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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

Apresamiento de un atunero bermeano en el Índico

La ministra de Defensa afirma que el secuestro puede ser «más largo»
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El secuestro del 'Alakrana', capturado el viernes con 36 tripulantes -entre ellos ocho gallegos, siete vascos y un andaluz- ha entrado, como se preveía, en una fase de estancamiento, una vez que el buque ha fondeado ante Haradhere, en la costa de Somalia, vigilado de cerca por una fragata española y otra francesa. Es el momento de la estrategia y, según fuentes cercanas a la negociación, los piratas ya han pedido «una gran suma de dinero». No quisieron precisar la cifra, pero sí que sería más alta que la exigida en abril de 2008 por el 'Playa de Bakio' -un millón de euros, según reveló entonces este periódico-, pues el 'Alakrana' es un buque nuevo, botado hace tres años con un coste de 30 millones. Sobre lo que ocurrirá a partir de ahora, la ministra de Defensa, Carme Chacón, apuntó que el secuestro puede ser «más largo» que el del año pasado, que duró seis días.
No obstante, horas más tarde y en contraste con estas consideraciones, el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro, aseguró que el apresamiento sigue «las mismas pautas» que el del 'Playa de Bakio' y que el Gobierno quiere «solventar esta situación lo antes posible». Al margen de declaraciones políticas, en el plano estrictamente militar, el comandante del Mando de Operaciones del Estado Mayor, el general Jaime Domínguez Buj, sólo explicó ayer que «no se observan movimientos que indiquen cambio de actitud de los secuestradores». La situación, por tanto, es de espera, mientras transcurre en secreto la negociación.
Las emisoras de radio de Seychelles hablan de que hay 13 piratas a bordo del 'Alakrana', pero Defensa no confirmaba ayer este dato por razones de seguridad. Según Chacón, que no quiere hablar de rescates, la acción del Gobierno se despliega «en todos los frentes, el diplomático, el de investigación, el de inteligencia y el de la presión militar». Es en este último aspecto donde se engloba el arresto de dos de los piratas el sábado, cuando huían hacia tierra. Esta operación, o más bien su anuncio público, causaba ayer cierta intranquilidad entre los marineros españoles de Victoria, la capital de Seychelles, pues temían que irritara a los piratas y empeorara la situación de los rehenes. No obstante, por otro lado, expertos consultados en Kenia señalaban que es una señal de fuerza para los piratas, un aviso de que es posible un ataque, y aumenta la presión sobre ellos para llegar a un desenlace.
En el campo diplomático, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, mantiene contactos con el Gobierno de Somalia, que le ha asegurado su plena colaboración. Pero éste es un país destrozado por la guerra civil desde 1991, fragmentado en zonas de poder de distintos bandos y las autoridades son endebles, a duras penas controlan el territorio.
Defensa repite una y otra vez que la prioridad es la seguridad de la tripulación y es aquí donde entra la incógnita de una intervención militar rápida. Es lo que ha hecho, por ejemplo, el Gobierno francés en todos los casos. En 2008 lanzó dos acciones contra piratas que liberaron ilesos a los rehenes. Pero en la tercera ocasión, el pasado mes de abril, murió un tripulante. No obstante fue un caso especial. Se trataba del yate 'Tanit' que, en una incomprensible imprudencia y desoyendo todas las advertencias se adentró en la zona, incluso con un niño a bordo. En cualquier caso, la línea de Francia es clara y efectiva a largo plazo: no pagan rescates y atacan. España ha dado una primera señal de este tipo con el arresto del sábado. El resultado es que los piratas evitan los pesqueros franceses. Pero la otra razón, indudablemente, es que desde julio llevan cuatro militares a bordo, y los piratas también lo saben.
Las comparaciones con Francia no cesan y es éste el asunto de mayor debate en España. El Parlamento, con el voto del PSOE, rechazó la propuesta de dotar de militares a la flota atunera y Defensa argumenta que legalmente, y también desde el punto de vista operativo, no es viable. Ayer Chacón volvió a repetirlo de forma tajante: «Todo el mundo querría en lugares peligrosos un militar en la puerta de su negocio, pero eso no es posible». En otra frase que resultará polémica sugirió que «si alguien quiere cien por cien de seguridad me temo que habrá que buscar caladeros alternativos». Como propuesta, Chacón insistió en los vigilantes privados y enumeró un listado de elementos de seguridad excepcionales para los barcos, caso de las sirenas de alto voltaje, las vallas electrificadas o los cañones de agua a presión. Y volvió a subrayar que el 'Alakrana' se había alejado hasta 400 millas de la zona de seguridad.
Es mejor no escribir los adjetivos que dirigían ayer a la ministra los marineros españoles de Seychelles. Aseguran que la zona de seguridad se aceptó porque era mejor que nada, y las compañías ya advirtieron que no era suficiente. Respecto a buscar alternativas, recuerdan que el Índico ya es desde los ochenta el caladero alternativo al Atlántico, desde que allí empezó a hundirse la pesca. Desde España, la asociación de titulados náutico pesqueros, Aetinape, volvió a pedir el envío de infantes de marina en los atuneros y aseguró que los barcos franceses juegan con ventaja, porque se mueven libremente y «están devorando los recursos».
Traslado a España
Desde luego, en el puerto de Victoria miran con envidia a los franceses: tienen sólo nueve barcos, frente a los 26 españoles, pero disponen de todo un edificio a pie de puerto, incluida una oficina militar perfectamente equipada. Es decir, hay soldados permanentemente destacados en el lugar. «Nosotros nos sentimos seguros, claro, y no entiendo muy bien lo de los españoles, si para España este mercado es muy importante y para nosotros mucho menos», comentaba ayer uno de los empleados franceses. Sin embargo, otro país como Italia, cuyos mercantes atraviesan el Golfo de Adén y han sufrido numerosos ataques de piratas, tampoco ha enviado soldados a bordo de sus buques, según confirmó ayer un portavoz del ministerio de Defensa italiano. En lo que va de año se han registrado 126 ataques y 44 secuestros en el Índico, detalló la ministra Carme Chacón
En cuanto a los dos piratas detenidos por la fragata 'Canarias', la Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó ayer al juez Baltasar Garzón, encargado del caso, que sean trasladados a España. Al contrario que otros detenidos anteriores que han sido enviados a Kenia, en virtud de los acuerdos de la 'operación Atalanta', el fiscal Jesús Alonso argumenta que esta vez el tribunal es competente porque el secuestro ha sido fuera de la zona del dispositivo militar y se trata de una agresión a un buque español, con ciudadanos españoles, en aguas internacionales. Oído el parecer del fiscal, el juez Garzón dictó orden de prisión para los dos piratas y su traslado «urgente» a España. Según anunció en la noche de ayer la ministra Chacón, los secuestradores podrían llegar antes del fin de semana.
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