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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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Cristina Fructuoso publica una biografía sobre Felicia Olave, una mujer sólo conocida por sus múltiples obras de caridad

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La gran mecenas de Vitoria
Cristina Fructuoso con su libro. / JAVIER MINGUEZA
Las iniciales 'F0' en letras góticas adornan varias carrozas del Rosario de los Faroles y la imagen de la Virgen Blanca que cierra la multitudinaria procesión del 4 de agosto. Responden a la identidad de Felicia Olave. ¿Quién fue esta mujer? Su vida ha sido hasta ahora todo un misterio al que Cristina Fructuoso ha puesto luz.
Diez años después de publicar una biografía sobre María de Maeztu, la periodista vuelve a la carga. «En mi época de abadesa de la Cofradía, a veces salía la conversación sobre las donaciones de Felicia Olave y no sabíamos de quién hablábamos, así que me entró el gusanillo», comenta esta popular ex locutora de Radio Álava. Un intenso trabajo de investigación por archivos y publicaciones le ha permitido escribir el primer libro de la gran mecenas de Vitoria. Editado por la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, se presentará oficialmente el próximo martes. Aportar luz sobre la enigmática 'FO' no ha sido fácil para Cristina que, en más de una ocasión, ha estado a punto de tirar la toalla.
Y es que Felicia Olave apenas dejó rastros sobre su vida privada. Prefirió, como aconseja la Biblia, ser conocida por sus múltiples obras. Porque, además de carrozas y faroles del Rosario, a ella se deben el desaparecido frontón vitoriano, el patronato del Pilar que fue el germen de Jesús Obrero, el convento de las clarisas de Ali, la imagen de La Dolorosa de San Vicente, la capilla del Rosario de la catedral nueva, las escuelas para niños pobres de Arana o el colegio de los Corazonistas.
'FO' vino al mundo en Vitoria un lejano 9 de mayo de 1838. Hija de Clemente Olave y Fernanda Salaverri, los primeros años de su infancia transcurrieron en medio de estrecheces. Sólo así se entiende que su hermana mayor, Damiana, fuera enterrada «de limosna» a los tres meses de nacer. Pero el progenitor, un riojano de San Vicente de la Sonsierra, al que expulsan de la Milicia Nacional zanjó pronto la situación. ¿Cómo? Decidió dedicarse a la hostelería, con salón de baile incluido que fue el escándalo de la época.
Vivió en Barcelona
Así, puso en marcha el primer hotel de Vitoria, con servicios de café y restaurante, justo donde ahora está el Banco de Vitoria. También se hizo con la concesión municipal de hielo del Gorbea y levantó en Dato el soberbio edificio que hoy acoge la Caja Laboral, sede entonces del Café Universal y, más tarde, del recordado Suizo.
El «séptimo mayor contribuyente de Álava en 1870» decidió siete años después que había llegado el momento de hacer caridad. Y creó el asilo de Nuestra Señora de Las Desamparadas para acoger «a jóvenes de mala vida». ¿Por qué este cambio? Quizás por arrepentimiento. «Hay muchas elucubraciones sobre los negocios de Clemente Olave y la razón de su enriquecimiento. Se ha hablado de timbas de juego clandestino con algún resultado de muerte...»
Para cuando el padre puso en marcha el asilo, Felicia llevaba fuera de Vitoria 18 años. En 1859 alzó el vuelo gracias a un matrimonio sin consentimiento paterno, a los cinco meses de la muerte de su novio y primer prometido. ¿El marido? Un nada agraciado intelectual salmantino, Federico Gómez Arias quien, entre otras muchas ocupaciones, dirigió la Escuela Náutica de Barcelona. En la Ciudad Condal se pierde la pista de 'FO' hasta 1880, cuando vuelve a Vitoria y se dedica sin descanso a hacer caridad hasta su muerte, en 1912.
¿Qué pasó en la Ciudad Condal? «Es un enigma», dice Cristina. Los versos dolientes de su despechado esposo sugieren que la mujer «del rictus atormentado» abandonó el hogar familiar tras la muerte de su primera hija y antes de que falleciera la segunda. «Dios la perdone y limpie su basura», fue lo último que de ella escribió quien antes «te idolatró como un Don Juan enloquecido».
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