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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

evolución humana

Un equipo analiza el fósil de un 'Ardipithecus ramidus' de 4,4 millones de años que arroja nueva luz sobre nuestros ancestros

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'Ardi' releva a 'Lucy' en el trono
Recreación de'Ardi'. / SICENCE
Hace seis millones de años, quizá algo más, hombres y chimpancés tuvimos un ancestro común. Luego la genética de ambos divergió, la evolución y el tiempo hicieron su trabajo y hoy somos especies emparentadas pero bien distintas.
El reto mayor de la Paleontología es la búsqueda de ese antepasado lejano. El antes mal llamado 'eslabón perdido' sigue perdido, aunque estamos algo más cerca de verle la cara gracias a uno de los homínidos más antiguos hallados hasta ahora. El 'Ardipithecus ramidus' vivió en África hace 4,4 millones de años y el estudio exhaustivo de sus fósiles por parte de un equipo multidisciplinar da un salto atrás o respecto de los anteriores homínidos más viejos, aportando nueva luz sobre la escisión del linaje humano y el de los grandes simios.
Diecisiete años de trabajos y la colaboración de 47 científicos de diez países (España entre ellos) se sustancian hoy en un monográfico de 'Science'. Su protagonista es 'Ardi', una hembra de 'Ardipithecus' a la que pertenece el esqueleto más completo de los al menos 36 especímenes desenterrados entre 1992 y 2008 en Aramis, en la región de Afar (noreste de Etiopía), dentro del llamado 'Proyecto Awash Medio'.
50 kilos y 1,20 metros
'Ardi' tiene 4,4 millones de años de antigüedad y es más de un millón de años más vieja que 'Lucy', el célebre fósil de 'Australopithecus afarensis' desenterrado en 1974 apenas a unos kilómetros de distancia, en la región africana reconocida como la 'cuna de la Humanidad' por la abundancia de fósiles primitivos.
Por simplificar, en este duelo de reinas homínidas podría decirse que 'Ardi' releva a 'Lucy' en el trono de la Paleoantropología, donde la antigüedad es un grado y cuanto más cerca del origen mayor relevancia tiene el hallazgo. El 'Ardipithecus' no es, desde luego, el último peldaño antes del antecesor común pero probablemente compartió varias de sus características y, sobre todo, ilustra un período de la evolución humana anterior al de la rama de los 'australopithecus' - distintas especies que vivieron hace entre cuatro y un millón de años-, muy desconocido hasta ahora por falta de evidencias fósiles.
De 'Ardi' se encontró la pelvis, gran parte del cráneo ('hogar' de un cerebro muy pequeño), la mandíbula inferior completa y las extremidades. Pesaba unos 50 kilos y medía 1,20 metros de altura.
Vivió en lo que entonces era una zona boscosa. Su nombre científico significa 'mono terrestre', aunque el examen anatómico indica que trepaban a los árboles a cuatro patas y en el suelo optaban por el bipedalismo, más torpe y precario que el de los 'australopithecus' pero ya erguidos. Por la forma de su extremidades no parece que anduvieran sobre los nudillos, como los chimpancés y gorilas, ni que pasaran mucho tiempo colgados de los árboles o columpiándose.
Esto cuestiona la tesis de que los grandes primates actuales habían conservado rasgos de ese ancestro primigenio, de modo que la locomoción de éstos hoy día sería herencia del pasado lejano. Y sacude otra creencia, la de que la locomoción bípeda exclusiva se desarrolló sólo como respuesta a la migración de estos primates a las llanuras de pradera africanas.
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