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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

ÁLAVA

La inauguración de los 17 kilómetros entre Luko y Eskoriatza, libres de peaje, deja Vitoria a sólo 20 minutos del Alto Deba a la espera de la conclusión del último tramo hasta Mondragón

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Ayer se abrió una nueva puerta entre Álava y Guipúzcoa. Se llama AP-1, tiene 46,2 kilómetros y en teoría, debería estar inaugurada desde enero del pasado año. Pero a veces, como éste es el caso, la realidad juega malas pasadas en forma de derrumbes inoportunos o dificultades orográficas. Bajo la premisa del más vale tarde que nunca, los máximos responsables de las dos provincias se reunieron en el nuevo túnel de Arlabán para dar el penúltimo paso en la puesta en marcha completa de la autopista Vitoria-Eibar, la obra de infraestructura de mayor envergadura jamás construida en territorio alavés.
Con la entrada en servicio de los 18,4 kilómetros entre Luko y Eskoriatza -los 6,2 entre Echávarri Viña y Luko están listos desde junio-, sólo quedan los 6,4 kilómetros que separan Eskoriatza de Mondragón. La última previsión oficial anunciada por la Diputación de Guipúzcoa apunta a junio o julio como fecha para su apertura definitiva, Sin embargo, según ha podido saber EL CORREO, la pretensión es que se inaugure en mayo porque las dificultades con las que los técnicos se han encontrado en el túnel de Apotzaga (Aretxabaleta) parecen ser menores de las previstas.
Lo cierto es que los alaveses ya pueden desplazarse hasta la cuenca del Alto Deba en apenas quince minutos por una autopista con los dispositivos de seguridad más avanzados en lugar de hacerlo por carreteras más secundarias en dudoso estado. Lo harán, además, sin tener que abonar peaje hasta que no se produzca la apertura completa. Se da la paradoja de que la AP-1 será una autopista en la que en uno de sus extremos, el alavés, no habrá que pagar y en el segundo, el de Guipúzcoa, sí. El motivo es que los 15 kilómetros que separan Eibar de Mondragón están en servicio desde 2005 con una tarifa que ahora ronda los 2 euros.
«Sinfín de avatares»
Todo son incógnitas. Número de usuarios (se habla de 21.000 al día), coste del peaje (unos 4,5 euros), implantación definitiva de un nuevo sistema de bonificaciones... Ayer, sin embargo, no se despejó ninguna. Era el momento de las felicitaciones y los discursos grandilocuentes. Como el del todavía lehendakari, Juan José Ibarretxe, que aprovechó el escenario del acto (el túnel de Arlabán, el más largo de Euskadi con 3,3 kilómetros y muga entre ambos territorios) para asegurar que «lo más importante de los túneles es que se pueda salir de ellos, por muy largos que sean». Ibarretxe hacía así referencia a que Euskadi tiene que ser el «primer país en salir de la actual crisis económica».
Le precedieron el diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, y el de Álava, Xabier Agirre, que destacó la «colaboración interinstitucional» como piedra angular para construir una obra «colosal» que ha sufrido «un sinfín de avatares». Las tres autoridades estuvieron acompañadas de una numerosa lista de más de 200 invitados, en la que destacaron la consejera en funciones de Obras Públicas, Nuria López de Guereñu, el Gabinete Agirre en pleno, el presidente de las Juntas, Juan Antonio Zárate, y una nutrida representación del arco parlamentario alavés.
Pese a ser la quinta inauguración parcial de la AP-1 desde que en diciembre de 2003 se puso en funcionamiento el tramo Eibar-Bergara norte, la apertura de ayer es un paso esencial para las comunicaciones entre Vitoria y la comarca del Deba. Y es que muchas de las personas que ahora se desplazan a Mondragón a trabajar seguirán tomando la salida ahora habilitada (peaje de San Bernabé de Eskoriatza) incluso después de inaugurarse el trazado hasta Arrasate.
A vueltas con el sobrecoste
Pero cuando se habla de la AP-1 no todo son luces, también sufre sus particulares sombras en forma de sobrecoste. La factura final de la autopista -ronda los 700 millones- sigue siendo objeto de un farragoso debate. En Álava, por ejemplo, el PNV lo cifra en 60 millones de euros, unos números desmentidos de forma tajante por el PP, anterior gestor de la Diputación. En Guipúzcoa, por contra, el desvío podría superar el centenar de millones.
El acto de ayer sirvió para que el PSE exigiera al diputado de Transportes, Luis Zarrabeitia, que implante el peaje social en la AP-1 cuando se comience a cobrar a los usuarios. Los socialistas, que salieron al paso de la información publicada por este periódico en la que se decía que esto no será así, pidieron al PNV que se deje de excusas y que cumpla un «acuerdo ya cerrado».


a.lorente@diario-elcorreo.com
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