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GUIPÚZCOA
Un tesoro de retablo
Un minucioso estudio de la doctora en Historia del Arte Satur Peña revela las riquezas que contiene la iglesia parroquial de San Andrés de Eibar
27.01.08 -

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Un tesoro de retablo
LA JOYA. El retablo mayor tiene dos zócalos, cuatro cuerpos y un ático. / MIKEL ASKASIBAR
Destacar la importancia histórico-artística del conjunto monumental, de arquitectura y de arte, de la iglesia de San Andrés de Eibar es el principal objetivo del libro escrito por Satur Peña y editada por la comisión Ego Ibarra.

El templo eibarrés encierra importantes tesoros si bien sobresale, por encima de todos, el retablo del altar mayor, sin olvidar la estatutua del Descendimiento de Cristo y el resto de los retablos que se encuentran en las capillas.

El retablo mayor de San Andrés, al que puede catalogarse como renacentista, presenta una apariencia unitaria pese a haber sido realizado en dos etapas distintas. La primera (1560-1587) fueobra de Andrés y Juan de Araoz, mientras que en la segunda (1736-1739) participaron Hilario y Juan Bautista de Mendizábal y Fernando de Arispe.

Partiendo del alto basamento en el que comienza el friso o zócalo, aparecen unos bajorrelieves en casetones con escenas del Génesis. De izquierda a derecha son: Expulsión del Paraíso; Caín y Abel trabajan la tierra; Caín y Abel luchando; Ofrenda de un sacrificio de Caín y Abel; Adán y Eva. Aceptación del castigo; El árbol del Paraíso; Creación de Eva; y Creación de Adán. Trabajados sobre fondos vacíos, las figuras son los únicos elementos que aparecen en las escenas. Además, entre el friso del primer banco y el de sotabanco hay otro zócalo con dibujos geométricos y de orden dórico.

El primer cuerpo del retablo, que se encuentra a una altura accesible, permite a los visitantes contemplarlo con mayor facilidad. Las escenas representadas en el zócalo, casi en sus totalidad, están dedicadas a la iconografía de la pasión de Cristo. Los cuadros son: Caída de Jesús con la Cruz en el camino al Calvario; Coronación de espinas; Flagelación; Llanto sobre Cristo muerto; Expulsión del Paraíso; Epifanía; Árbol del Bien y del Mal; Santo Entierro; Oración en el huerto; Cristo ante Anás; y Prendimiento. Cerrando las tallas hay una hornacinas con figuras de santos. En el centro, hay un templete con la imagen de la Virgen de Arrate, que no pertenece a la composición original del retablo, en el lugar en el que anteriormente se encontraba el Sagrario.

El más interesante

De todos los cuerpos del retablo, y sin infravalorar el resto, según la autora del libro, éste es el más interesante tanto por el contenido de las escenas como por su valor artístico. Las obras de este friso son atribuidas, en su mayoría, al taller de los Araoz. Los grandes cuadros de altorrelieves representan la Última Cena y el Lavatorio. Los cuatro evangelistas -San Lucas, san Juan, San mateo y San Marcos- se encuentran en los compartimentos de las entrecalles.

Las escenas del friso del segundo cuerpo están dedicadas a la vida, advocación, algunos de los milagros y martirio de San Andrés, patrón de la parroquia, junto con milagros de Jesús. Se trata de doce escenas: Detención; Flagelación de San Andrés; Escena de la vida de Jesús; Curación de un paralítico; Resurrección del hijo de la viuda de Nain; San Andrés en el mar de Galilea; Jesús, desde la orilla, llama a San Andrés; Milagro de los panes y los peces; Comida en casa de Simón, con María Magdalena; La Buena Samaritana; Tentación del Obispo (San Andrés); San Andrés y San Pedro siguen a Jesús.

En el segundo banco se halla la imagen de San Andrés en la cruz en forma de aspa, así como cuatro figuras que representan las Virtudes, mientras que la estatuaria de las entrecalles está dedicada al Apostolado (Santiago el Mayor, San Pedro, San Pablo y San Bartolomé). La monumental escultura de San Andrés es de estilo clásico

La diferencia más notable del zócalo del tercer cuerpo es su mayor altura. En él se representan diez escenas relacionadas con San Juan Bautista y con la vida y milagros de Jesús. Se trata de: Tres personajes; Virgen con el Niño Jesús y San Juanito; Bautismo de Jesús en el Jordán; Reconocimiento de la Divinidad de Jesús; Comida en casa de Simón. María Magdalena; Predicación de Jesús; Transfiguración de Jesús; Cena de Emaus; Aparición de Jesús Resucitado a María Magdalena; Sueño de Jesús. Este es el primer trabajo correspondiente a la segunda fase del retablo, por lo tanto adjudicable al taller de Hilario de Mendizabal.

En el tercer banco aparece un florón sobre el que se apoyan los Arcángeles Rafael y Gabriel. En la calle principal se encuentra una imagen de San Juan Bautista, de gran tamaño, con su vestidura clásica, y que porta una cruz y un cordero, sus atributos característicos. Los dos grandes relieves están dedicadados a la presencia de San Juan Bautista ante Herodes y a su Decapitación. Los apóstoles son San Simón, San Felipe, Santiago el Menor y San Bernabé.

Resurrección

El friso del cuarto cuerpo es el de mayor altura de los cuatro, con escenas de la Resurreción de Jesús y las apariciones a sus discípulos. Son un total de ocho: Encuentro con San Pedro; Jesús desciende al Limbo; Aparición a los Apóstoles; Santas Mujeres y San Juan en el sepulcro con el Ángel; Duda de Santo Tomás; Aparición a los discípulos y Milagro de la pesca; Tentación a Jesús de Satanás; Arrepentimiento de Judas y devolución de las monedas. En cuanto a su composición, el tratamiento de talla y estilo es más sencillo que los anteriores.

El banco de ste cuarto cuerpo continúa con el mismo modelo constructivo. Su calle central la ocupa San José, sosteniendo en su brazo izquierdo al Niño Jesús qu está sin ropa. En los grandes relieves de las dos calles laterales se representan escenas de la Pasión: Ecce Homo y Jesús ante Pilatos. En cuanto a las tallas de los apóstoles son San Matías, San Mateo, San Judas Tadeo y Santo Tomás.

Finalmente, el ático se adapta a la forma curva y recoge el acto de la Crucifixión en el Calvario. a la izquierda está la imagen de la Virgen María y al otro lado San Juan. También hay estatuas de José de Arimatea y de Nicodemo. Sobre el ángulo superior de los frontones se apoyan las cruces de los dos ladrones, Dimas y Gestas. Y en la parte más alta, se representa al Padre Eterno, una figura de medio cuerpo, con túnica y manto, mirando hacia abajo.
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