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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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El informe forense derrumba al acusado, que pide «perdón a Asun y a mi hija»
El acusado permaneció agachado hasta el final del juicio, cuando se levantó para mostrar su arrepentimiento. / IÑAKI CERRAJERÍA
«Me arrepiento de lo que hice aquel día». Fueron las últimas y esclarecedoras palabras de Víctor Manuel Martín durante el segundo día del juicio por el asesinato de la que fuera su esposa durante más de dos décadas, Asun Villalba. Con esta sencilla frase, el único imputado reconoció lo que negó anteayer, totalmente derrumbado por un contundente informe forense. Las heridas de la víctima no fueron fruto del forcejeo, sino de la brutal paliza que recibió antes de morir apuñalada la fatal mañana del 2 de junio de 2007, apuntaron los peritos. «Pido perdón a mi mujer y a mi hija», soltó el imputado poco después. El juez dejó la causa vista para sentencia.
Minutos antes de que el arrestado hablara, la Fiscalía de la Audiencia Provincial exigía una pena de 23 años de prisión por, entre otras razones, no haber dado ninguna muestra de «arrepentimiento ni reparación del daño causado».
En su declaración del miércoles, Víctor aseguró no recordar detalles del día en que Sansomendi se estremeció. Pero ayer no pudo más. Apenas levantó la cabeza mientras los médicos relataban el estado en que encontraron el cuerpo de la víctima, que falleció «por una hemorragia pulmonar a raíz de una herida causada por un arma blanca». Una de las dos cuchilladas que acabó con su vida. Según los especialistas, los cerca de cuarenta hematomas, el ojo izquierdo cerrado por una fuerte hinchazón o los huesos nasales rotos que presentaba son «difícilmente compatibles con caerse de bruces», como trató de defender con escaso éxito el imputado. Así quedó desmontada la versión del presunto asesino en la que aseguraba haber visto cómo su esposa se caía al suelo chocando con diversos objetos. La falta de estabilidad era, según su testimonio, algo habitual en su mujer por culpa de la medicación que tomaba y la posible causa de los moretones que en otras ocasiones había mostrado.
Acostumbrado al consumo
El forcejeo tampoco se encuentra detrás de las cuchilladas en vista de «la profundidad de las heridas», según los médicos forenses. Asun no pudo evitar el ataque. «La posición, su estado de aturdimiento o seminconsciencia o el no ver venir el cuchillo» son algunas de las razones que aportaron para argumentar la ausencia en la mujer de signos de defensa de este arma.
Los expertos analizaron también la situación de 'el Viki' en el momento del asesinato, tras una noche de drogas y alcohol. «Hay cierto acostumbramiento al consumo y a pesar de ello lleva una vida normal con sus facultades conservadas», explicaron.
La defensa, sin embargo, se agarró a una posible «intoxicación semiplena que alteró sensiblemente la percepción» del acusado como atenuante a la hora de solicitar la condena concreta. «'Viki' podría no saber lo que hacía o no tener intencionalidad», advirtió su abogado que, además, habló de la entrega en comisaría como una muestra más del arrepentimiento de su cliente.
Por todo ello, pidió una pena por homicidio de cinco años de cárcel en la que no se reflejen los malos tratos ya que sería «un absurdo culparle sin pruebas objetivas, contundentes y acreditativas». Para la Fiscalía, no hacen falta más demostraciones -considera que hay datos «evidentes y contundentes»- del «calvario» que sufrió la víctima hasta el día de su «terrible asesinato».
«Con alevosía»
El castigo solicitado por el fiscal -al que se adhirieron la acusación particular, la asociación feminista Clara Campoamor, la Abogacía del Estado, el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación alavesa- asciende a 23 años de prisión. La pena máxima de 20 por el asesinato «con alevosía y vileza» y otros 3 por el maltrato continuado. El Ministerio Público recalcó, además, «la falta de sentimientos» de 'el Viki' hacia Asun y su hija, que siguió el juicio entre el resto del público de la sala sin lograr contener el llanto al final de la vista. El letrado del Consistorio añadió que Víctor se trataba de un «parapléjico emocional. No le he visto manifestar una sola emoción».
La Fiscalía recordó que Asun había padecido dos décadas de «'vía crucis' durante las que emitió numerosas señales que no supimos captar», admitió. La asociación Clara Campoamor exigió por ello «una responsabilidad civil -en forma de compensación económica- a las instituciones por no haberle sabido dar ese amparo». La petición fue rechazada por la Abogacía del Estado y el Ayuntamiento porque «la responsabilidad es de todos. El asesinato de Asun es un hecho que se venía anunciando».
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