Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALAVA - VIZCAYA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Más deporte

ciclismo
El enemigo interior de Gómez Marchante
El corredor del Saunier Duval convive con una colitis ulcerosa, una enfermedad crónica e inestable
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El enemigo interior de Gómez Marchante
MERMADO. Una colitis afecta al rendimiento de Marchante. / EFE
Hay enemigos invisibles. Interiores. El cuerpo humano es una especie de tómbola. Hay boletos con premio y cartones con una mancha negra. José Ángel Gómez Marchante abrió el sobre de su destino durante la pasada Vuelta a Suiza. Leyó su maldición en la voz de un médico. «Colitis ulcerosa». Ya sabía el nombre al que vivirá pegado el resto de su vida. Es una enfermedad crónica. Inclemente. Traidora: va y viene. Sin aviso. Es un mal a largo plazo. «Escucharle a un médico que lo tuyo puede acabar en cáncer es duro. Acojona». El diagnóstico maldito. Como dijo Woody Allen, la palabra más hermosa es: 'benigno'. Gómez Marchante vivirá con ese temor. Lo sabe desde junio.

«Me pasé dos días en el baño». Con una diarrea infinita. Sin dique para el pantano. Sin papel suficiente. Y lo peor fue descubrir que había sangre en las heces. «Me asusté. Y más cuando me enteré de lo que era, cuando supe de la colitis. Me vi para siempre con una bolsita para hacer mis necesidades. En algunos casos te tienen que cortar un trozo de intestino». La colitis ulcerosa no tiene cura. La extirpación es el remedio final. Para los brotes intermitentes, hay que recurrir a los corticoides y los antiinflamatorios. Es la tasa que cobra el propio organismo. El cuerpo se muerde a sí mismo. El sistema inmunológico equivoca su diana: en lugar de atacar al intruso, abrasa el intestino. Agujerea, sangra. «Aquella vez en Suiza fue tremendo...», cuenta el corredor madrileño, que incluso así guarda una cuota de su humor.

Nadie sabe el origen de esta enfermedad. No avisa. «Los nervios influyen. Y yo soy hiperactivo». Trata de adaptarse, de invertir en calma. Más sosegado. Para no atizar las brasas de la colitis. «A veces, pienso en Armstrong, en lo que él pasó. En que regresó y mira lo que hizo». Cuando se supo de su mal, Marchante recibió muchos mensajes solidarios. Le escribían otros afectados por la colitis. Para ellos, el corredor del Saunier Duval es un ejemplo. La prueba en piel de que se puede convivir con el mal. «Se extrañan de que pueda estar a este nivel, de que puede seguir siendo ciclista profesional. Me animan». Es su consuelo para el miedo y para las servidumbres del tratamiento. Por esos días sin comer más que laxantes para limpiar así el cólom antes de introducir el tubo de la endoscopia. Para seguir adelante. En la vida y en la Vuelta.

Un 'quijote'

«Mi madre es del Toboso». Del pueblo de 'Dulcinea'. «Mi familia es de La Mancha y allí quiero casarme», anuncia. En un lugar de su bicicleta 'Scott' blanca luce el dibujo de un 'quijote'. De La Mancha por vocación. De San Sebastián de los Reyes (Madrid) por nacimiento. Hijo del chófer de la línea 147, el autobús que va por el barrio del Pilar y Callao. Ciclista gracias al carril bici que sale hacia Colmenar, que esquiva el atasco endémico de la capital. Esa carretera lleva a la sierra, a los puertos de Cotos o La Morcuera. Destinado a la escalada desde crío. De ese inicio guarda un recuerdo: la almohada de bebé. Siempre la lleva. Es el guardián de sus sueños. Su peluche. «Es la única manera de dormirme». De soñar. «¿Que cómo soy? Pues, no sé. Tranquilo, desordenado. Con mis manías -siempre deja las zapatillas en la misma baldosa del trastero, siempre que entra a un sitio lo hace por la derecha- y del 'Aleti', del Atlético de Madrid».

Un chaval alegre, con una sonrisa por rostro: «Me siento como 'Son Goku' -personaje de la serie 'La bola del dragón'-. En su nube», dijo cuando ganó la Vuelta al País Vasco en 2006. Ni la acidez de la colitis ha agriado su alegría. Ni su ánimo. «En 2006 vi cerca el podio de la Vuelta. Ahora hay que alcanzar un escalón más», avisaba antes de Los Lagos. Luego cedió dos minutos. «Aún queda mucha Vuelta». Todo el futuro por delante.
Vocento
SarenetRSS