La jueza condena al Alavés a indemnizar a Lluis Carreras con 150.000 euros

La sentencia extingue la relación laboral del jugador con la entidad albiazul Prueba los reiterados impagos y las vejaciones sufridos por el futbolista

J. A. MARTÍNEZ VIGURI
Carreras bromea con Astudillo, De Lucas, Edu Alonso y Lacen ante el Palacio de Justicia. / I. AIZPURU/
Carreras bromea con Astudillo, De Lucas, Edu Alonso y Lacen ante el Palacio de Justicia. / I. AIZPURU

La Justicia castigó de nuevo ayer al Alavés o en su defecto al presidente Dmitry Piterman con otra sentencia en su contra por el llamado 'caso Carreras'. Esta vez, la cuarta que la entidad deportiva sufre un varapalo judicial, el fallo le condena a pagar al jugador una indemnización de 150.000 euros netos. Más aún. La sentencia, dictada por la jueza María Dolores Román de la Torre, titular del Juzgado de lo Social 2 de Vitoria, estima la demanda del futbolista al declarar «resuelta la relación laboral por voluntad del trabajador debida a incumplimiento laboral». Así las cosas, desde ayer Carreras dejó de pertenecer al Alavés, dos días antes de que su relación profesional expire conforme al plazo natural, el 30 de junio de 2007.

En su resolución, la jueza fija una indemnización a favor de Carreras de dos mensualidades por año trabajado, que en su caso han sido tres, desde julio de 2004 hasta ayer. Como el sueldo mensual del lateral izquierdo asciende a 25.000 euros -doce pagas de 9.000 y una ficha final de 192.000-, el pago que le deberá satisfacer el Alavés resulta de multiplicar esa cantidad por seis meses, con un resultado de 150.000 euros.

El fallo responde fielmente a la reclamación que presentó Carreras contra el Alavés, en la que pedía poner fin a su vínculo antes de tiempo por los reiterados incumplimientos de contrato de la empresa. No sólo ya apoyaba su demanda en los impagos que la entidad deportiva arrastró con él el último año y medio, sino que también presentó ante la jueza pruebas, como las tres suspensiones de empleo y sueldo y las vejaciones de Piterman hacia su familia y él, para exigir la ruptura laboral por anticipado. Además, todos estos casos ya fueron juzgados y condenados tanto el club como su presidente, por lo que Carreras llevaba todas las de ganar nuevamente, como así ha sido.

Convivencia imposible

Por un lado, la jueza sostiene que el Alavés dejó de pagar las mensualidades que le correspondían a Carreras por voluntad propia. «No estamos ante un mero retraso, sino ante un impago real», dice la letrada. Y añade que «el panorama que reflejan todas estas circunstancias impide considerar el impago alegado como un mero incumplimiento esporádico en la vida de la relación laboral, sino que refleja una verdadera voluntad incumplidora por parte de la demandada (el Alavés) de su obligación retributiva y ha de considerarse necesariamente como causa válida para la resolución del contrato que se solicita».

Asimismo, y en relación al maltrato dispensado por Piterman, la jueza aclara que «es obvio que el actor (Carreras) no tiene por qué verse obligado a convivir con quien le ha ofendido y a prestar servicios para él en tales circunstancias». Una causa más para «la resolución del contrato», argumenta Román de la Torre.

Contra esta sentencia, el Alavés tiene cinco días de plazo para recurrirla ante la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. Pero para que suceda eso, deberá ingresar los 150.000 euros en una cuenta judicial o presentar un aval bancario a tal efecto.