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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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ALAVÉS | ÓSCAR DE MARCOS

El canterano Óscar de Marcos trata de asimilar «con tranquilidad» su espectacular salto a la primera plantilla, saldado con dos goles en dos partidos como titular

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En un mes, desde su debut con el Alavés el pasado 21 de diciembre, Óscar de Marcos ha dejado el anonimato del filial para irrumpir con estrépito en la primera plantilla del Alavés. Luce el 7, ha renovado contrato hasta 2011 tras el interés del Athletic por su contratación y con Manix Mandiola en el banquillo suma dos goles en dos partidos como titular. Circunstancias que, a sus 19 años, le convierten en el futbolista procedente de la cantera de Ibaia que ha generado, con su estreno en el primer equipo, un mayor impacto en la historia reciente del club. El futbolista, aún aturdido ante tanta novedad, trata de asimilar «con tranquilidad» el vertiginoso salto.
Ayer, en la jornada libre del equipo alavesista, atendió a EL CORREO en un día que pretendía dedicar al estudio en la Escuela Universitaria de Empresariales de Vitoria, donde acaba de iniciar el primer curso de una diplomatura. «Siempre he sido un poco vago. El año pasado empecé un módulo de electrónica, pero lo dejé», explicaba. Para el común de los aficionados albiazules, Óscar de Marcos apareció en escena en el último duelo de 2008, cuando disputó siete minutos frente al Tenerife. Dentro del club y después de que fuera convocado con la selección de Euskadi, el centrocampista era ya uno de los proyectos más sólidos.
Su captación para la entidad albiazul se produjo hace ocho años, cuando apenas tenía once. «Jugaba en el Rioja Alavesa y le ganamos un torneo en casa al Alavés. A raíz de eso nos llamaron a cinco jugadores a probar a Ibaia y nos cogieron a tres». Uno de ellos, Sergio Pardo, juega ahora en el filial alavesista y comparte piso con De Marcos en la calle Julián de Apraiz -junto al parque del Norte -, al igual que Iván Aldazabal y Cristian Gainzarain, también con paso reciente por los equipos inferiores alavesistas. De Marcos procede de Laguardia y sus compañeros de casa de Elciego, Navaridas y Elvillar, un cuarteto riojanoalavés. «Somos un poco de pueblo y en la ciudad nos perdemos», bromea.
Un año casi en blanco
Hasta hace dos años, el centrocampista albiazul residía en Laguardia, al igual que su familia. Es decir, a prácticamente 45 kilómetros de Vitoria. La distancia no ha sido un problema debido a la tenacidad de su padre. «Me ha subido seis años a todos los entrenamientos. Es 'superforofo' del fútbol. Se traga todos los partidos. El otro día viajó a Alicante con mi madre», resalta. De Marcos se lo agradeció con el segundo gol de su carrera como alavesista, aunque sus obligaciones como nuevo futbolista de la primera plantilla le complican los estudios. «Tenía el primer examen del año el lunes a las nueve de la mañana y llegamos a Vitoria a las siete. Estaba destrozado y no me presenté. Bueno, es complicado compaginar las cosas, pero el objetivo es sacar por lo menos tres asignaturas de las seis que tengo», resume.
De Marcos brilla ahora en la primera plantilla albiazul, aunque su pasado reciente ha estado marcado por las lesiones. La pasada campaña se rompió por dos veces un dedo del pie y jugó «cinco partidos en todo el año». La campaña anterior, la conocida como 'enfermedad del beso' le sacó de los terrenos de juego durante varios meses, tras dejarle «muy débil», aunque se recuperó y con 17 años ya actuaba de forma regular en el conjunto de Tercera.
«No soy un goleador»
De Marcos anota un tanto cada noventa y tres minutos disputados con la camiseta albiazul, pero el joven canterano advierte de que se ha tratado de «suerte» en su estreno. «Para nada soy un goleador, en el filial he marcado cuatro esta temporada y además contra los equipos de abajo, puedes ponerlo». De su espectacular puesta en escena en los partidos frente a Celta y Alicante, el centrocampista se queda con dos momentos. «El primer gol, porque me parecía increíble haber marcado en Mendizorroza, y luego entrar el otro día al vestuario después de ganar y no dejar de abrazarnos de la alegría que teníamos, porque necesitábamos los puntos. Ahí ves que esto es otra cosa».
La nueva sensación albiazul no oculta que la oportunidad le ha llegado tras la incorporación de Manix Mandiola al banquillo alavesista. «Con Salmerón hice la pretemporada y jugué siete minutos un partido. Mandiola ha tenido un valor increíble al sacarme en una situación complicada para el equipo y prácticamente conociéndome sólo de unos entrenamientos. Es para agradecerlo».
Ahora, De Marcos se plantea «seguir aportando» al equipo albiazul «mientras tenga la confianza del entrenador» y se fija ya en el trascendental choque del próximo sábado frente al Albacete, un rival directo en la pelea por la permanencia. «Hay que ganar para sumar 26 puntos en la primera vuelta, que sería sólo de suficiente. Pero nos daría otro aire para la segunda parte de la Liga», dice ya completamente metido en su papel de futbolista profesional.


f.r.esquide@diario-elcorreo.com
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