Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Local

Estás en: El Correo Digital > Local
JUNCAL BALLESTÍN, ARTISTA
«Vitoria se queda corta en todo porque nos puede la prudencia»
«Dejamos escapar a grandes arquitectos y nos cargamos el sabor, como la plaza de la Virgen Blanca»
18.05.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Vitoria se queda corta en todo porque nos puede la prudencia»
La veterana artista vitoriana, en su estudio de Otazu, donde prepara las aperturas de temporada del centro cultural Montehermoso y de la galería Trayecto. / FOTOS: IOSU ONANDIA
En su estudio blanco y abuhardillado de Otazu, Juncal Ballestín trabaja en una sugerente serie de obras con la que, en septiembre, abrirá la nueva temporada en el centro cultural Montehermoso y en la galería Trayecto. Por si fuera poco, a finales de este mes, exhibirá en el Artium una videoproducción que lleva su sello. Habitual de Arco, la veterana y reconocida artista vitoriana 'pinta' la Vitoria cultural, política y social de hoy. Lo hace con pocos colores y sin interrupciones telefónicas. No tiene móvil.
-Javier González de Durana dará por cerrados en verano sus siete años al frente del Artium. ¿Qué etapa se cierra con su marcha?
-Fundamentalmente, una suya co-mo director de su primer museo. Para mí, ha supuesto poder ver algunas exposiciones que eran un lujo y otras, más populares, que me han interesado menos. Yo reivindico un nivel por encima del número de visitantes. Eso, para el fútbol. No hay que confundir la actividad de un museo con otra cosa. Recuerdo que la primera vez que fui pagando al Guggenheim leí en la caja 'próximo cliente', no 'próximo visitante'. Me pareció una obra de arte en sí (ironiza).
-¿Inevitablemente hay que elegir entre calidad y resultados? ¿Son cuestiones incompatibles?
-No lo sé, no soy gestora pero, en principio, no veo que sean incompatibles. Me da la sensación de que a veces pedimos a los museos lo que a lo imitadores de Louis Vuitton o de Lacoste. Y eso no puede ser. Estoy convencida de que, ante una exposición difícil para el gran público, si se explica y se difunde, se entiende.
-Hay quien aprecia que el Artium se ha abierto poco a la ciudad.
-Me consta que está haciendo una labor pedagógica impresionante. Sobre todo, con niños. Otra cosa que me gusta es que, cuando han venido artistas, se ha programado una conferencia para poder conocerle y escuchar la explicación de su trabajo. Aun así, creo que a este museo, como a los demás, les hace falta menos ensimismamiento y más labor de campo para que los propios gestores conozcan de primera mano qué se está haciendo dentro del arte contemporáneo y para acercar a la gente a ese mundo.
-El Artium ha expuesto obras suyas y le ha adquirido algunas. Sin embargo, muchos colegas suyos se quejan de que el museo no ha hecho un hueco al arte local.
-Bueno, es que no resulta nada sencillo lograr exponer tu trabajo. Y el museo quiere mantener un nivel. Aparte de eso, creo que González de Durana ha tirado mucho para Bilbao.
-Llegó con el propósito de «sacudir la vida cultural de la ciudad». ¿Ha apreciado algún temblor?
-No. Pero también me gustaría hablar del Artium antes de Javier, quien, por cierto, se marcha a dirigir un centro diseñado por Herzog y Meuron. Yo tenía la ilusión de que en una ciudad de ochocientos años tuviéramos por fin un gran edificio de este siglo. Pero no. Ocurrió como con la plaza de toros, que dejamos escapar a Jean Nouvelle. Ese día tuve claro que en Vitoria no hay nada que hacer. No hay González de Durara ni nadie que sacuda esta ciudad.
-¿Insinúa que con otro envoltorio el Artium tendría otra proyección?
-No es eso. Yo no creo que a Artium le falle nada. Bueno, quizá, lo que más ha notado la gente es que Javier es de Bilbao y vive allí. Y eso le ha restado. Pero, ¿y al Guggenheim, qué le ha fallado?
-¿Se refiere al desfalco?
-Como contribuyentes, deberíamos poder llevarles a juicio. Yo me he sentido herida. En principio, el dinero que daba la Diputación y el Gobierno vasco era para comprar obras de arte.
Excelencias y alergias
-En lo alto de la ciudad, Arakis le ha dado un giro de tuerca a Montehermoso. ¿Le gusta el aire que ha dado al centro cultural?
-Sííí. Cada vez que voy me da la sensación de que he viajado y estoy fuera de Vitoria. Ahora mismo es el lugar más cosmopolita. Pero no sólo por las exposiciones, sino por las actividades paralelas que organiza. Yo diría que está en la vanguardia mundial.
-En Betoño, la Caja Vital levantará Krea, un espacio vanguardista y multicreador para jóvenes. ¿Qué espera del ambicioso proyecto?
-Que funcione. Me parece interesante porque va a mezclar las disciplinas. El proyecto arquitectónico me gusta mucho. Adhiere un nuevo edificio al convento, que deja intacto.
-En general, ¿Vitoria posee más o menos oferta cultural de la que consume?
-... Pienso que está bastante bien. Lo que ocurre es que a menudo coinciden varias cosas en el mismo día. Veo un problema de descoordinación y eso en una ciudad pequeña es fastidioso.
-¿Qué recorrido augura al Auditorio del futuro Palacio de Congresos y Exposiciones y de las Artes Escénicas de Lakua?
-No lo sé, pero supongo que la entrada va a ser carisísima.
-El Ayuntamiento ha optado por la «excelencia acústica» y para ello ha contratado a un gurú mundial del sonido. ¿Le hacen los oídos chiribitas?
-No me imagino esas excelencias. Supongo que debe ser una maravilla estar en un lugar así. Pero no comprendo cómo hemos cerrado las puertas a otros espectáculos, como la ópera.
-¿Le preocupa que la técnica eclipse el diseño arquitectónico?
-Sí. Me da que va a pasar como con la plaza de toros y el Artium. Me da pena que Vitoria, a diferencia de Pamplona, no haya sabido conservar algunos de sus viejos comercios. Hoy sólo queda alguna farmacia antigua. Nos dejamos arrastrar por la vulgaridad de lo moderno. Sin embargo, me temo que con el edificio del Auditorio vamos a pecar de prudentes. Recuerdo que en clase, cuando me tocó pintar a un modelo -mi primer ser humano- estaba muerta de miedo. Mi profesor, Rafael Lafuente, se dio cuenta y me dijo 'chavalita, es mucho mejor pasarse que no llegar'. No me lo tuvo que volver a decir. A Vitoria lo que le está pasando es que no llega por un exceso de prudencia.
-¿Incluye la reforma de la plaza de la Virgen Blanca?
-Yo no lo habría hecho.
-¿Por qué?
-Verá, cuando viajamos por la vieja Europa vamos a ver jardines provincianos, pueblitos exquisitos de Francia y Suiza, y aquí nos producen alergia nuestra placitas antiguas. Vitoria es una ciudad provinciana que hay que sanear pero manteniendo su sabor. Podíamos haber quitado el monumento, pero yo habría preservado su diseño triangular. Pero no. Ese material tan duro, esas farolas oblicuas, que llevan años en el Euskalduna y están ya en todos los sitios. Provocan desasosiego. Y lo del banco alrededor del monumento con luz me parece pelín hortera.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS