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25.02.09 -

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Difama que algo queda...
JESÚS FERRERO
El pasado 16 de febrero de 2009 compareció en las Juntas Generales de Álava la doctora Amelia Baldeón, técnico responsable del Museo de Arqueología de Álava. El motivo de la comparecencia era explicar sus funciones como responsable del citado museo en la Diputación Foral de Álava, la aplicación de las mismas en el caso de Iruña Veleia, los contenidos del nuevo Museo de Arqueología (que unido al de Naipes se denomina Bibat), y la supuesta presencia en él de los falsos grafitos excepcionales de Iruña Veleia.
El juntero del grupo de Eusko Alkartasuna señor Martínez de Albéniz incluyó entre sus preguntas serias acusaciones imputables, en su opinión, a la doctora Baldeón como la ejecución por quien suscribe estas líneas de un libro sobre Iruña Veleia (absolutamente inexistente). Señor Martínez de Albéniz, esa acción tiene un nombre y, o tiene datos suficientes como para llevarme a los tribunales o, si no los tiene, puede que quien le lleve sea yo.
Es muy fácil difamar, pero muy difícil conseguir una carrera profesional sólida. Es muy fácil lanzar acusaciones gratuitas y manchar el buen nombre de una persona, sobre todo cuando parece que todo vale y que estas acciones salen gratis. Pero quiero pensar que vivimos en una sociedad en la que estas bajezas no son permisibles. Sería terrible pensar que estas calumnias, propias de los peores tiempos de nuestra historia, todavía pueden quedar en una vergonzosa impunidad.
Desconozco su trayectoria profesional, señor Martínez de Albéniz, y más concretamente su relación con la cultura alavesa, si es que la tiene. Yo no lo sé. Sólo sé que es procurador por el grupo juntero de EA. Estamos, o mejor dicho están ustedes, en plena campaña electoral y tal vez crea que la benevolencia con la que la sociedad asiste a sus aparentes guerras (civiles, nacionales e internacionales), que acaban y se olvidan al día siguiente de los comicios, es aplicable a la vida ciudadana. Pero no es así, señor juntero de EA, de ninguna manera es así. Los ciudadanos nos comportamos de otra manera. Nuestro tiempo es más largo que sus legislaturas y sabemos que nos representamos a nosotros mismos en la sociedad y en el país en el que hemos decidido vivir. No recibimos consignas para actuar y tampoco nos amparamos en la cobertura de unas siglas para arremeter contra nuestros conciudadanos.
Permítame que le diga que soy artista plástico y no me gano la vida haciendo libros, aunque sí he estado presente en múltiples actividades de tipo cultural con el sentido último que un artista debe estar comprometido con su sociedad. En mi caso especialmente con la cultura porque, además de doctor en Bellas Artes, estoy en excedencia de mi cátedra para un servicio más directo a la cultura activa. Y he hecho algunas cosas en la difusión de la cultura a través de libros, diseño o directamente mediante la creación plástica. He sido Premio Euskadi de Edición, además de otros premios nacionales e internacionales, con libros que han expresado y difundido nuestra cultura a nivel internacional y han ayudado a entender el Arte, el Diseño, la Historia y el Paisaje de nuestro territorio en múltiples estratos sociales.
Seguramente este currículo hizo que el director de las excavaciones de Iruña Veleia, Eliseo Gil, me llamara para que le presupuestara la ejecución de un libro sobre el yacimiento y le ayudara con una maqueta a buscar posibles patrocinadores, especialmente contando con mi confidencialidad por temor a que los dibujos de las piezas que me enseñó para la maqueta pudiesen ser utilizados y exhibidos sin su consentimiento. Por supuesto esta propuesta contaba con el visto bueno del anterior diputado de Cultura, Federico Verástegui; él también iba a buscar colaboradores. Le entregué una maqueta y le informé del presupuesto con el fin último de encontrar patrocinadores, consciente del largo plazo del plan y de su escasa viabilidad. Asumí el trabajo como un apoyo a Iruña Veleia, y a mis amigos, los señores Verástegui y Gil, de los cuales no recibí a a lo largo de toda la legislatura el más mínimo encargo contractual, además de no estar interesado tampoco en ello. Ni siquiera le enseñé el trabajo-maqueta a mi mujer, Amelia Baldeón, por lo pesado del libro, compuesto por 700 páginas en blanco y una hoja tipo de los diferentes capítulos posibles.
En posteriores conversaciones, el señor Verástegui me agradeció el trabajo realizado, por el que no cobré absolutamente nada. Me dijo que seguían buscando financiación y la posible edición a través de la Asociación de Amigos de Iruña Veleia, que estaba promoviendo. Pero el libro no llegó a hacerse, sólo aquella maqueta preliminar realizada para ayudar a una posible financiación externa. ¿Cómo puede acusar a la doctora Baldeón porque el director de las excavaciones me pidió un presupuesto? ¿Esta acusación le va a salir gratis? Espero que no, señor Martínez de Albéniz.
Pero, como le digo, mi profesión es la de pintor. Y tengo trabajo, mucho trabajo y proyectos. Le envío un calendario de mis próximas exposiciones, por si puede pasar a verlas: en abril, en la galería Art Square de New York y en la feria Shoap de Korea; en mayo, en la galería Aritza de Bilbao y en la galería Ji-Art de Taipei; en setiembre en la feria Kiaf de Seúl y en Atlanta sin concretar aún la fecha. Aun así le haré un hueco para que nos veamos, señor Martínez de Albéniz.
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