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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Álava

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Una tormenta inunda por sorpresa el sur de Vitoria y cuatro pueblos

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Una tormenta anegó en la tarde de ayer por sorpresa varios barrios de Vitoria y los pueblos de Elorriaga, Mendiola, Monasterioguren y Ullíbarri de los Olleros, cuatro pequeños núcleos de población situados al sur y al este de la ciudad. Tan sólo nueve días después de que Vizcaya padeciera las peores inundaciones en los últimos veinticinco años, la espectacular tromba de agua provocó en la capital alavesa importantes daños -aún por evaluar- en casas, pabellones industriales, restaurantes, un hotel, carreteras y señales de tráfico. Y lo que es peor, empapó de miedo a decenas de ciudadanos que, incluso, llegaron a temer por sus vidas en algunos momentos.
Por fortuna, no se registraron daños personales, aunque sí se vivieron momentos de terror. El caso más dramático lo protagonizó una familia de Puente Alto, muy cerca del conocido barrio de Errekaleor. Un joven matrimonio -ella embarazada de cinco meses- y su hija de año y medio tuvieron que ser rescatados de su casa por los bomberos en una zodiac.
La tormenta, que pilló por sorpresa a Protección Civil, y las fuertes lluvias de los últimos días desbordaron los ríos del Sur: Errekaleor, Santo Tomás y Batán. Sus aguas anegaron todo cuanto encontraron a su paso. Para evitar accidentes, la Ertzaintza se vio obligada a cortar la N-104 -que une Vitoria con la N-1 a través de Arkaute- y la A-132, que conduce a Estella, al encontrarse impracticables. También se prohibió el paso de vehículos en varias zonas de la capital, sobre todo en el barrio de El Batán.
Ríos descontrolados
Los ríos, descontrolados con una saña que los lugareños más mayores no recordaban haber visto «desde hacía al menos 35 años», se cebaron especialmente con Elorriaga. Aterrados por «un oleaje que parecía el del mar», los vecinos de este pueblo que ha quedado unido a Vitoria por el nuevo barrio de Salburua no daban crédito a lo que estaban viendo. El agua, que en algunas zonas llegó a alcanzar cotas de casi un metro de altura, arrasó con el mobiliario urbano, que flotaba a sus anchas por las calles, y se coló sin piedad en viviendas y en varios negocios, como la Panificadora Gorbea, el restaurante Benta Zaharra y el complejo hostelero Palacio de Elorriaga, entre otros. Atónitos y desesperados, algunos residentes culpaban de la riada a las obras de mejora de las orillas del Errekaleor, un plan que forma parte del anillo verde.
Aguas arriba, el río también hizo de las suyas. En Errekaleor, los bloques situados a apenas tres metros del cauce vieron cómo se inundaban las plantas bajas. La llegada de los bomberos y de la Policía Municipal alrededor de las ocho de la tarde, fue recibida con gritos por algunos residentes, que habían reclamado su presencia dos horas antes. «Nos sentimos marginados», protestaron.
El alcalde Patxi Lazcoz, que recorrió la zona con el concejal y el director de Protección Ciudadana, José Manuel Bully y Pedro Anitua, respectivamente, aseguró que las actuaciones de los bomberos, desbordados por las llamadas de emergencia, se fueron sucediendo en función de las prioridades. Y es que Protección Ciudadana tuvo que multiplicarse para estar en varios sitios a la vez. Así, cortó calles en la zona de la ciudad jardín, donde la riada inundó algunos garajes. En Monasterioguren, los bomberos socorrieron a dos personas que habían pedido auxilio al ver rodeada por el agua su vivienda, aunque al final no tuvieron que ser rescatadas.
Este pueblo, al igual que Mendiola y Ullíbarri de los Ollores, sufrieron una inundación de una intensidad por ellos desconocida. «Parecía el mar», describía una mujer a EL CORREO al tiempo que detallaba que el agua había entrado en una docena de casas.
«¡Qué barbaridad!»
En esta pequeña localidad, al igual que en la de Ullíbarri de los Olleros, ambas situadas aguas arriba de Vitoria, las primeras avalanchas se registraron al menos una hora antes que en Elorriaga, justo tras «una tormenta enorme en el monte», relató un vecino. «Ha sido una barbaridad el agua que ha caído. Es la primera vez que he visto una cosa así en medio siglo», añadio.
El Ayuntamiento ofreció a los vecinos cuyas casas se vieron anegadas por la tromba pernoctar en diferentes hoteles de la ciudad. Hoy contempla realizar una primera evaluación de los daños.
Mientras tanto, la previsión meteorológica contempla para esta jornada nuevas lluvias que se prolongarán, cuando menos, lo que queda de semana.
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