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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

Juicio por la muerte de Asun Villalba

El marido de la víctima alega que había tomado drogas y alcohol para no reconocer su crimen, pese a que lo confesó ante la Policía
26.03.09 -

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Cabizbajo, vestido con unos vaqueros y un plumífero que le tapaba hasta el cuello para tratar de ocultar su rostro. Así permaneció Víctor Manuel Martín Durán, más conocido como 'el Viki', durante las cerca de nueve horas que duró la primera sesión del juicio por el asesinato de Asun Villalba, su esposa a lo largo de una década. Un crimen por el que la Fiscalía de la Audiencia Provincial y las acusaciones particulares piden para este hombre, el único imputado, una pena de más de 23 años de prisión. Ayer, el imputado negó todos los hechos. 'El degüellao', como le llaman otros, declaró no recordar que hubiese golpeado a su mujer aquella trágica mañana del 2 de junio de 2007 ni haberle clavado luego un cuchillo que acabó con su vida. Sin embargo, las marcas de la «impresionante paliza», tal como la describieron los ertzainas que llegaron al lugar, recorrían el cuerpo ensangrentado de la víctima cuando los primeros vecinos acudieron en su socorro. Cuarenta hematomas, un ojo amoratado que apenas podía abrir por la hinchazón y dos heridas por apuñalamiento conformaban la dantesca escena del portal donde la pareja residía en Sansomendi.
'El Viki', que entonces contaba con 42 años, admitió en su declaración ante la Ertzaintza haber acuchillado a su mujer, pero sus primeras palabras de ayer se dirigieron precisamente a desdecir esta versión: «No reconozco los hechos», soltó. El acusado aseguró incluso que se enteraba en esos mismos momentos, tras la lectura en la sala del escrito de acusación del fiscal, de que la víctima había presentado varias denuncias por maltrato antes de ser asesinada. «Me sorprende», respondió al tiempo que afirmaba que sólo había pegado a Asun, de 35 años, una vez y «hace tiempo». Desde entonces, según su testimonio, la convivencia había sido cordial «con discusiones, como todo el mundo». La hermana de Víctor defendió, además, durante su comparecencia que «Asun le había denunciado para conseguir las ayudas sociales». «Era él quien sufría maltrato psicológico por parte de ella», apostilló.
Aquella madrugada del 2 de junio, el matrimonio dio muestra de esa aparente buena relación y salió «de copas» por la ciudad: «No recuerdo cuánto bebí, sólo sé que tomé alcohol y consumí coca y speed toda la noche». Su mujer le acompañó aunque decidió regresar antes a casa. Por allí se pasó también 'el degüellao', sobre las siete de la mañana, con uno de sus hermanos y dos amigos, y de nuevo recurrieron a las drogas. La fiesta continuó por otros bares y discotecas vitorianas, mientras su esposa se quedó en el domicilio familiar. «Cuando volví, Asun se estaba poniendo un 'tiro' (de droga) y yo me puse otro. Luego decidimos ir al pantano y ella fue a prepararse», relató el acusado. Sin embargo, una nueva pelea, la última, impidió ese viaje. 'El Viki' resaltó ayer que comenzaron a discutir cuando vio «un extracto del banco de una cuenta común a la que le faltaban 20.000 euros». «Me mosqueé y ella me tiró de la cadena del cuello. Entonces, la empujé pero no la pegué y se fue a la cocina. Oí que abría el cajón de los cubiertos aunque no sabía lo que estaba haciendo», relató.
«Me ahogo»
A diferencia de su declaración ante la Policía, el acusado aseguró que fue ella la que cogió el cuchillo. «Forcejeamos pero no recuerdo si se lo clavé», afirmó. Poco después su esposa yacía en el suelo de la entrada de la casa en un charco de sangre y él corría hacia el portero automático de la calle. Llamó a varios timbres y dio aviso: «Asun se está muriendo». Una vecina reconoció su voz y acudió corriendo al piso de la víctima, que sólo se quejaba de que «se ahogaba». «Y una sola vez dijo que había sido 'el degüellao'», comentó ayer esta mujer en el juicio.
Mientras, el presunto culpable se dirigía en su coche hacia Ali donde se encontró con sus hermanos -que ayer cambiaron sus versiones iniciales y se contradijeron en diversos aspectos- y se deshicieron del arma en una zona de obras. «Sólo queríamos tranquilizarle. Nunca lo habíamos visto así», coincidieron. Uno de ellos logró convencer a Víctor para acudir a comisaría. «Llegó todo lleno de sangre y nos dijo: 'yo soy el que buscan'. Pero cuando le dijimos de lo que se le acusaba, vimos que sabía lo que había hecho, pero que no conocía las consecuencias», contaron en la sala los agentes de la Policía vasca.
El acusado, sin embargo, insistió ayer en que no tenía noticia de que la Ertzaintza había iniciado su búsqueda. «Hay muchas cosas que recuerdo sólo porque me las han contado después», recalcó. 'El degüellao' negó acordarse de hasta una veintena de detalles y utilizó expresiones como «esto», «lo que ha pasado», o «por lo que estoy aquí» para referirse a lo sucedido aquella fatal mañana.
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