«Dar pecho es lo mejor, pero molestamos»

Una veintena de mujeres amamantan a sus hijos a la puerta del polideportivo de Erandio en protesta por la prohibición

AINHOA DE LAS HERASERANDIO.
Chelo da de mamar a su pequeño. / F.  Gómez/
Chelo da de mamar a su pequeño. / F. Gómez

Una veintena de madres lactantes, que crían a sus hijos con leche natural, algunas hasta los seis años, se concentraron ayer frente a la puerta del polideportivo municipal Altzaga de Erandio, ubicado en la calle Tartanga, y comenzaron a amamantar a sus pequeños en señal de protesta por la prohibición de esta práctica en la piscina del centro. Las mujeres quisieron así apoyar a Chelo Corvi, madre de una niña de cinco años y un niño de seis meses, a la que un socorrista recriminó que diera el pecho a su hijo sentada en el borde de la piscina para bebés, el pasado 25 de junio. Según le explicó el monitor, podía derramarse algo de leche en el agua o que el niño vomitara. Chelo puso una queja y la directora del centro le llamó por teléfono días después para indicarle que no está permitido comer en la piscina. El concejal Arrizen Monasterio defendió la forma de actuar del polideportivo y aseguró que desde el Ayuntamiento tienen que «pensar en todos».

En un primer momento valoraron realizar la 'tetada' en la piscina cubierta, aunque finalmente lo descartaron porque «no es una guerra, sino una manifestación». Lo hicieron sentadas en el suelo y con sus pequeños en brazos o en mochilas de lactancia. «No siempre tienes el sofá a mano y como no hay que calentar nada...», sonreía Chelo.

«Desde la OMS recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, y luego no hacen más que ponernos trabas. Por todos los lados dicen que dar pecho es lo bueno, pero luego molestamos», se quejaba Chelo Corvi, muy «agradecida» y «contenta» por el respaldo recibido. «Quieren que lo hagamos sólo en el ámbito privado».

Mujeres de localidades vecinas -Bilbao, Urduliz, Berango y Getxo, entre otras- se desplazaron hasta Erandio para unirse al acto, convocado a través de las redes sociales, a las seis de la tarde. «Nos puede pasar a todas», se justificaban las protagonistas, quienes decidieron sumarse a la protesta «para que la gente no vea dar el pecho como algo sucio».

Tras publicarse el caso de Chelo, asociaciones naturistas de apoyo a la crianza salieron en su apoyo. Aseguraban que el bienestar del menor está por encima de cualquier norma y que, en realidad, «amamantar no sólo es alimentar, sino también hidratar y estar en contacto con la madre». «Tampoco deberían entonces dejar que nadie bebiera agua», comparaban. Chelo, por ejemplo, afirma que ha visto a los monitores comer fruta en la piscina.

El caso tuvo una gran repercusión mediática, pero ni los responsables del centro ni el Ayuntamiento de Erandio han dado ninguna muestra de que vayan a cambiar la normativa. La directora del polideportivo, que se encontraba ayer en la recepción mientras las mujeres amamantaban a sus hijos en la puerta, no quiso realizar «declaraciones».

Ikerne Urresti, una de las participantes con su niño de diez meses, es usuaria del polideportivo. Tiene carné familiar y asegura que ella ha dado de mamar a su pequeño dentro de la piscina de bebés y nadie le ha llamado la atención. Acudió a la puerta del centro con la «esperanza de que con esto, cambie». Sin embargo, el mutismo oficial la decepcionó. «Valoraría más que dijeran: 'me he equivocado'. El hecho de que ellos no se planteen un cambio sí que me haría no volver al polideportivo», anunció. «Que se deje de asociar dar el pecho con algo sucio, cuando es lo contrario, más higiénico...». Ikerne pide al Ayuntamiento «que no ofrezca un servicio que no puede prestar; si los niños no pueden mamar, que no permitan que entren», sentenció.

Te miran con ternura

Los bebés recién nacidos toman exclusivamente leche y a demanda. «Con este calor piden más, y comen cuando quieren, no cuando queremos nosotras; si te pilla aquí, pues aquí. La teta debería poder darse en cualquier sitio», argumentó una mujer. La mayoría de amatxus han notado «miradas indiscretas» o directamente «malas», las han invitado a utilizar una sala de lactancia, aunque también cuentan «experiencias positivas». «Yo suelo darle en el 'parque de los patos' (Doña Casilda) y la gente te mira con ternura».

Respecto a su opinión sobre el reproche a Chelo por parte del socorrista, les parece «fatal; a estas alturas del siglo XXI, vamos para atrás». Muchas de las participantes se conocían de pertenecer a algún grupo de lactancia, a la Liga de la Leche o a Muxus muxu. Amaia Aparicio, Niki y Leire han amamantado a sus hijos hasta pasados los seis años, algunas todavía siguen, aunque sólo sea «lo mínimo, chupitos, ya no me sale». Ellas han dado el pecho a sus hijos en el metro, donde también está prohibido comer, en museos o en la calle. A Amaia le dijeron en un bar «que no enseñara la teta, pero yo seguí. Yo no digo a nadie que no dé el biberón o que no fume, hay que respetar las opciones de cada persona».

«¡Qué bonito, oyes!», exclamó una usuaria del polideportivo al salir por la puerta y encontrarse con la entrañable escena. «Yo me enternezco cada vez que veo a una madre dar de mamar a su hijo», confesaba Niki. «Hay que mirarlo como algo natural, con otros ojos».

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