Blas de Otero escapa de las terrazas en la calle Egaña

El busto en memoria del poeta bilbaíno ha tenido que ser reubicado para poder liberarse de las zonas que ocupan los locales hosteleros

E. C.BILBAO.
El busto de Blas de Otero reposa ahora en la confluencia con Alameda Rekalde. /Jordy Alemani/
El busto de Blas de Otero reposa ahora en la confluencia con Alameda Rekalde. /Jordy Alemani

El busto en memoria del poeta bilbaíno Blas de Otero ha tenido que ser reubicado para poder 'liberarse' de las terrazas de los locales hosteleros que lo encajonaban en la calle Egaña, donde se alza desde el año 2005. El Ayuntamiento de Bilbao lo ha trasladado a la confluencia con Alameda Recalde, donde vivió su juventud, tras una petición de la plataforma cívica 29 de Junio, en recuerdo a la fecha de la muerte del autor, en 1979.

Los veladores de los bares y cafeterías instalados en la zona han obligado al que pidiera la paz y la palabra a 'caminar' un puñado de metros para mejorar la visibilidad del homenaje que la agrupación le rinde cada aniversario, cuando cubre la estatua con ramos de flores blancas para simbolizar «la pureza de espíritu que el poeta esgrimió al pedir las dos cosas más importantes para el hombre», según indicaron a través de un comunicado.

Amigo de grandes literatos y artistas vascos del siglo XX, como Gabriel Aresti o Agustín Ibarrola, el busto del que fue uno de los representantes de la poesía social de la década de los cincuenta mide 65 centímetros de altura y se erige sobre una base de mármol procedente de la cantera vizcaína de Ereño, de otros 95 centímetros. Fue esculpido en bronce por el artista madrileño Francisco López, que retrató con realismo la figura de un Blas de Otero joven en actitud de declamar sus versos.

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