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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

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Álava pondrá freno a la recogida de setas. Después de analizar la problemática y de consultar con expertos, la Diputación publicará «en breve» una orden foral en la que limitará la recolecta de hongos y otras especies a dos kilos por persona y día. Según ha podido saber EL CORREO, el Gabinete Agirre ha optado al final por no establecer cotos donde se cobre un canon económico de tres, cuatro o cinco euros por utilizar el monte, como ya existe en Navarra o en el Condado de Treviño, y ha decidido limitar sólo la cantidad. Frutos silvestres, plantas y flores también serán objeto de esta normativa, restringiendo su recogida en estos dos últimos casos a «un manojo».
La ordenanza alavesa es la primera de esta importancia que se aprueba en el País Vasco. Fuentes oficiales de la Diputación de Vizcaya y de la de Guipúzcoa confirmaron ayer que sus montes carecen de una regulación de estas características, por lo que hipotecan su suerte al buen hacer de excursionistas 'profesionales' y domingueros ocasionales. Demasiado riesgo.
La recogida indiscriminada de setas, como denuncian expertos, ecologistas o mandatarios locales, es una práctica habitual en los bosques, lo que provoca un reguero de «devastación» del medio natural. «Hay gente que hace auténticas barbaridades», denuncia Javier Mateo, presidente de la sociedad micológica Laudio. Pregunte donde se pregunte, la conclusión siempre es la misma: la regularización era «imprescindible». Ahora, toca analizar los matices.
La normativa aprobada por el Departamento foral de Agricultura, liderado por la peneuvista Estefanía Beltrán de Heredia, servirá de referencia para futuras modificaciones en el ámbito local. Las administraciones municipales y los concejos tendrán vía libre para aumentar o restringir aún más la limitación de dos kilos por persona y día. Incluso para imponer un canon económico. No obstante, cualquier cambio deberá contar con el plácet de la Diputación, que deberá redactar un informe preceptivo y vinculante.
Salvo sorpresa mayúscula, ningún ayuntamiento alterará esta ordenanza marco durante el presente otoño. De realizarlo, lo hará para el próximo año. ¿El motivo? El escaso margen de maniobra que tienen para cambiarla. «Ya hemos mantenido consultas sobre cómo implantar un coto, pero impulsar cambios a corto plazo se antoja bastante complicado», explica Javier Argote, presidente de la Asociación de Concejos de Álava.
Déficit de vigilancia
Si la coincidencia es unánime a la hora de señalar la necesidad de imponer algún tipo de restricción, también lo es a la hora de reconocer un déficit preocupante de medios para la vigilancia de los montes. La Diputación no tiene previsto ampliar el número de guardas forestales, por lo que el control de las miles de personas que acuden en estas fechas al monte se hará poco menos que imposible. «La guardería de por sí es casi nula. El fin de semana apenas hay un par de personas para todo Álava», lamenta Andrés Illana, presidente de Ekologistak Martxan.
Con la ordenanza ya establecida, el próximo paso será el apoyo que la Diputación dará a los municipios. La ordenanza, no obstante, sí incluye un apartado en el que se indica que aquellos pueblos que deseen ampliar estas medidas restrictivas, contarán con el respaldo de los medios forales.
La duda es saber cómo se traduce este respaldo. De ahí que los concejos demanden más concreción. «Imaginemos que un pueblo quiere imponer un coto y cobrar por la recogida de setas en sus terrenos. Habrá que establecer accesos comunes para controlar la entrada y salida de los excursionistas, y poner a una persona que vigile lo que marca la ordenanza. Esto vale un dinero que en muchos casos los pueblos no tienen. ¿Quién va a sufragar todo esto?», cuestiona Argote.
De ahí que los concejos y los expertos acojan con cierto escepticismo la puesta en marcha de la ordenanza. En general, existe la sensación de que esta medida sólo es un primer paso que podría deparar otros en función de cómo discurra el otoño. Lo que nadie duda es que la orden foral busca tener un claro efecto disuasorio para frenar a personas que llegan a coger «más de 20 kilos en un día» para luego venderlas. «Esto es contra lo que hay que luchar», enfatiza el presidente de la sociedad micológica Laudio.
Pero en ese intento de buscar el civismo ciudadano, algunos creen que la Administración foral debería haber optado por «imponer algún tipo de canon, ya que cuando a la gente le tocan el bolsillo, se corta algo más», apostilla Fernando Illana. Este debate, que estará candente durante los próximos meses, establecerá posibles escenarios de futuro en los que «sólo se cobre a los que quieran comercializar con los hongos y no a quienes las cojan para consumo propio», apostilla el micólogo Javier Mateo.
Multas de 30 a 250 euros
Con la redacción de esta ordenanza, el tripartito foral PNV, EA, Aralar cumple con el mandato realizado por las Juntas Generales en marzo del pasado año, con el popular Ramón Rabanera aún como diputado general. Las posteriores elecciones forales de mayo y el consiguiente cambio de gobierno provocó un retraso de un año en la elaboración de esta regulación.
Las infracciones previstas en la nueva ordenanza estarán basadas en la norma foral de Montes, aprobada hace ya año y medio. Las sanciones oscilarán entre los 30 y 250 euros en función de la gravedad de la falta, pudiendo obligar también al infractor a restablecer las zonas naturales dañadas.
La Diputación, asimismo, ha decidido incorporar un apartado que recoge una serie de consejos generales para evitar que los hongos se dañen en el traslado -usar cestas de mimbre y no bolsas de plástico- y para preservar el entorno natural -cortar las setas, no arrancarlas-.
Pese a ser pionera y marcar la senda de las restricciones en Euskadi, Álava ha tenido sus propios referentes. Navarra, por ejemplo, donde la existencia de cotos se ha extendido en los últimos meses. El Ayuntamiento de Ultzama, en abril de 2007, estableció un canon de entre 5 y 10 euros para recoger setas. En Valencia, no se permite recolectar de noche, mientras que en zonas de Soria o León, se exige la expedición de una licencia. La última novedad la adoptó en el Ayuntamiento del Condado de Treviño, que estableció un canon de 5 euros y un límite de 5 kilos por día en el pueblo de San Martín de Galvarín. El debate no ha hecho más que comenzar.
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