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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

08.05.09 -

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Tras la investidura parlamentaria y la asunción formal del cargo, se han consumado ya los hitos esenciales para la salida de Ibarretxe de Ajuria Enea y la entrada de López. Es decir, el cese de un lehendakari nacionalista y el nombramiento de uno socialista. Aunque nuestra historia de autogobierno no sea muy larga, truncada durante más de 40 años por el franquismo, no resulta exagerado conceder a este cambio en la Lehendakaritza un rango histórico, aunque sólo sea por el simple hecho de que hasta ahora no se había producido, pero también porque socialmente todavía no se vivía o percibía tal posibilidad como un hecho probable. Ello no resta ningún gramo de legitimidad a la designación de López, porque efectivamente es el resultado del juego democrático y expresión de una mayoría parlamentaria, al igual que lo fueron en su día las investiduras de Garaikoetxea, Ardanza e Ibarretxe.
Patxi López ha sido investido porque su candidatura y su propuesta política han contado con el apoyo de la mayoría absoluta de la Cámara, por lo que su designación es plenamente legítima y legal. Vaya en ese sentido mi felicitación al nuevo lehendakari y el deseo de que pueda llevar a cabo con ilusión y esperanza las nobles pretensiones que enunció en su discurso, sobre todo las referidas a rescatar y dar cauce a la mejor tradición política existente en cada una de las sensibilidades presentes en nuestra sociedad, particularmente en el nacionalismo y en el socialismo vasco, que pese a la incomprensión sufrida en sus propios ámbitos ideológicos, se han afanado en destruir y disolver las fronteras internas que nos bloquean y neutralizan, para poder construir una voluntad colectiva de convivencia sin guetos ni compartimentos estancos, respetuosa de su diversidad y pluralidad interna, y lo suficientemente atractiva como para conseguir la adhesión activa de la ciudadanía en torno a ese ideal.
Patxi López sabe que junto a esa buena tradición política que busca el entendimiento con el otro, desgraciadamente existe en todas las formaciones políticas la tendencia contraria, la que busca, en lugar de la apertura, el encastillamiento y que muchas veces tales tendencias son las que se acaban imponiendo. El lehendakari sabe también que el acuerdo de relación preferencial con el PP, por pura inercia, desplaza el centro de gravedad de la actividad política hacia uno de los 'extremos', lo cual dificulta muy seriamente la posibilidad de que florezcan con fuerza y entusiasmo esas sensibilidades portadoras de la mejor tradición política vasca a la que alude López.
Precisamente, el nuevo lehendakari, con buen criterio, puso como ejemplo de esa mejor tradición política al poeta Lauaxeta, militante nacionalista asesinado por el franquismo, al referirse a un poema de éste de reconocimiento a los mineros vizcaínos. «Ene Bizkaiko meatze gorri/zauri zaree mendi ezian» «Rojas minas de mi Bizkaia, sois heridas en los verdes montes». Curiosamente el poema lleva por título 'Langille eraildu bati'(A un trabajador asesinado). Estoy seguro que Lauaxeta no pondría ninguna pega a la elección de López como lehendakari. Sin embargo, sería conveniente que el lehendakari reflexionara sobre lo que le podría decir aquel poeta sobre las decisiones adoptadas para obtener el respaldo para su designación. Y por último debo agradecer a Patxi López el compromiso adoptado para profundizar en su conocimiento y uso del euskera. Se lo agradezco sinceramente. No porque entienda que por ello sea 'más vasco', sino sencillamente porque así, siendo bilingüe, nos representa mejor a todos.
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