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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Economía

CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

El Gobierno eleva a 100.000 euros la cantidad asegurada por depositante en caso de quiebra de una entidad

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Zapatero financia con 30.000 millones a bancos y cajas para reactivar el crédito
Rodríguez Zapatero durante su comparecencia ante la Prensa, antes de reunirse con los agentes sociales. / REUTERS
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció ayer su plan de actuación frente a la crisis financiera, a pesar de insistir en que el sistema nacional es el más solvente de su entorno y que, por tanto, no necesita de soluciones extremas. Su propuesta se apoya en dos pilares: por un lado, elevar de 20.000 a 100.000 euros la cantidad asegurada por titular y entidad en caso de quiebra bancaria; por otro, la creación, con cargo al Tesoro, de un fondo de 30.000 millones de euros, ampliable a 50.000, para comprar activos «sanos, no tóxicos» a los bancos y cajas, con el objeto de inyectarles liquidez para que puedan financiar a ciudadanos y empresas. Es decir, se trata de prestarles dinero para que, a su vez, lo presten y reactivar así la cadena de crédito, que está rota.
Zapatero, que a la tarde se reunió con los agentes sociales para transmitirles confianza, se negó a dar los detalles de estas medidas a la espera de debatirlas hoy con las entidades financieras y mañana con el Partido Popular -se reunirá el vicepresidente Pedro Solbes con Cristóbal Montoro, responsable de economía del PP-. Su intención es aprobarlas en el consejo de ministros del viernes. Lo que sí quiso dejar claro es que ambas iniciativas encajan con los criterios de la Unión Europea ya que, ante la crisis, «el Gobierno español apuesta por trabajar de forma coordinada con sus socios europeos», frente a las decisiones unilaterales adoptadas por algunos estados.
Esta afirmación es una crítica velada a la carrera a la que se han entregado en las últimas semanas diferentes gobiernos europeos, con Irlanda a la cabeza, para ofrecer mayores garantías a sus ahorradores y evitar retiradas masivas de dinero de sus bancos. Al final España se ha visto forzada a entrar en la guerra, aunque ha esperado a que la UE tomara una decisión conjunta en la reunión de ministros de Finanzas celebrada ayer. En ese encuentro se decidió elevar la garantía mínima por depositante de 20.000 euros a 50.000 euros, pero se dejó margen para que los países que lo deseen, entre ellos España, la amplíe a 100.000 euros.
Horas antes de que Zapatero confirmase la subida, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, explicó que la adopción de esta medida obedecía a un intento de proteger a la banca española de la «competencia desleal» de otros países europeos, ya que el dinero podía fugarse adonde le diesen más garantías. A los ahorradores, añadió, no les afecta dado que el sistema español siempre ha devuelto «hasta el último duro» a los depositantes. De hecho, se estima que más del 85% de los ciudadanos tienen menos de 20.000 euros en depósitos y cuentas -los fondos de inversión y de pensiones no están cubiertos por este mecanismo-. «Si hay algún sitio en el que los ahorros están plenamente a salvo es en las entidades españolas», recalcó el presidente del Gobierno, que recordó que su confianza se apoya en hechos constatables: «Han caído bancos poderosos de los países más ricos de la tierra y nuestro sistema resiste».
No más esfuerzos
La incógnita que falta por resolver es quién financia la ampliación de las garantías. Hasta ahora han sido los bancos y cajas los encargados de nutrir el Fondo de Garantía, dotado con 7.000 millones de euros, que responde en caso de quiebra de una entidad. No hay ningún otro país que cuente con una reserva tan elevada. Por eso sería extraño que el Gobierno pida, en estos momentos de estrecheces, un nuevo esfuerzo al sistema financiero. Puede que para cubrir lo que falta se concedan plazos largos a las entidades o que, si ocurre una eventualidad y no llega el dinero, se recurra al endeudamiento.
La otra medida, la compra de activos a los bancos y cajas para proporcionarles liquidez, es la más novedosa y recuerda al plan de rescate de Estados Unidos, aunque Zapatero puntualizó que el Estado no va a asumir deuda «tóxica, sino sana». «El nuevo fondo de 30.000 millones de euros -una cifra ampliable hasta los 50.000- adquirirá de las entidades financieras con carácter voluntario y con criterios de mercado, activos españoles de máxima calidad para garantizar que la financiación llegue a empresas y ciudadanos», apuntó.
Tanto la patronal de la banca como la de las cajas aplaudieron la iniciativa, ya que ayuda a paliar el gran problema de liquidez que existe en el mercado, donde nadie presta dinero a nadie. No obstante, también reconocieron que esa cantidad de 30.000 millones sólo es un pequeño desahogo y ayudará, sobre todo, a las entidades más pequeñas. La cifra cubre lo que familias y empresas necesitan en tres meses.
Zapatero señaló que si ha sido posible adoptar esta medida es gracias al «bajo nivel del deuda de España», que no subirá por encima del 41% del PIB incluso si el fondo se dota de 50.000 millones. «No es un plan ni para rescatar ni para sanear el sistema financiero. Sólo es para reactivar el crédito», concluyó.
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