Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

ÁLAVA

Los 461 kilómetros de los senderos de Gran Recorrido permiten mirar los tesoros pequeños y más desconocidos del territorio. La Diputación ha apostado por su restauración
11.10.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Entre los aficionados al alpinismo existe el siguiente dicho: «las montañas sólo hablan a los que las recorren sudando cuestas. Los que van en coche, nunca lo conseguirán». La reflexión se puede trasladar a los caminos de herradura, vías romanas, veredas, cañadas, pasos históricos, calzadas medievales, carretiles empedrados o pistas agrarias y forestales que conforman los 461 kilómetros de senderos de gran recorrido existentes en Álava. El primero, creado en 1992, el GR-25, 'Vuelta a la Llanada', de 178 kilómetros, fue financiado por la Diputación y diseñado por la Federación Alavesa de Montaña, pionera en esta actividad. Luego le siguieron el GR-1, o 'Sendero Histórico' entre Bóveda y Campezo, de 183 kilómetros y el GR-38, 'Ruta del vino y del pescado', entre Oion y Otxandio, de 100. A esta red que depende de la Diputación se sumaron en 2007 otros 100 kilómetros del GR-99 o 'Camino Natural del Ebro', adecuado por el Ministerio de Medio Ambiente.
Antes de acabar el año se finalizarán los trabajos de restauración del GR-1 entre Peñacerrada y la muga con Navarra. Se viene actuando en este itinerario desde 2005, aunque ha sido este año cuando se le ha dado el empujón definitivo con más de 239.507 euros de inversión. «En esta legislatura vamos a culminar el GR-38 y el GR-1 y dejaremos muy avanzada la intervención sobre el GR-25. Son un patrimonio natural e histórico que debemos poner en valor y hacerlo accesible», manifiesta el diputado de Medio Ambiente, Mikel Mintegi, un enamorado de estas humildes rutas que nos permiten caminar sobre la huella de nuestros antepasados.
Precisamente, el sendero histórico lleva ese sobrenombre porque une Ampurias (Girona) y Finisterre (A Coruña), o sea el mar Mediterráneo con el océano Atlántico, a través de todas las comunidades del Norte de la Península y en paralelo en gran parte al Camino de Santiago.
El deterioro
Es el equivalente a una autopista lenta que en vez de ciudades une pueblos, aldeas, gente, historia y paisajes naturales de una gran belleza e importancia ecológica. En vez de coches permite el paso de peatones y ciclistas. Cuando se termine -todavía quedan tramos sin señalizar- sumará 2.000 kilómetros trazando la línea de fortificaciones que separó durante muchos años a cristianos y musulmanes en la Alta Edad Media.
Uno de los problemas que se encuentran los senderistas es el rápido deterioro de las señales y el cierre por culpa de la vegetación de la plataforma del sendero. El GR-38 fue revisado y mejorado entre 2007 y 2008. Se instalaron más de 187 flechas direccionales y paneles informativos en los inicios y fin de etapas. Una revisión hecha por un técnico este verano de 2009 ha constatado que el 10% de aquellas señales estaban ya dañadas y que hay que desbrozar algunos tramos y marcar pinturas.
Otro tanto ha ocurrido con el GR 25. En 2007 se realizó un estudio sobre su estado después de 15 años en funcionamiento. Los técnicos en senderos se encontraron que estaba transitable pero presentaban tramos muy embarrados, zonas invadidas por la vegetación que hacían imposible el paso. La señalización era muy deficiente y habían desaparecido las marcas de pintura roja y blanca y muchas de las flechas y balizas de 1992.
Materiales naturales
Las mejoras siempre se hacen con criterios ecológicos. Los firmes, drenajes y rellenos son de materiales naturales. En los pasos complicados se colocan pasarelas y barandillas protectoras. También se han repuesto la totalidad de los paneles informativos que tienen una estructura de madera.
Pero esta compleja telaraña de pequeños caminos que no figuran en los mapas de carreteras ofrece la posibilidad de acercarse a los paisajes más ocultos, desconocidos y recónditos de Álava, lugares a los que no llega la mayoría de la población que prefiere el vehículo para moverse de un lugar a otro.
El GR-1 penetra en Álava por la Sierra de Codés, Santa Cruz de Campezo y los ríos Ega e Inglares, permitiendo disfrutar de uno de los encinares más sobresalientes del Norte de España. En los Valles Alaveses prosigue por la ruta de la sal y acaba en Valdegovía, por caminos de arrieros, cuevas de eremitas y bosques de pinos.
El GR-38 cruza de Norte a Sur el territorio en uno de los trazados más espectaculares. Desde los viñedos de la Rioja Alavesa a los bosques de frondosas de Legutiano, subiendo el puerto del Toro en Sierra Cantabria o bajando el desfiladero de Oquina con el río Ayuda y sus cascadas.
Y el GR-25 permite disfrutar afondo el paisaje humanizado y único de la Llanada con parajes insospechados. Cultivos, bosques, ermitas, aldeas, siempre con la mirada en las pequeñas cosas que ofrece el camino y de las que se puede disfrutar a cada paso. Sólo para caminantes.


p.gongora@diario-elcorreo.com
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS