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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Política

POLÍTICA

Reduce a la mínima expresión la carga soberanista de su discurso y da prioridad a la «recuperación» de la crisis y a la defensa de los derechos humanos
21.12.08 -

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Ibarretxe defiende la consulta sin citarla en su estreno como candidato del PNV
Ibarretxe juega con un balón en la cancha del Buesa Arena aplaudido por Urkullu y los candidatos. / IOSU ONANDIA
Si hasta hace no tanto la palabra talismán en los discursos de Ibarretxe era 'consulta', a tres meses de las elecciones autonómicas a priori más reñidas de los últimos años el lehendakari la ha borrado del disco duro -aunque no renuncie a defenderla con el eufemismo de «participación democrática»- y la ha sustituido por otra que también empieza por 'c'. Efectivamente, el impulso necesario para sacar a Euskadi de la crisis económica centra ahora los mensajes del jefe del Ejecutivo de Vitoria, desde ayer oficialmente candidato del PNV a la reelección.
La asamblea nacional jeltzale trasladó su habitual ubicación en Sabin Etxea hasta el pabellón Buesa Arena de Vitoria para ratificar y poner de largo las listas aprobadas en cada una de las tres territoriales, encabezadas por el propio Ibarretxe en Álava, Izaskun Bilbao en Vizcaya y Joseba Egibar en Guipúzcoa, y avanzar los ejes centrales sobre los que discurrirá la campaña peneuvista.
De lo dicho ayer por el aspirante y por el presidente del EBB, Iñigo Urkullu -en un acto un tanto frío, al colocarse los noventa candidatos en mitad de la cancha vacía de público-, se deduce el fuerte protagonismo que el combate contra la crisis económica tendrá en sus mensajes, que se esfuerzan por huir del catastrofismo y restar dramatismo a la situación. Significativamente, Ibarretxe no sólo habló ayer de la importancia de luchar contra la recesión sino que instó a prepararse desde ya para la fase de «recuperación, que va a llegar» y advirtió sobre los negativos efectos de fomentar el «pánico» ciudadano porque, dijo, sólo genera «parálisis» y retraimiento del consumo. De hecho, lamentó estar continuamente «golpeados» por malas noticias económicas «cuando también las hay buenas», aunque rechazó la «autocomplacencia».
La necesidad de ejercer el «liderazgo socioeconómico» en Euskadi ocupó, por orden de aparición, el primer lugar en los retos que desgranaron tanto Urkullu como Ibarretxe. El presidente peneuvista, incluso, defendió que la tarea de garantizar el bienestar de los vascos es la «primera prioridad» de su partido y presentó a Ibarretxe como el líder «honesto» y eficaz y el experimentado gestor capaz de «sudar la camiseta» para «sacar» a Euskadi de la crisis, además de fortalecer las instituciones vascas y afrontar con cercanía los problemas de los ciudadanos.
No obstante, la 'pata' más netamente política del programa jeltzale también tuvo su lugar, el tercero, por detrás de la necesidad de trabajar por la paz e impulsar «una ola social ética en contra de la violencia insoportable» de ETA, en palabras de Urkullu, o «militar con energía» en favor de «todos los derechos humanos», en las de Ibarretxe. Y ahí cada uno se centró en aspectos distintos. El lehendakari habló exclusivamente de «participación democrática»: ni la consulta ni tan siquiera el derecho a decidir se asomaron a su exposición, que se alejó del sesgo soberanista antes habitual. El fiasco de la 'hoja de ruta' y el cierre de la etapa del fallido plebiscito que Urkullu decretó 'de facto' parecen haber surtido efecto, junto a la convicción de que persistir en discursos despegados de los quebraderos de cabeza cotidianos de los electores es un error.
«No, no y no»
En todo caso, Ibarretxe dejó claro que no renuncia a pulsar la opinión de los vascos. «No hay camino sin democracia participativa y ésta no puede ser constreñida a dar la opinión una vez cada cuatro años. No, no, y no. Tenemos que buscar caminos para conocer, aceptar y desarrollar nuestros programas políticos e ideas de acuerdo con las vivencias y sentimientos de la ciudadanía», enfatizó Ibarretxe, que parafraseó a Aníbal para advertir, como decía el general cartaginés, de que «si no encontramos los caminos, los inventaremos». Es más, el lehendakari apostó en este terreno por ser «inteligentes» e «innovar» para potenciar la «cercanía» con el ciudadano.
Urkullu, en cambio, mencionó como reto más importante del PNV en los próximos cuatro años la consecución de mayores cotas de autogobierno «desde el respeto al derecho a decidir» y a través del modelo que defiende como la gran apuesta política de su mandato, la de trasladar los principios que rigen el Concierto económico al terreno político para establecer una relación «bilateral» de común acuerdo con el Estado. Si el pacto no es posible, el líder peneuvista apuesta, y así lo reiteró ayer, por asumir por «iniciativa propia» las herramientas necesarias para construir «más Estado vasco» desde el respeto.
El presidente del EBB enumeró los logros del candidato. Según dijo, Ibarretxe es un «referente sólido» para gestionar la crisis por el crecimiento que ha experimentado Euskadi durante sus mandatos y para buscar la paz porque ha trabajado «de forma incansable» contra la violencia y ha estado, dijo, «siempre cerca» de los que sufren. El propio Ibarretxe insistió en ese «liderazgo ético», prometió seguir trasladando «cariño» a las víctimas «sin complejos» y exigió una vez más a ETA «que se vaya de nuestras vidas». «Sobra, estorba, mata, mancha y ensucia el nombre del pueblo vasco», apostilló.
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