Con acento alavés

Tres jugadores vitorianos coinciden en la primera plantilla albiazul, una circunstancia inédita en la era moderna del club de Mendizorroza

IÑIGO MIÑÓN
PIÑA. Calderón, Nacho Garro y Morgado, juntos tras una sesión de trabajo en Ibaia. / JESÚS ANDRADE/
PIÑA. Calderón, Nacho Garro y Morgado, juntos tras una sesión de trabajo en Ibaia. / JESÚS ANDRADE

El Alavés más alavés. Por necesidad, por ideario futbolístico o por romanticismo. Lo cierto es que el traspaso de poderes en el club albiazul ha motivado un giro en el modelo deportivo y éste apuesta más que nunca por la gente de la casa. Tres vitorianos -Nacho Garro, Íñigo Calderón y Alberto Morgado- coinciden en la primera plantilla, algo inédito en la era moderna de la entidad de Mendizorroza, que en los últimos años sólo ha contado con Pablo Gómez, Sívori y Asier Salcedo, que no llegaron a coincidir los tres a la vez. Tal circunstancia se perdía en los tiempos de Segunda B y Tercera, lo que carga el depósito de ilusión de una afición necesitada de sentimiento y de un equipo necesitado de identidad.

«Es bastante bonito, sobre todo para la afición», reconoce Morgado. Aunque pretendido por el Athletic, el campeón de Europa juvenil no esconde su deseo de que «con el tiempo haya más». Calderón, por su parte, lamenta que esta situación sea consecuencia de «unas circunstancias anormales», pero recuerda que «no hay mal que por bien no venga» y destaca que «es una noticia muy buena para la cantera».

Garro, el último en llegar, afirma que «es un motivo de orgullo» tanto para los tres jugadores como para la parroquia albiazul. «Para la grada es bonito ver a gente de la calle a quien saludas todos los días luchando por los colores», asegura el centrocampista.

El propio Josu Uribe hace especial hincapié en el «plus importante» que dan a un equipo los futbolistas de la casa, mientras que Carlos Lasheras destaca el valor añadido que supone contar con «jugadores que quieren vestir esta camiseta y lo van a dar todo por el club».

Implicación. Es lo que busca el nuevo proyecto y lo que siempre reclama la afición, cualquiera, desde la grada. «No es que la gente de fuera esté menos implicada, pero sí es cierto que si lo has mamado desde pequeño tienes más ilusión», reconoce Íñigo Calderón. Él es un buen ejemplo, ya que abonó 20.000 euros de su propio bolsillo para poder dejar el Alicante y recalar en el Deportivo Alavés, equipo a cuyas categorías inferiores perteneció ocho años, desde cadete.

«A veces hay que salir»

«Siempre tuve la esperanza de poder volver, lo tomé como una cesión, como una forma de coger experiencia», asegura el lateral derecho, consciente de que es complicado ser profeta en la tierra propia. «A veces es bueno salir para que te valoren más».

Garro, con quien coincidió en la selección de Euskadi en categorías inferiores, da fe de ello. Captado muy joven por el Athletic, se ha forjado posteriormente en Segunda B (Amurrio y Burgos) y Segunda (Murcia y Las Palmas) hasta poder disfrutar de una oportunidad en Vitoria. «Así es el fútbol» -asume-. «Antes era muy difícil jugar aquí, pero es una cosa que siempre tienes en la cabeza».

Aunque sea desde lejos, nunca se pierde de vista Vitoria. Ni el Alavés. «Siempre se mira de reojo», reconoce Calderón, que confiesa haber sentido «pena» cuando veía «por la tele Mendizorroza con 1.500 espectadores». «Se te cae el alma a los pies, pero, si sirve para que todos nos unamos más ahora, bienvenido sea».

El único que ha dado el salto al primer equipo sin salir de Vitoria ha sido Morgado. Eso sí, con la medalla de campeón de Europa colgada al cuello. No teme a la presión. Ni a la exigencia que se suele poner a la gente de casa. «Es bueno que se nos pida para que todos demos lo mejor de nosotros», afirma el lateral, de sólo 17 años.

Su caso debe ser el primero de muchos. Ésa es la idea. Calderón defiende que «sí es posible» un Alavés más local en Segunda División. «Ha sido un problema de tradición, pero hay muchos alaveses en la categoría o en equipos punteros de Segunda B. A ver si ahora cambia la cosa».

Garro también lo ve «factible». «Se trata de dar confianza, como han hecho Carlos -Lasheras- y Josu -Uribe-. Luego nosotros tenemos que responder a esa confianza y así la gente de la cantera se dará cuenta de que puede llegar», concluye el último fichaje.

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