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El libro 'Conspiración contra el Obispo de Calahorra' denuncia el montaje que vinculó a Fidel García con escándalos de faldas
12.10.08 -

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Un obispo incómodo
Imagen de don Fidel García, Obispo de Calahorra./ E. C.
'Conspiración contra el Obispo de Calahorra. Denuncia y crónica de una canallada' es el título del libro con el que Antonio Arizmendi -hijo del abogado de la Diócesis de Calahorra cuando don Fidel García Martínez fue apartado de ella y que ha sido magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Madrid- cumple el «deber de conciencia» de reivindicar la dignidad y honorabilidad del prelado, que durante décadas sufrió calumnias e injurias.
Treinta y cinco años después de su muerte, algunos historiadores aún relacionan al obispo de Calahorra con escándalos de faldas e incluso en el año 2006 la televisión catalana TV3 personificó en Don Fidel uno de los pecados capitales: la lujuria.
Para Arizmendi, esto es un «escándalo, pero aún es escándalo mayor que no se le rehabilite por encubrir a unos pocos que no supieron estar a la altura de la circunstancias». Para el autor de la obra, es indecente que el obispo Fidel García quede para la Historia como «un rijoso chulo de putas» cuando fue un hombre «correcto, muy inteligente, cultísimo, uno de los alumnos más brillantes de la Universidad de Comillas» y el único obispo que en 1942 -siguiendo la encíclica de Pío XI 'Mit brennender sorge'- decidió escribir la 'Instrucción Pastoral sobre algunos errores modernos', en la que, como explica en el libro, «además de al comunismo condenaba al nazismo en un momento en que España estaba comprometida con los alemanes».
Arizmendi añade que en esta pastoral Fidel García expresaba «la defensa del hombre, de su libertad y su dignidad, de la fe, lo que es la esencia del cristianismo; frente a los totalitarismos».
Desprestigio
Esta Instrucción Pastoral marcó el inicio de una «chapucera pero eficaz» campaña de desprestigio contra el obispo de Calahorra, mediante rumores que le desacreditaban y le ponían fama de mujeriego y juerguista: fiestas en los hoteles de lujo de Barcelona, cabarés y salas de fiestas; asiduo cliente de la casa de prostitución de 'La Coronela'; y que igual aparecía en la Feria de Sevilla que en París, siempre rodeado de bellas mujeres.
El proceso culminó con un 'Informe reservadísimo sobre moralidad' de fecha 28 de agosto de 1952 que fue entregado al arzobispo de Barcelona. Éste emplazó a don Fidel a que se defendiera y el obispo presentó su renuncia. «Don Fidel nunca se quiso defender de las calumnias y ya desde los años 40 disuadió a mi padre de iniciar cualquier acción penal», comenta Antonio Arizmendi. El informe de 1952, insiste el que fuera magistrado, es «esperpéntico, falso y sin ningún valor».
Pacto de silencio
Añade también que a este primer montaje le sucede otro, el pacto de silencio que comienza hacia 1964, cuando el Servicio de Información Militar comunica a Franco el montaje sobre el obispo de Calahorra. «Su decisión entonces es 'esto, cuanto más tarde se sepa, mejor' y que se le ofrezca al obispo una rehabilitación discreta para evitar el escándalo. Don Fidel, entonces con 85 años, la rechazó».
Y es que «cuando le ofrecieron la rehabilitación pública dijo que no la quería porque deseaba morir con el íntimo gozo de la oblación martirial y para evitar el escándalo».
En 'Conspiración contra el Obispo de Calahorra. Denuncia y crónica de una canallada', Arizmendi también critica duramente la posición de los obispos y de la Conferencia Episcopal, que «tiene decidido, me lo han dicho por activa, pasiva y perifrásica, que no quieren hacer nada para reivindicar la memoria y la dignidad de don Fidel».
Para él, el obispo de Calahorra «fue un mártir de la verdad que se ofreció en holocausto por defender la libertad, dignidad del hombre y la fe» y «lo que es más vergonzoso, lo siguen teniendo treinta y tres años después de haber muerto, para la historia, considerado por un rijoso chulo de putas. Y hasta físicamente lo enterraron en un sótano». El del seminario que él construyó en Logroño.
Y, termina Antonio Arizmendi, «el eliminar a un obispo católico, produciéndole la muerte civil, mediante un montaje falso no tiene precedentes en ningún país de cultura occidental».
Arizmendi presentará en Calahorra este libro el próximo 7 de noviembre, en la Sala Cultural de Caja Rioja. «Mi único interés es que se conozca la verdad», concluye.
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