Ocho de cada diez empresas de Miranda son familiares y dependen del relevo generacional

Un estudio constata que «sólo entre el 9% y el 15%» llegan a la tercera generación

SALVADOR ARROYO
EJEMPLOS. La exposición sobre las pymes permanecerá en la Casa de Cultura hasta el día 23. / A. G./
EJEMPLOS. La exposición sobre las pymes permanecerá en la Casa de Cultura hasta el día 23. / A. G.

Sobrevivir a su fundador y afianzar las raíces en el propio nucleo familiar. La sucesión es el gran reto del 80% de las empresas que existen en la ciudad. Son Pymes con muchas décadas a sus espaldas, construidas a golpe de voluntad, ingenio y necesidad, que tienen en el relevo generacional un sustento vital. Si falta éste, el desenlace es el vacío. Es lo que refleja un fría estadística.

Porque, según los datos facilitados por la Cámara de Comercio, al menos 7 de cada diez negocios familiares desaparecen después de la muerte del fundador. Esto deja reducido a una horquilla mínima el salto generacional. A modo de ejemplo, se ha constatado que sólo existen entre «un 9% y un 15%» de empresas de este tipo que están regentadas por los nietos del que fuera su artífice.

Esto implica que el sector de comercio así como el ligado a los servicios -en ambos operan de forma mayoritaria las pymes- ofrecen apenas un 10 por ciento de garantías de continuidad. Porque si bien es cierto que hay mucho de compromiso, también pueden surgir problemas de gestión evidentes.

Frente a este dato, se pone sobre la mesa un índice mucho más alto; el que presentan las industrias, con un mayor volumen de recursos y soporte económico y, por tanto, mucho más consolidadas. En estos casos la continuidad se plantea con un grado de profesionalidad elevado -los condicionantes son claros y contables, puramente pragmáticos-. Apenas existe aquí un componente emotivo.

El hecho de que el porcentaje de empresas regentadas por familias (con carácter autónomo) sea tan elevado motiva cierta inquietud de cara a un futuro no muy lejano. Y es que, según argumentan desde la Cámara, una gran parte de las empresas mirandesas de estas características y, más en concreto, las que fueron creadas en los años 60 y 70 del siglo pasado «van a necesitar acometer el proceso de cambio» (el imprescindible relevo) para poder subsistir.

Porque si bien hay un alto grado de continuidad entre padres e hijos -la primera y segunda generación-, cuando se supera este último estadio, se plantea ya una situación ciertamente definitiva con dos polos totalmente opuestos: o la evolución o el fracaso absoluto.

Apoyo y formación

«En Miranda, como en el resto de Castilla y León, tenemos que trabajar mucho para ayudar a estas empresas, que son las que soportan el núcleo industrial del país», planteó Fernando Escobillas quien puntualizó que «al final la multinacional vuela mucho porque acude al país que le interesa económicamente».

El presidente de la entidad cameral realizó estas declaraciones durante el acto inaugural de una exposición que lleva por título 'La empresa familiar en Castilla y León: historia, presente y futuro'.

Una muestra que puede verse desde ayer en la Casa de Cultura y que estuvo apadrinada por José Vega, presidente de Empresa Familiar Castilla y León, así como por Gustavo Modino, en calidad de teniente de alcalde. Al acto acudieron también el responsable de Caja Duero en la ciudad, Rubén González; así como de la ADE Burgos, Icíar Martín; y el director de EFCL, Eduardo Estévez.

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