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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

ÁLAVA

El Casco Viejo y los grandes parques encabezan la lista de espacios inseguros de la ciudad
01.03.09 -

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Cruzar una calle, atravesar un parque o pasar por debajo de un puente no es siempre tarea sencilla. El transeúnte, en más de una ocasión, tiene que pararse a pensar una, dos y hasta tres veces la dirección que tomar pues no todos los caminos, aunque lleven al mismo destino, son igual de aconsejables. Vitoria cuenta con una treintena de rincones que muchos ciudadanos, sobre todo mujeres, evitan en sus recorridos por una misma razón: inseguridad. «Puede que aún no haya sucedido nada en estos lugares pero, tal como están, podría pasar algo», avisa Alicia Martínez del Campo, de la asociación vecinal de Aranbizkarra, cada vez que se le pregunta por el asunto.
Los representantes de los diferentes barrios de la ciudad también piensan que los 'puntos negros' de sus distritos son casi los mismos detectados por EL CORREO hace diez meses. A juicio de Fernando Cuesta, secretario de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Álava (FAVA), existe «una falta de compromiso por parte del Ayuntamiento, que ha tenido tiempo de poner soluciones y no ha hecho nada». El Casco Viejo es uno de los puntos de Vitoria donde se sienten más «cansados» de pedir mejoras sin recibir ninguna respuesta, lamentan desde la asociación Gasteiz Txiki. «Llevamos años demandando más iluminación. Poner farolas es una necesidad imperiosa en muchos cantones y calles, como Cuchillería o Zapatería», insisten. Y no sólo hace falta aumentar el número de bombillas sino también «más mantenimiento», reclaman los comerciantes, y «potenciar las que ya hay», añade Imanol Leturiondo desde Aldapa.
Sombras inquietantes
Pero dar luz a la almendra medieval no es la única reclamación de los vitorianos. La mayoría de ellos pasearían más tranquilos por la zona y por otros puntos de la ciudad si debajo de los puentes 'peligrosos', en los grandes aparcamientos o en los rincones más oscuros se cruzaran con algún miembro de la tan demandada Policía de barrio. «No se ve ni a un solo agente por la calle», advierte Cuesta. Esto es lo que ocurre en Zaramaga, «un barrio muy oscuro donde muchas personas prefieren no tener que bajar la basura a ciertas horas», indica. El temor se reproduce en la calle San Ignacio, Cuadrilla de Salvatierra o Portal de Villarreal, entre otras.
«La palma en inseguridad» la ostentan, sin embargo, las zonas verdes. El parque del Norte se ha convertido en escenario habitual de tirones y diferentes actos de delincuencia juvenil, en especial durante los fines de semana pues, tal como recalca Cuesta, «el Casco Viejo está muy cerca». Más lejos se encuentran el de Judizmendi, la Florida, San Martín o Arriaga, pero los transeúntes optan también por apretar el paso al atravesarlos de noche y no fijarse en las inquietantes sombras que la abundante vegetación genera.
«Si pusieran policías, la sensación sería diferente», dice Ángel Lamelas, responsable de la plataforma en defensa de Arriaga. Las zonas boscosas son, en definitiva, unos de los lugares que «las personas evitan aunque eso signifique tener que dar una gran vuelta para llegar a su destino», reconoce Eduardo Cervera, presidente de la Fava.
Policía «disuasoria»
Con menos vegetación pero igual de solitarios se dibujan otros puntos en el mapa de la inseguridad de Vitoria. En Ariznabarra o Lakuabizkarra se quejan precisamente de la existencia de espacios «desangelados» sin ninguna vigilancia. «Las patrullas pasan por aquí sólo para atajar», comenta Carlos Sevillano, vecino de este último barrio con numerosos solares y calles sin mucho movimiento. Las cercanías a los chalés de Ibaiondo, la calle Duque de Wellington o las traseras de la comisaría de la Ertzaintza sufren un 'apagón' de luz y de viandantes «a partir de las ocho de la tarde» cuando los comercios comienzan a echar la persiana.
A esas horas, los vecinos y, sobre todo, las mujeres huyen de paseos en soledad por zonas donde saben que no se van a cruzar con otros caminantes. «Si no vas acompañado te da un poco de respeto», afirma Ana Osaba, de la asociación vecinal de Ariznabarra, en referencia al túnel de Castillo de Ocio o Castillo de Fontecha. «La gente se sentiría más protegida si hubiera policías porque, al menos, tienen un efecto disuasorio», apostilla.
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