva como "una jornada de puertas abiertas permanente" hacia la ciudadanía alavesa para que pueda conocer en todo momento la historia de las tres sedes de las Juntas Generales de Álava .

Las Juntas alavesas tienen repartida su sede administrativa en tres edificios distintos conectados entre ellos, ubicados entre las calles Vicente Goicoechea y Prado.

Además, las Juntas Generales de Álava celebran sus plenos en el Palacio de la Provincia, sede de la Diputación alavesa. Este espacio también es analizado en el libro de Urdiain, en el que se dan a conocer aspectos artísticos de la sala, como los 480 reales de vellón que se pagaron por las esculturas o los 8.900 que costó el misal, considerado una "obra de arte".

El libro también desvela que durante más de tres siglos, las Juntas Generales de Álava y su Diputación se reunieron en lugares muy diversos y en numerosas ocasiones incluso en los domicilios particulares de los diputados generales, ya que éstos pertenecían a la elite de la sociedad y poseían las casas más grandes.

El Palacio de los Álavas y Montehermoso fueron algunas de estas fincas particulares que albergaron reuniones institucionales en el siglo XVIII, según Urdiain.

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