Usuarios de la piscina de Galdakao denuncian «trabas» a discapacitados

Recogen 400 firmas contra una norma «restrictiva» que exige un permiso municipal a vecinos con minusvalías y prohíbe a los niños usar ropa de neopreno

ALBA CÁRCAMOGALDAKAO.
Exterior de las piscinas de Elexalde de Galdakao. /Jordi Alemany/
Exterior de las piscinas de Elexalde de Galdakao. /Jordi Alemany

Usuarios de las piscinas de Elexalde, en Galdakao, han emprendido una cruzada para flexibilizar la «restrictiva» regulación del complejo descubierto. Denuncian que se ponga «trabas» a las personas con movilidad reducida -como exigir una autorización municipal específica- y que no se permita a los niños bañarse con trajes de neopreno para evitar quemarse. Para lograr su objetivo, han iniciado una recogida de firmas y ya llevan más de 400.

Aunque la ordenanza que regula el complejo data de 2005, los promotores de la campaña se han percatado de sus limitaciones al tocarles de primera mano, cuando una de sus amigas está impedida. «No queremos que a nadie más le vuelva a pasar lo que le ha pasado a ella», zanjaron. Y lo que sucedió es que se le impidió introducir una hamaca al solarium y entrar al agua con un churro de corcho para nadar.

El Consistorio, sin embargo, remarcó que «basta con acercarse al Ayuntamiento y rellenar un papel» para cruzar la puerta de Elexalde con elementos de ayuda, de modo que instaron a que «complete la instancia». «El 9 de julio recibimos una solicitud de una mujer en silla de ruedas para entrar a las piscinas y rápidamente se le concedió», justificaron tras remarcar que «el vaso grande de Galdakao cuenta con un elevador para que puedan bañarse las personas con movilidad reducida».

Según explicaron las afectadas, Begoña González, con varias fracturas en una pierna, solicitó acceder tanto con la tumbona como con el corcho para hacer ejercicios de rehabilitación. Entonces, le pidieron un justificante médico y, tras presentarlo, le precisaron que «debía sellarlo en el Ayuntamiento». Al acudir a la Casa Consistorial, «me dijeron que tenía que enviar una solicitud formal y esperar una respuesta. No lo hice porque salí muy enfadada».

Incluso ha llegado a pensar en saltarse la normativa, si bien prefiere «evitar problemas tanto a mí como a los socorristas». En ese sentido, el Ayuntamiento explicó que «no se puede trasladar a las personas que trabajan en las instalaciones la responsabilidad de decidir quién puede entrar con sillas».

El «éxito» de su campaña de recogida de firmas no les ha cogido por sorpresa. «La gente está muy quemada porque hay muchas prohibiciones», indican las impulsoras de la iniciativa. De hecho, criticaron que «no dejen a nuestros hijos entrar al agua con neoprenos para no quemarse, cuando el pasado lunes había una familia de etnia gitana que incluso se metió en pantalones».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos