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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

hallan 4.000 fotografías en la basura

El hallazgo en la basura de 4.000 imágenes descubre la pasión privada de un soldado fascista italiano que documentó durante más de dos años la Guerra Civil española

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La memoria de guerra de un soldado italiano estaba olvidada en una caja tirada en la cuneta, entre la basura, en un pueblo del Tirol italiano. Fue hallada por azar en 1992 en Vitipeno, un municipio de la frontera con Austria, y contenía 4.000 fotografías. Alguien había pasado una guerra haciendo fotos de todo lo que veía. El Archivo Provincial de Bolzano compró el material y empezó a investigar. Era la Guerra Civil española y se trataba de las tropas que envió Mussolini en ayuda de Franco. En realidad, se trataba de la mejor y más completa documentación fotográfica existente sobre la intervención italiana. Era, sin embargo, un misterio la identidad del fotógrafo.
La búsqueda ha llevado años, una labor detectivesca que al final ha reconstruido la historia de esas fotos. Un centenar se acaba de exponer en la sala del Instituto Cervantes en Roma, en Piazza Navona. Abre la muestra la imagen de un personaje enigmático, tocado como un corsario con una calavera, que mira fijamente a la cámara. Es el autor, Guglielmo Sandri, teniente del Corpo Truppe Volontari. No fue fácil averiguarlo. No era un fotógrafo oficial, pues no constaba en los archivos, y por eso sus fotos habían permanecido inéditas. Las hizo por pasión personal.
Una vida azarosa
Tras identificar el regimiento de las imágenes, el segundo de la división Littorio, un veterano recordó a un oficial que siempre estaba cámara en ristre. Hablaba alemán y hacía de intérprete con los soldados nazis. Buscando en el libro de oficiales dio con su nombre, Guglielmo Sandri. Sin embargo, en los archivos oficiales no aparecía. Hasta que lo descubrieron escrito a mano sobre otro nombre tachado, Wilhelm Schrefler. Era la misma persona. Sandri/Schrefler nació en el Tirol austriaco que pasó a Italia tras la Primera Guerra Mundial. Schrefler cambió de nombre en 1935 tras las leyes fascistas que obligaron a 'italianizar' el vocabulario y eligió el nombre de un campeón motociclista de la época, famoso por haber ganado la mítica Milán-Taranto, de 1.283 kilómetros, con su Guzzi 500.
Sandri combatió en Etiopía en 1935. Regresó y enseguida, en 1937, partió para España. En teoría, voluntario, pero no se sabe cuántos lo eran realmente de los 76.000 legionarios italianos. Sandri pasó dos años y medio vagando por la Península. Fue la primera guerra en la que ya existían cámaras ligeras. Pero él no era un profesional, sino uno de los primeros fotógrafos aficionados en llevarse la cámara a un viaje, aunque con un tesón especial por documentar lo que veía. De las imágenes se deduce que se paraba en medio del avance para apretar el botón en la trinchera.
En el frente
La división de Sandri fue directamente a la batalla de Guadalajara. Sus primeras fotos muestran la célebre derrota italiana. La niebla, el frío, el barro, las caminatas eternas por la estepa. Los italianos sufrieron 400 muertos y 1.800 heridos. Sandri recorrió luego Cantabria y entró en Bilbao. En la exposición hay una sola foto, que muestra el Arenal. Andrea Di Michele, el investigador del Archivo Provincial de Bolzano que identificó al fotógrafo y que ha clasificado las imágenes, ha explicado a El CORREO que está interesado en colaborar con expertos e instituciones vascas para poder situar muchas de las fotos realizadas en este periodo, que áun son un misterio.
Las fotos siguen luego los frentes de Aragón, Levante y Barcelona. La mirada de Sandri es casi de espectador casual, de segunda fila, neutra. Apenas hay cadáveres en sus encuadres. Los soldados miran a uno de reojo, tirado en el camino, sin detenerse. Se ven trincheras desoladas, prisioneros aterrorizados, civiles eufóricos que hacen el saludo romano. Legionarios afeitándose, leyendo revistas con desnudos, o de visita en los pueblos conversando con señoritas.
Sandri siguió luchando. En la Segunda Guerra Mundial combatió en el frente francés, en Yugoslavia y en África , donde terminó herido en la derrota de El Alamein. Quién sabe si siguió haciendo fotos. Murió en 1979, de empleado en una oficina de turismo tirolesa.
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