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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Este leonés de nacimiento y vitoriano de adopción, antiguo trabajador de la Meta, celebrará mañana más de un siglo de vida
01.08.09 -

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Las 105 velas de Maxi
Maxi posa en el balcón de su casa. / B. CASTILLO
Maximino Colinas García, leonés de nacimiento y vitoriano de adopción, soplará mañana 105 velas, las mismas que años atesora. Nacido un 2 de agosto de 1904 en Valdelalomba, un pueblo situado cerca de Ponferrada, Maximino recaló en la capital alavesa por azar del destino, «cuando me mandaron a hacer la 'mili' aquí», recuerda con nostalgia. Con veinte años le tocaba ir a realizar maniobras de tiro a la base de Araca.
Acabado el servicio militar obligatorio, regresó a su localidad natal «a trabajar en la mina». Pasaron dos años y decidió volver a Vitoria, donde pasó de trabajar bajo tierra a hacerlo al aire libre, como obrero en la construcción. Después se enroló en un almacén de cereales que había en la calle Francia. «Allí trabajé diez años, hasta que un escribiente me mandó a Ajuria, diciéndome que necesitaban gente». Había estallado la Guerra Civil, de la que se libró, y Maxi se plantó en la recordada fábrica de La Meta.
Colinas fabricaba útiles de labranza, segadoras y atadoras. «Durante la guerra, nos tocaba empujar el material hasta los trenes que esperaban en la estación». Estuvo en La Meta «hasta que me jubilé a los 65 años, cuando la fábrica empezó a decaer».
Pero no todo han sido penurias para Maximino durante sus años en la capital alavesa. Era asiduo de los bailables de La Florida, e incluso alguna vez estuvo en el Chupinazo. Fue en Vitoria donde conoció a su mujer, Angelita Redondo, cuando él tenía 35 años y ella sólo 25. «Paseaba con mis amigos por la calle Dato, y allí la conocí». Fruto de su unión nació una hija, María Pilar. Después ya vinieron dos nietos y dos biznietos.
Pasear un rato
Su hija asegura que en los últimos diez años su padre no ha pasado ningún día en la cama aquejado de enfermedades graves. Él dice que sale «todos los días con el bastón a pasear un rato».
Y cuenta que el secreto para vivir tantos años y gozar de buena salud es «comer de todo y no hacer excesos. No he fumado ni bebido, aunque sí que iba con la cuadrilla a tomar unos vinos por Dato. Yo hacía lo mismo que hacían los demás».
Mañana, la familia de Maxi se juntará en un conocido restaurante de la ciudad para conmemorar tan ilustre fecha, y es que no se cumplen 105 años todos los días.
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