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ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

La Rioja

LA RIOJA
Las novedades del 'chiquiteo'
Las cuadrillas tradicionales, abonadas al vino joven 'a palo seco', ceden terreno ante las prescripciones médicas y el empuje de nuevas generaciones más proclives al 'tapeo'
14.12.07 -

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Las novedades del 'chiquiteo'
HABITUALES. Eduardo, Luis, Aurelio, Francisco, Ángel Luis y José Francisco recorren diariamente los mesones y bares de la calle Saturnino Ulargui. / FOTOS: SERGIO ESPINOSA
Si el cemento no hubiera tapizado la superficie urbana, las cuadrillas de 'chiquiteros' habrían horadado profundos surcos de puerta a puerta de los bares más tradicionales de la capital riojana. Por décadas, estos grupos, mayoritariamente masculinos, han demostrado fidelidad inquebrantable a recorridos firmemente fraguados al calor de miles de vinos, anécdotas amicales y bondadosas excusas conyugales.

El régimen organizativo de estas cuadrillas está basado en la costumbre, nunca han echado mano del teléfono móvil, tampoco de los mensajes SMS. La ruta está marcada y, a lo largo de la misma, los integrantes del grupo se van reuniendo. El calendario no admite confusión: los encuentros son diarios, sin excepción, en jornadas matinal y vespertina.

En algunos casos, el número de bares y, consecuentemente, de consumiciones puede alcanzar guarismos de dos dígitos por encuentro. El vino joven es tradicionalmente el combustible. Lo humano y lo divino, incluido el fútbol, el objeto de sus tertulias. Estas líneas componen el arquetipo de la cuadrilla de chiquiteros tradicional, que actualmente, al menos en la capital riojana, se encuentra en proceso de desaparición.

El número de grupos, afirman los restauradores, se puede contar con los dedos de las manos y es que la edad, las prescripciones médicas, el crecimiento de la ciudad y los nuevos usos parecen haberse aliado en su contra. Un recorrido por las zonas de chiquiteo más tradicionales viene a confirmar la explicación.

La ruta comienza en las calles Laurel y San Juan, el buque insignia del alterne capitalino. El fenómeno es conocido en 'El soldado de Tudelilla'. Sus responsables explican que «las grandes cuadrillas de la zona han desaparecido, sólo quedan cuatro o cinco». Entre las causas, aluden a la edad y a las prescripciones médicas. «En cuanto uno toma un mosto», apuntan, «oh, oh, ¿ya sabemos que ha estado en el médico!».

La responsable del bar Ángel, Rosa Villanueva, asegura que los hábitos han evolucionado. A diferencia de estas cuadrillas, «ahora, la gente bebe bastante menos: sale del trabajo y se toma su crianza o un par de ellos, generalmente, con un pincho». Las cuadrillas actuales, precisa, son más jóvenes y también más selectivas.

En opinión de los propietarios de 'La Taberna de Baco', los grupos, ahora, «tienen otra mentalidad, exigen mucha calidad». Las cuadrillas tradicionales, puntualizan, podían llegar a tomarse diez o quince vinos por integrante.

«No se sale tanto»

Las calles Saturnino Ulargui y Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil integran otro de los puntos de alterne en la capital. Los propietarios del mesón Antonio afirman que el 'chiquiteo' «va a menos en los últimos años». Entre las posibles causas de este declive, citan temas pecuniarios y también la pérdida de la tradición. «Igual es por la edad de los de siempre», apuntan, «pero la gente ya no sale tanto».

Comparten esta opinión en el Cinco Pesos, el café Iker y el Numancia, establecimientos ubicados en otras zonas tradicionales como República Argentina, el entorno de la plaza Primero de Mayo o la calle la Cigüeña. El declive de la cuadrilla ha sido detectado también en avenida Colón. La responsable del bar Don Sancho confirma que los grupos de toda la vida «están desapareciendo, ya no son los que eran antes, aunque todavía quedan algunas de sesenta y tantos».
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